Te amo en el silencio infinito
en los amores sonoros
de las aves del camposanto
en la brisa tenue donde aletea
el remolino celeste,
así mi corazón...
No te has ido
porque sigues presente
en la nostalgia de esta tarde brumosa
y aunque ayer como hoy
me haces falta en una tangible mirada
y el calor de tus manos, tu dulce voz
comprendo que estás conmigo
y sostienes mi frente
en los momentos que la pena invade mi ser
recordándome que estás en el espacio no vacío
que amalgama el auténtico amor...
Así encuentro de a poco
luz sanadora
consuelo divino a mi dolor...
Maval/59
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