Un amor inconcluso
Creo que me enamoré de las partes inconclusas del amor que nunca me diste.
Pensando en los abrazos cálidos y apasionados que aquella mañana de verano, que ahora tanto necesito cuando esta amarga soledad tanto me aprieta, que me hace darle más vueltas de la cuenta nuestro amor incompleto y preguntarme: ¿Dónde están tus abrazos ahora que más los necesito?, ¿Dónde están tus 'Buenos días princesa' y tus 'te quiero'? Aunque a decir verdad si son forzados o una mentira, tampoco los quiero.
Yo siempre soñé con un amor de película, que me miren como se miraban los amantes protagonistas en Casablanca y que en mi vida haya ese Plot twist final que te hace volar la cabeza.
Tu me hacías volar en mis pensamientos, reconozco que lo nuestro fue un amor platónico sin fundamento y muy irracional, basado en algunos breves recuerdos mantenidos en el tiempo por largas horas de ilusiones que nunca terminan. Y eso duele demasiado, ¿cómo puede echarse de menos aquello que nunca se tuvo? Aquellas caricias me consolaban en mi cuarto berlinés en mis noches oscuras del alma, y tus labios celebraban conmigo mis alegrías. Creo que construí un amor mental hecho a mi medida, tenía lo que quería cuando lo pedia y eso me ha hecho daño. Las altas expectativas nunca fueron buenas consejeras.
Cuando la realidad es que tu nunca venías, ni mostrabas interés, ni escribías una sola linea. Yo sola fui la que creí en aquel beso, en las risas y en los abrazos de aquella noche sin saber que sería la ultima vez. Pensé que dejar lo mejor para otro día iba a despertar interés para llevar a cabo una nueva escapada llena de romanticismo pero el confinamiento por Covid lo cambio todo. Y esa hermosa noche juntos en un hotel nunca llego a consumarse. Luego yo viajé y tu te quedaste, luego tu viniste pero yo no estaba disponible y quizá para ti me distancié. A veces una mujer solo necesita que le insistan un poco para comprender que el interés es real antes de entregarse. Pero tú no cumpliste con mis expectativas románticas y fuimos como los Capuleto y Montesco del siglo XXI. Pero sin familias enfrentadas de por medio, donde hay libertad pero sobran los miedos.
Yo que pensé que esperar era bueno y ahora ya no sé si te quiero, porqur cuando te vi sentí una mezcla de pena y alegría por ver el ser en que te estas convirtiendo sin mí. No sé que siento por ti, pero creo que el romanticismo de mi cabeza ya no me alcanza.. Yo que pensé que esperar iba a suponer deseo y ganas de construir algo, pero ahora no creo que quiera construirlo con vos.
En cinco años hemos cambiado tanto que siento un inmenso abismo de valores, pensamientos y proyectos entre tu y yo. No te admiro y la admiracion en una relación amorosa real lo es todo. Es mejor aceptar que lo que se interpuso entre tu y yo nos salvó, al menos a mí. Pues siento que tampoco me amas y que solo soy un juguete roto más en tu colección.
Tu para mi te has convertido un abismo tan insólito, vacío y titubeante, que me da pereza sortear. Has eclipsado mi sol y las alegrías que había construido contigo, cuando te viera. Pero tu persona se ha vuelto como un puñado montanas rocosas e infranqueables, que no me dejan ver el horizonte. Tus comentarios son tan cortantes como los filos dramáticos del acero, y tus manos que a veces me abrazan, otras me aprietan contra ti para dominarme porque siento que te da rabia verme bien a pesar de no estar contigo. Que sientes envidia por mi crecimiento y que eso te opaca porque te hace mirarte a ti mismo y eso te asusta. Tras de ti, solo pude ver un paisaje oscuro tan lleno precipicios como tu corazón.
Para mi no tienes corazón, si lo tuvieses te apiadarías de mí y me agarrarías con tus manos suavemente de la mejilla mientras me das un beso en la frente, y me dices que me amas de verdad. Pues dentro de mi hay inocencia contenida en un valle de esperanza. Y fue por eso, que al ver tu oscuridad, salté en tu ayuda, sin saber ni siquiera si querías ser auxiliado. Tú, tan altivo que reconoces que te es imposible pedir ayuda, y te vistes de exclusivo como las nieves en un pico de la montana de Chamonix, porque para llegar hasta ti, hay desfiladeros me dan vertigo y el hecho de pensar en franquearte por la ladera me hace darme cuenta de que tal vez me esté olvidando de mis metas y de mis logros, y ya no tengo tiempo, ni ganas de descubrir tus misterios. Tu precisamente, tan gordo por ti mismo y por tus conquistas mujeriles.
Hace unos años te hubiera creído pero ya me estoy haciendo perra vieja...
Por eso no entiendo que sentido tuvo reencontrarse al cabo de cinco años para volver a hacernos daño, que acabes otra noche diciéndome que siempre has pensado en mí, aunque nunca me lo has demostrado. Dices que me lanzaste una indirecta y que me invitaste a una salida para sembrarme dudas. Pero, ciertamente, incertidumbre es lo que no quiero sentir ahora. Me siento tan viva que la duda ya no camina conmigo, la solté y dejé atrás, ahora solo quiero certeza, autenticidad y conversaciones maduras. Las indirectas, tan indirectas me hacen daño porque no entran dentro de mis sistemas sensoriales y ese humo luminiscente del gaslighting se siente como toxico. Mira, créeme que no llevo años de terapia y autoconocimiento para tirarme al centro de ninguna triangulación amorosa y que termine de diminamitarme la autoestima desde adentro.
Siento que todo ocurriese asi, quizá nos hayamos querido sin consumar nada, quizá no nos podamos olvidar el uno del otro. Pero si algo he aprendido de mis fracasos emocionales es que para sostener una relación hace falta mucho más que una fuerte atracción fisica. Y que por muy bonito que quede en mi cabeza nuestra vida juntos, esa idea tan idealista, valga la redundancia, nunca debería sustituir a la realidad para evitar una decepción. Quiero que me amen como se aman los adultos funcionales, los que aprendieron a amarse a sí mismos con sus imperfecciones y abrazaron sus heridas, para poder amar a otro y formar un amor bonito. No quiero destrozar todo el camino andado y recorrido.
Por eso aunque me duela, ahora solo quiero olvidarte.
O-L-V-I-D-A-R-T-E
Y desgrabar de mi corazón el fuego de tu presencia, que ya es tan breve que ni da para seguir alimentando a ese avatar que construí de ti en mi cabeza. Tampoco encajas en los proyectos que quiero construir en mi vida.
Respiro, necesito buenas amigas y distancia mental, para que esto se apague de veras. Que la proxima vez que me mires, no me veas como a tu presa indefensa o que mi instinto de gacela te rehuya de mi corazón hasta que se apaguen las ascuas. Que nos veamos brillando desde lo lejos y no nos creamos los fantasmas de amores inexistentes que susurran mentiras al oído y aceptemos que fue un logro que nada se consumara y continuásemos por separado.
Gracias a Dios estamos lejos y puedo curar mi alma artificialmente. Puedo curarme de esta enfermedad llamada locura transitoria por un amor que huele a catástrofe desde mucho antes de empezar. La única certeza que concluyo de todo esto es que somos dos loquitos, con la diferencia de que yo he decidido sanar y espero que tu en un futuro también lo hagas,
Te amor y porque te amo de verdad, te suelto para reconstruirme.



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