A veces siento que el cielo se oscurece y se me viene encima como un manto negro y pesado que me aplasta y no me deja respirar. Cuanto más intento salir más me enredo. Al igual que con mis pensamientos de los que quiero escapar, pero, ¿Cómo huir de algo que está dentro de mi como un veneno que corre por mis venas y se distribuye por todo mi cuerpo?
Estoy intoxicada por una sustancia que yo misma cree. Me hundo en arenas movedizas cada vez que quiero salir de la tristeza, rechazo las manos que me ofrecen consuelo y salida porque sé que si me aferro a ellas no voy a querer soltarme. Tengo que lograrlo sola. Tengo que vivir. No es lo mismo vivir que estar sobreviviendo y yo llevo haciendo lo segundo muchos años de mi vida.
Las tormentas me volvieron fuerte y aumentaron mis defensas, pero quiero volver a ver la luz del sol. La calidez de una risa sincera y la alegría que puede sentirse como si algo vibrara en tu pecho. Necesito que este hueco vacío que sólo se expande y se hace grande día a día se reduzca, y que mi corazón vuelva a ser el mismo. Necesito volver a ser yo.
Hay una nena perdida en lo más hondo de mi, una nena que bailaba y cantaba en el patio de su casa con la luna mirando como testigo. Esa misma luna hoy me ve llorar. Pero por todos los dioses, guías y deidades estoy segura de que ella aún sigue ahí, luchando por salir. Pero primero, tengo que drenar el veneno.
Únete a la conversación
Inicia sesión para comentar y formar parte de esta comunidad
Iniciar SesiónCargando comentarios...