Vivir es aprender
si se quiere conocer
la realidad de lo cierto.
Y lo cierto nos enseña
que la vida es muy breve
y los momentos se alejan
para quedar en recuerdos. 
 
Se fue la infancia en los juegos,
la juventud, en la pasión;
se maduró con deberes
y se entró en la senectud
cuando apenas se ha vivido;
aprendiendo en lo fugaz
que nos queda poco tiempo
para reír y gozar.
 
Está cansado el sol de tarde,
pero es bello contemplarlo
en sus últimos fulgores
cuando el alma vive y muere,
conmovido en resplandores.
                                               E.G.M. 
 
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