Una vida entera escuchando lo que no me interesa,
con valores impuestos que a la vez nunca existieron, 
intentaron hacerme creer que muchas veces fuí yo la culpable de mis agonías,
de mis propias  pesadillas, esas que te desvelan cuando te acuestas con el alma sobria.
Hoy reconozco rostros que van cambiando con el tiempo,
pero yo los miro con la fuerza que no  tengo, con el deseo escondido,
con la sonrisa lejana, con las enseñanzas del viento, con la  rebeldía innata,
esa que te entrega más que un amigo por un viernes, hoy vengo a recorrer  mi camino,
así.. con  escupos, orgasmos, vino, risas y llantos.
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