Tapiz de Jacarandá
Paseé con mi can al objeto de fortalecer sus patas por un gran bulevar, donde entre otros se mezclaban Adelfas floridas con un inmenso tapiz de hojas de Jacarandás. Y el rojo de la venenosa se entremezclaba con el morado de la olorosa.
Tan poblado era el tapiz que no se veía el carril bici y no se distinguía la acera de los morados taburetes de la terraza de la cafetería.
De repente toda mi vista desde el suelo al cielo tornose de color jacarandá y su embriagador aroma me enamoró.
Fin
Tan poblado era el tapiz que no se veía el carril bici y no se distinguía la acera de los morados taburetes de la terraza de la cafetería.
De repente toda mi vista desde el suelo al cielo tornose de color jacarandá y su embriagador aroma me enamoró.
Fin
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