Y asi me voy quedando en la eterna penumbra
mirando almas, contando sombras.
En un lugar pequeño, húmedo y sombrío,
afirmando mis rodillas, respirando el frío vacío.
 
Que de días me perdí, en neblina turbulenta,
lo intenté, aunque la vida se volvió eterna y lenta.
Que de noches me cubrí, como al pétalo, el rocío
Dios! juro que lo intenté, pero el tiempo me consume tardío.
 
Y la vida se me va, no sé como anticiparme hoy
siendo cada vez mas lijero, más nada, así voy.
Quien se evapora en elevaciones de bruma,
en un vuelo de sueños, sin almohadas de pluma. 
 
Así estoy, muriendo ligero en decadencia,
asi estoy, perdiendo entero la esencia.
Mi alma se escapa de la boca hacia el espacio que sobra
en un parpadeo, en un batir de alas, en un suspiro de sombra. 
 
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