No lloraré tu marcha, ruta esquiva,
te dejaré seguir sin más quebranto,
veré tus pasos libres mientras tanto
apagar sin piedad mi risa altiva.
 
Y volveré a sembrar, porque es bonito
regar de madrugada los retoños;
cosecharé los brotes de mi otoño
para que crezcan hasta el infinito.
 
Llegarán a mi puerta compradores
a quienes satisfagan los olores
del hermoso jardín que nunca amaste.
 
Yo llenaré mis tardes con más flores
que se muestren al sol con sus colores.
Y olvidaré que tú me despreciaste.

 
 
20170

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