Últimamente son mas los días en donde me encuentro con la sonrisa hueca, la mirada perdida, abrasando las noches de insomnio, como si viera este mundo desde afuera, con la mente fija a esos colores que uno siempre quiere tocar. Agarrando luces me muevo sigilosa, como nunca, como nadie, como nada.

Hay noches en las que, me da por pensar lo curioso de días como hoy, como ahora, en donde me quedo quieta, y tonta, sin saber que hacer, que hice, donde estoy, a donde tengo q ir, y porque...ni si es hora de hacer castillos, leerme un libro, echarme a llorar, o reír hasta q me duela la cara.

Hay días en donde todo lo que pienso se tiñe de varios matices, donde las horas, pasan a ser instantes, y los minutos se confunden y se entremezclan con el olor a encierro de las 11am.

A veces, de la nada, se nubla la mente, las líneas de aire te toman de sorpresa, transformándote, convirtiéndose en editoras de las mas variadas formas. La brisa trae consigo una serie de recuerdos latentes, en donde por más que me sacuda las penas, las mismas quedan marcadas en la piel con un tipo de tinta indeleble.

Supongo, que el sueño se convierte en el cómplice de los móviles.
1800

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