Té para otra.
Si pudieran analizar mi cabeza de humo
en estos momentos y abrirla a pedacitos,
no sería más sencillo armar un rompecabezas,
pués el revolver que juntos armamos
dispararía en cursiva los versos más inesperados,
más insensatos
esos que ya nadie quisiera leer.
-Es tarde María-
Y el té que derramaste en el mantel de flores
se secó por el frío y el vacío,
los pasajes hacia aquellos abrazos,
siempre tuvieron fecha,
pero tus brazos no,
ellos despojaron a otro escondite, a otro nombre, a otro lugar.
en estos momentos y abrirla a pedacitos,
no sería más sencillo armar un rompecabezas,
pués el revolver que juntos armamos
dispararía en cursiva los versos más inesperados,
más insensatos
esos que ya nadie quisiera leer.
-Es tarde María-
Y el té que derramaste en el mantel de flores
se secó por el frío y el vacío,
los pasajes hacia aquellos abrazos,
siempre tuvieron fecha,
pero tus brazos no,
ellos despojaron a otro escondite, a otro nombre, a otro lugar.
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