SETH
  
por
WILSON JAVIER ORTIZ M.
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
  
CAPITULO I
SIGUIENDO EL CAMINO

El horno encendido calentaba toda la habitación, las brazas, de un color naranja intenso, eran las únicas que se escuchaban en el pequeño taller improvisado. En el piso varias herramientas regadas demostraban que ese cuarto no había sido limpiado desde hacia tiempo, martillos, pinzas y uno que otro trozo de metal reflejaban la personalidad de su dueño; en el pequeño taller trabajaba un joven herrero de cabello negro y unos penetrantes ojos color marrón, su ropa un poco gastada dejaba en evidencia la pobreza en la que vivía; el joven martillaba con gran fuerza un trozo de metal ardiendo que poco a poco iba tomando forma, una gota de sudor  cae en el metal desapareciéndose al instante, a pesar de llevar largo tiempo  en esta labor, no podía acostumbrarse a infernal calor que allí se encerraba.
Seth se llamaba el joven, trabajaba como herrero en el reino de Eleath hacia 10 años atrás, había heredado ese oficio de su padre, Gregorius quien murió durante la guerra contra el reino Munach, su madre había muerto tiempo después debido a una fuerte fiebre, aunque algunos dijeron que había muerto de pena moral; Seth vivía con su hermana Margoth en una pequeña casa en la aldea fruddy, no tenían mucho dinero pero vivían cómodamente gracias a su trabajo.
De repente entra alguien al taller, un hombre fornido al parecer el general del ejército del rey debido a su armadura plateada y al escudo de armas grabados en su capa
-Vengo por mi espada-dice el hombre con una voz fuerte sin moverse de su posición
-la termine hace poco, esta sobre la mesa-dice Seth sin siquiera ver al soldado
El soldado toma una espada que se encuentra colgada en un marco de madera al lado de la puerta, la admira un momento asombrado por su perfección, había sido hecha con los mejores materiales que se podían encontrar por esa época
-es esta?- dice el general levantando la espada
-no la toques-grita Seth ofuscado-esta es la espada de mi padre, toma, esta es la tuya-dice dándole una espada completamente diferente
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-debes darte cuenta de que tu padre murió hace años, entiendo que quieras a esta espada pero no es necesario que te enojes por un simple error, muy pronto será tu turno, servirás al ejército y podrás  tomar venganza de quienes lo mataron...fui un gran amigo de tu padre y sé que él quería que siguieras su camino...
Seth le lanza una mirada penetrante, el hombre le entrega tres monedas de oro y se marcha sin decir nada mas, el joven vuelve a trabajar en el metal que poco a poco va tomando la forma de un escudo, el martilleo continua por un rato y al terminar lo deja en una cubeta de agua y sale del taller.
El sol brilla en la aldea, a lo lejos se alcanza a divisar el castillo del rey, una construcción maravillosa que durante su siglos fue escenario de batalla entre varios ejércitos, Seth intercambia algunos saludos con otros aldeanos, hombres maduros y algunas mujeres que pasaban por allí, dentro de la casa esta Margoth, una joven hermosa, de piel blanca y cabello totalmente negro al igual que sus ojos, su ropa, a diferencia de la de Seth parece de la realeza, la joven lleva un canasto con pan y una jarra con leche a la mesa al percatarse que su hermano había entrado, ambos se sientan frente a una mesa vieja comida por las termitas y con algunos clavos por fuera, por un momento permanecen callados hasta que Seth toma un trozo de pan y lo parte en dos.
-Seth, dentro de muy poco vendrá el ejercito del rey a la aldea y...
- no te preocupes- interrumpe Seth -aun soy muy joven, además no pienso dejarte sola si es necesario me esconderé...- de su pantalón saca las tres monedas que le había dado el soldado y las deja en la mesa-mira con esto podrás comprar comida, yo tomare solo una para comprar el metal que necesito para terminar el escudo del soldado
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A pesar de estar mirándolo, Margoth parece no estar poniendo atención, al verlo a los ojos recuerda a su padre, lo que les había enseñado y como dejo su trabajo en la aldea para combatir contra el ejercito oscuro, precisamente la ultima vez que lo vio; de un solo sorbo Seth se toma la leche y se levanta de la mesa para continuar su rutina de todos los días, después de trabajar en el taller y desayunar solía salir a entrenar con su espada en el bosque y luego volvía a casa y seguía con su trabajo hasta la noche, momento en el cual, debido al agotamiento físico, caía dormido en su cama.
Al abrir la puerta el sol entra espantando a los ratones que se comían una de las calabazas que Margoth guardaba para la comida,  en ese preciso momento una mujer joven entra y se queda mirando a Seth en silencio.
-Charlotte- grita Margoth levantándose rápido de la mesa tratando de limpiar la mesa mientras Seth sale evitando una conversación con la muchacha
-buenos días Margoth-dice la joven recuperándose del shock-traigo malas noticias... es acerca del príncipe
Margoth se lanza hacia la puerta para asegurarse de que Seth se había metido en el taller, al cerrar la puerta  se vuelve hacia Charlotte
                -que ha pasado?, acaso me ha mandado un recado...
-no, lamento que te enteres de esta manera...
-habla ya mujer me estas matando de angustia-dice Margoth apretando su vestido
-las mujeres de la aldea han estado hablando de esto durante toda la mañana, el príncipe fue capturado anoche por el ejercito negro
Margoth cae en el piso debido a un dolor en el pecho, quería llorar pero no podía, si lo hacía dejaría en evidencia la relación que mantenía con el príncipe desde hacía largo tiempo, y de la cual Seth no sabía, Charlotte la levanta y la ayuda a sentarse.
-anoche en el castillo- continua Charlotte- el ejercito negro burlo la guardia del castillo y se llevaron al príncipe dejando una nota, solo lo devolverán si el rey se rinde y les entrega el reino.
-imagino que las tropas están de regreso?-
-no, esta madrugada el rey les ordeno que mantuviesen sus posiciones al parecer intentara un rescate
-es inútil, Leith esta perdido, la única forma de que se salve es la rendición del reino...pero eso también es inconcebible
-que piensas hacer?
-lo único que puedo...orar para que todo salga bien
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Entre tanto Seth regresa al taller para sacar la espada de su padre y enseguida va hacia una casa no muy lejos de la de él; por el camino pasa por el pozo donde escucha los rumores de las mujeres acerca del castillo pero decide no parar a escuchar, al llegar a la casa golpea tres veces la puerta hecha de una madera solida que se abre de inmediato
-Seth mi amigo- dice un muchacho de la misma edad de Seth- pensaba que ya no ibas a venir, descubrí un nuevo lugar que sé que te gustara-
-hola Sefora, estoy preparado para nuestro entrenamiento
-espérame un momento sacare mi espada- el joven entra y se demora un poco, mientras tanto Seth se entretiene escuchando los rumores acerca del príncipe, algo acerca del ejército y de un rescate, pero no escucha muy bien los detalles, entre tanto Sefora sale corriendo
-sígueme encontré un lugar excelente- se marcha sin esperar a Seth adentrándose en el bosque de Fruddy
                -espera un momento!-dice Seth sin ser escuchado, entonces decide correr tras él.
Después de un rato ambos jóvenes se detienen en una pradera despejada, Sefora desenfunda su espada y da un golpe súbito pero Seth reacciona a tiempo y detiene el golpe con su espada, ambos se miran fijamente y se separan el uno del otro
                -aun eres lento para reaccionar-dice Sefora
-quien es el lento-dice seth señalándole el brazo, donde le había cortado un trozo de su camisa
-vaya, vaya, haz mejorado...
Seth toma su espada con ambas manos, haciendo una pose muy extraña, sus piernas alineadas en forma  de triangulo con relación a su espada.
-haz escuchado los rumores?-dice lanzándose hacia Sefora
-no, de que hablas-responde Sefora deteniendo el golpe
-pues las mujeres de la aldea dicen que anoche el principe fue capturado por hombres del ejercito negro, pero no sé mas
- no lo sabía-dice Sefora intercalando sus palabras con un suspiro de cansancio
Ambos continúan entrenando cada vez más fuerte sin decir palabra alguna, escuchando el eco de las espadas al chocarse, en uno de los golpes las espadas quedan unidas debido a la fuerza de ambos
-mañana- dice Sefora sosteniendo su espada contra la de Seth- debo unirme al ejercito del rey...
-que!-dice Seth separando su espada- es imposible... aun no es el momento
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Sefora da media vuelta y se aleja hacia un árbol con pasos lentos mirando al suelo, pensando en que decirle a su amigo, al girar de nuevo se da cuenta que Seth está sentado en el suelo, pensando también, pero su mirada no expresaba sentimiento alguno, ni tristeza, ni rabia, en un momento se levanta y se dirige hacia donde esta él, dispuesto a continuar el entrenamiento; de nuevo las espadas chocan pero ya solo es un enfrentamiento entre amigos, Seth pelea seriamente, como si no le importara herir a Sefora, quien trata de defenderse de la misma manera.
-Desde cuando lo sabías- dice Seth sin dejar de lado al lucha
-hace tres días, los hombres del ejército del rey planean atacar al ejercito negro, sabes que  han estado en contra del reino y...
-ya lo sé...porque no me lo dijiste antes, éramos amigos, casi hermanos...- Seth  se detiene- muy pronto llegara mi momento y no quiero morir, tendré que ir y luchar contra soldados que quizás como yo odien esta guerra y...
-cuando llegue el día estarás preparado, no solo para luchar, enfrentaras a la muerte y depende de ti ganar o perder esa batalla.
Seth queda en silencio, las palabras de Sefora le habían quedado en la cabeza, quería continuar entrenando pero no podía concentrarse, entonces, en una decisión mutua, deciden terminar el encuentro y volver a la aldea justo antes de que el sol empezara a descender.
Después de despedirse de Sefora, Seth va a su casa y comienza a buscar algo, Margoth se  impacienta al verlo ir de un lado al otro sin encontrar nada hasta que decide ayudarlo, finalmente lo encuentran, una pequeña bolsa con varias monedas de poco valor que Seth guardaba para comprar materiales para su taller.
-mañana iré a Mariss a comprar el metal que necesito para hacer la armadura del guerrero de Fiath.  
-yo iré por los víveres y algo de tela para hacerte un vestido nuevo
-no lo necesito...-dice Seth mientras sale de nuevo hacia el taller
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Margoth sale para contarle a Seth acerca del príncipe, se habían conocido meses atrás en una de las visitas del rey a la aldea, donde se habían enamorado y mantenido su relación escondida, los únicos que sabían de esto era el guardia de él y Charlotte; al abrir la puerta del taller, Margoth queda estremecida al ver a su hermano en el piso llorando como un pequeño niño, no era la primera vez que lo veía así,  este episodio se había repetido varias veces desde la muerte de sus padres y siempre que ocurría Margoth lo miraba sin decir nada y sin que Seth se diera cuenta.
Muy temprano en la mañana, justo antes de la salida del sol por el horizonte, Seth sale de su casa con dos bolsas en sus costados, en una llevaba el dinero para comprar el hierro y en la otra llevaba un poco de comida, además llevaba su espada envuelta en la capa que había pertenecido a su padre; antes de ir a Mariss Seth decide pasar por la casa de Sefora, desea despedirse de él ya que justo ese día seria reclutado por el ejercito del rey, no bastaron sino tres golpes en la puerta para que saliera Sefora.
-Sefora, quería darte esto- dice Seth sacando la espada de la capa- espero que te ayude en la lucha contra el ejercito negro
-¡estás loco!- afirma Sefora- se lo mucho que quieres a esa espada lo que significa para ti, yo no podría...
-acéptala, me honraría mucho saber que utilizaste esta espada para acabar con esta guerra.
-está bien pero espera...-Sefora entra de nuevo a la casa, tarda un poco y al salir lleva su espada consigo- aceptare tu espada pero tú debes tener la mía.
Ambos intercambian las espadas y se dan un apretón de manos, luego Seth se marcha sin decir nada más, y no gira hasta que se adentra un poco en el bosque, al hacerlo presiente que al regresar todo habrá cambiado, pero decide no prestarle atención a sus presentimientos.
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Pasadas más de dos horas, Sefora se encuentra solo en medio del bosque, los pájaros comienzan a cantar y el sol se cola entre las hojas de los arboles, no es la primera vez que él está solo en el bosque pero para él parece que así es, no logra reconocer nada como si su conciencia le estuviera tendiendo una trampa. Estaba seguro de haber seguido el camino de siempre pero esto no le aliviaba la sensación de que estaba perdido, aun así decide continuar pensando que más adelante se encontraría con alguien que le pudiera indicar el camino correcto, lo cual no sucedió.
Casi sin darse cuenta, Seth llega a un lugar que nunca antes había visto no se podía seguir adelante, los arboles bloqueaban el camino, la única forma de salir era devolverse por donde había llegado, pero lo que más le llamo la atención fue una gran roca en forma de esfera en frente de él, solo al acercarse más se dio cuenta de que en la esfera gigante habían varios nombres grabados los cuales leyó detenidamente, algunos eran muy conocidos en el reino, inclusive él conocía alguno de ellos, eran guerreros que habían luchado hombro a hombro junto a su padre contra el ejercito negro.
Al acercarse un poco más siente un olor agradable que se hacía más fuerte cada vez, era un aroma floral difícil de describir, Seth no encuentra la fuente de este agradable olor, entonces intenta oler la roca para asegurarse de que esta no era la fuente del olor
                -¿que haces?- pregunta una voz femenina en algún lugar.
-¿quién eres?, ¿dónde estás?- dice Seth retrocediendo y mirando alrededor  para buscar la fuente de la voz, le da la espalda a la esfera pero no logra encontrar a nadie, al girar de nuevo hacia la roca observa de que encima de ella esta una mujer sentada viéndolo en silencio, era una joven hermosa, por sus orejas largas Seth se dio cuenta de que era un elfo
-como llegaste hasta aquí?- pregunta  el elfo bajándose de la roca, al hacerlo deja ver su cuerpo perfecto envuelto en un seda fina color blanco y su cabello rubio cae lentamente sobre sus delgados hombros
-yo no...
-ah... no importa- interrumpe el elfo- sabia que vendrías.
-cómo pudiste saberlo?, acaso me estas siguiendo, haz sido tu quien me ha traído hasta este lugar?- dice Seth tratando de ser un poco duro- mis pies me trajeron hasta esta roca y no sé cómo salir de aquí.
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-la roca... soy su guardiana, me llamo Anila.
Seth se calma un poco y continua leyendo los nombres escritos en la roca.
-...son los héroes de la guerra -dice Anila- aquellos hombres y mujeres que murieron tratando de salvar al reino, sus almas se encargan de sellar un poder desconocido que se encuentra en esta roca...
-falta el nombre de mi padre- dice Seth después de leer todos los nombres escritos en la roca- él luchó contra el ejercito negro para salvar al reino y murió tratando de defenderlo- se detiene para revisar de nuevo la roca
- no lo encontrarás ahí.
-mi padre se sacrifico en esta guerra y ni siquiera su nombre está en esta inútil roca-
-cuando me necesites estaré a tu lado, solo espérame- dice Anila mientras Seth se marcha -y trata de recuperar tu espada
Seth se detiene para decir algo pero prefiere seguir su camino sin mencionar  palabra alguna. Al encontrar un árbol marcado con un corte de espada Seth reconoce que ha vuelto al camino pero ahora es muy tarde para ir a Mariss, había pasado mucho tiempo caminando desde que se encontró con ese extraño pero hermoso ser, gira tratando de recordar el camino hacia la roca pero no puede así que decide volver a la aldea antes de que oscurezca.  
Muy cerca de la aldea, Seth se siente inquieto, un olor a humo se apodera del ambiente y el ruido de los niños que comúnmente se escuchaba a esa hora en la tarde había desaparecido, al ver que todo anda mal decide salir corriendo hacia su casa,  repentinamente se detiene al sentir un calor intenso, la aldea estaba en llamas, su casa estaba destrozada y de camino observa los cadáveres de los aldeanos tirados en el suelo, de pronto un leve escalofrío le recorre el cuerpo al pensar que su hermana había sufrido la misma suerte de los demás, quizás había huido pero no podía asegurar nada hasta que lo confirmara, de repente un sonido lo alerta, se trata de Charlotte muy mal herida, quien se desploma en el suelo al ver a Seth
-Charlotte... que ha pasado?-pregunta Seth recogiéndola en sus brazos
-el ejercito negro... - dice Charlotte esforzándose para vivir- atacaron esta tarde destruyeron la aldea y robaron todos nuestros bienes...
-Margoth, la has visto
-si... el ejercito negro la capturo junto a otras dos jóvenes
-pero... el ejercito del rey debió haber protegido la aldea
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-imposible, después de reclutar a los jóvenes, el ejercito del rey se marcho hacia el castillo, al ver esto los bribones bloquearon el camino y entonces atacaron la aldea...
                -debemos salir de aquí- dice Seth tratando de levantarla
                - no, es muy tarde, déjame aquí y busca a tu hermana...
Charlotte cierra los ojos y su respiración desparece, Seth al darse cuenta la recuesta sobre el suelo y se levanta, decide caminar mas buscando posibles sobrevivientes pero es inútil, todos estaban muertos.
Al anochecer Seth decide viajar hacia Munach para encontrar al ejército y rescatar a Margoth, conocía el camino que nunca nadie había seguido antes
-voy por ti Margoth- dice suavemente dirigiéndose de nuevo hacia el bosque, desapareciendo entre los arboles siguiendo la ruta que el destino había planeado para él.
  
 
 
 
  
CAPITULO 2
JURAMENTO A LA LUNA

Seth despierta al día siguiente en medio del bosque, se levanta asustado y comienza a caminar un poco hasta que recuerda la razón de porque él estaba allí, había deseado que hubiera sido un sueño pero no, el estar allí de pie acompañado de arboles lo hacía darse cuenta de la horrible verdad. Luego de un rato de caminar percibe el aroma florar que había sentido por primera vez el día anterior
-hola Seth- dice Anila detrás de él- lamento no habértelo dicho
- lo sabías?- dice Seth exaltado, tomando del cuello al elfo y mirándola a la cara, luego de un corto momento de silencio la suelta y se da la vuelta
-las cosas debían seguir su curso-dice Anila tocándose el cuello
-seguir su curso?-pregunta Seth al mismo tiempo que recoge su espada del mismo lugar donde había despertado
-debes apresurarte y llegar a Munach, allí encontraras respuestas
Seth intenta decirle algo pero Anila desaparece dejando un montoncito de hojas secas y una manzana en el suelo, Seth la recoge y se marcha rápidamente siguiendo el consejo del elfo.
Mientras tanto en el antiguo castillo ubicado en las montañas al norte de Munach, un grupo de hombres con armaduras negras festejan la victoria del ataque a fruddy, repartían el motín entre ellos, el capitán de ellos sobresalía entre ellos por su gran tamaño y por su capa color rojo, no muy lejos de ellos estaban las jaulas donde permanecían los prisioneros entre ellos Margoth, el regocijo termina cuando un soldado se presenta ante el capitán.
-señor- dice el soldado - creo que haber capturado al príncipe fue un error.
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                - cuestionas mis decisiones?-dice el capitán levantándose de su silla formada por las rocas
-no señor, es solo que he estado pensando y el rey de Eleath no se quedara de brazos cruzados...
-eres muy valiente...- dice el capitán mientras se acerca al soldado - ...me agradan los valientes pero no me agradan los tontos- el capitán da una patada al soldado y lo deja tirado en el suelo - quiero que todos escuchen: no deben olvidar que aquí el jefe soy yo, si se atreven a cuestionarme deben estar seguros de hacerlo, en cuanto a ti soldado, por esta vez te dejare vivir como te dije me agradan los valientes pero no te pases de listo-el soldado se aleja rápidamente mientras el capitán vuelve a su trono de piedra.
En la aldea Deoda del reino Munach, todos se alarman por la llegada de un extraño  visitante, Seth quien camina en medio de la calle observando la pobreza de esta aldea, casa destruidas y ningún rastro de orden, el ejercito negro, piensa Seth al ver todo esto, de repente un pequeño que iba corriendo se tropieza con él cayendo bruscamente hacia atrás, asustado el pequeño se queda mirando a Seth quien mete la mano a una de sus bolsas y le regala la manzana que había encontrado antes, el niño la coge y se escapa rápidamente
                -no eres de por aquí- dice una mujer sentada en el piso, una vendedora de losa de barro
                -tienes razón- dice Seth sin dejar de observarla
-que buscas aquí forastero?
- busco al ejército negro... - la mujer se levanta y trata de recoger todas sus cosas para    marcharse de ese lugar, al darse cuenta de esto Seth la toma de un brazo -por favor dígame, usted  sabe algo de ellos?
-mi esposo es uno de los guerreros negros...-la mujer mira alrededor-sígame, aquí no podemos hablar.
Seth obedece y sigue a la mujer, quien por el camino no menciona ni una sola palabra, al llegar la mujer se detiene y lo invita a pasar a una casa de aspecto lúgubre, por un momento lo piensa pero al final decide seguir sin importar lo que pudiera pasar, dentro de la casa hay dos pequeños acostados en una cama quienes al ver al extraño se esconden detrás de una manta
-ellos son mis hijos, Ciryo y Amel... me llamo Aristma-dice la mujer dejando su mercancía en una mesa  -dime... porque quieres encontrar al ejercito negro?
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-Ellos capturaron a mi hermana y quiero saber si está bien...
-mi esposo se unió a ellos hace dos años, quería protegernos, y desde ese tiempo no lo hemos vuelto a ver, no sabemos si aun sigue vivo -Aristma observa a Seth- perdona, no debí haberte contado eso...
-no se preocupe, como se llama su esposo?
-Ciryo
-si me dices como encontrar al ejercito te prometo que le hare saber a Ciryo que ustedes están bien- Seth observa a los niños y se queda pensando un momento - no puedo creer que ese ejercito sea tan cruel y el rey como puede permitirlo
-en realidad este reino esta a manos del ejército negro- dice Aristma  - esta guerra hubiera acabado hace 10 años atrás pero por razones desconocidas el rey murió y todos sus descendientes desaparecieron por temor al ejército negro, todos debemos estar a su merced y...
-razones desconocidas?-dice Seth mientras observa por la ventana- es obvio que esos asesinos acabaron con él
-lo sé... lamento lo que paso con tu hermana pero realmente crees que podrás infiltrarte al ejercito sin ser descubierto?
                -no lo sé, debo intentarlo así que por favor dime como puedo encontrar a ese ejercito
-primero debes atravesar el bosque Azulo hasta encontrar un lago, el lago Azulo, desde allí podrás guiarte por las marcas que ellos dejan en el camino, debes seguir hacia el norte, llegaras al lugar donde antes estaba el castillo que ahora son solo escombros, debes tener mucho cuidado
-muchas gracias Aristma
-cuando veas a Ciryo dile que lo extrañamos
-así lo haré
-espero que encuentres a tu hermana y que salgas vivo de allí.
Finalmente Seth sale de la casa, pero antes le entrega a Aristma una de las bolsas que llevaba consigo, el dinero para comprar el hierro que ahora no necesitaba, ella se lo agradece y le da a cambio un trozo de pan para el viaje, Seth se marcha sin saber que esperar si las indicaciones que le había dado Aristma eran ciertas, de todos modos creía en ella y sobretodo creía en sí mismo.
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En medio del bosque, el silencio se apodera del ambiente, un poco cansado Seth continua caminando buscando señales que lo guiaran hasta el ejercito negro, solo se detuvo cuando vio un lugar adecuado para sentarse a descansar, el tronco de un árbol que al parecer había sido talado días atrás, Seth se sienta en el y saca de la bolsa el trozo de pan que le había dado Aristma  y una botella con un liquido que al parecer no le agradaba por los gestos que hacia al beber, justo antes de acabar de comer una rama quebrándose lo alerta, así que se levanta y desenfunda rápidamente su espada, lentamente se acerca al lugar de donde provino el sonido, de repente un jabalí sale d unos arbustos y arremete contra el tratando de envestirlo pero Seth lo esquiva y trata de de enterrar la espada en el lomo del animal, esta sale volando hacia un lado dejando a Seth desprotegido, de nuevo el jabalí salvaje se prepara para envestir, Seth se aproxima rápidamente a su espada y la bestia se lanza al notar el movimiento, Seth resulta herido en una pierna y a pesar de eso continua alerta a cualquier ataque, el jabalí se marcha sin razón alguna y Seth cae en el piso debido al dolor que le producía la herida en la pierna.
-parece que necesitas entrenar- dice Anila sentada en el tronco donde antes estaba sentado Seth
-entrenar?-dice Seth guardando su espada-soy  ágil con mi espada
-con tu espada...- Seth observa la espada y recuerda que la había intercambiado con Sefora
-la espada no hace al guerrero
-claro que no... pero el guerrero hace a la espada, no solo debes entrenarte tu, debes entrenar a tu espada también
-déjame presentarte a alguien- dice Anila señalando hacia el lugar exacto donde se había escapado el jabalí.
De los arbustos sale un elfo, llevaba una armadura blanca y una espada que lucía en mal estado
-hola- dice el joven elfo- me llamo Aza, soy un elfo guerrero, Anila me comento sobre ti, y por lo que vi  necesitas mucho entrenamiento
Seth observa a Anila desvanecerse en el aire, dejando su aroma característico impregnado en el ambiente, enseguida se acerca al elfo
                -estoy dispuesto a aprender....-dice Seth sacando su espada
-está bien- dice Aza desenvainando su espada- observa mi espada... muy antigua verdad, pero como edad, esta espada tiene experiencia, me la transmitió a mi y eso es la base para ser un buen guerrero, ser uno con tu arma
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Aza se lanza contra Seth sorpresivamente con una velocidad increíble
-tenemos mucho trabajo que hacer...- dice Aza deteniendo su espada justo en la frente de Seth, luego lo manada al suelo de una patada -primera regla.... Debes estar siempre alerta
Seth se levanta avergonzado y decide atacar al elfo, sale corriendo rápidamente pero Aza esquiva fácilmente el ataque enviando a Seth de nuevo contra el suelo
- regla número dos, no debes hacer las cosas sin pensar, debes tomarte un tiempo para meditar lo que vas a hacer  y luego si atacar- Aza se acerca lentamente hacia Seth y toma espada y la mira detenidamente - esta espada tiene mucho filo, excesivo - toma su saco y limpia la espada- ya esta... ahora levántate
-enséñame todo lo que sabes por favor- dice Seth arrodillándose ante el elfo- por lo que veo tienes mucha experiencia en esto y necesito entrenar para rescatara mi hermana.
Aza sonríe al ver la determinación de Seth y lo ayuda a levantarse
-en cada ataque deben ser tú y tu espada...- se detiene al ver la cara de Seth- ... al parecer no entendiste, bien, piensa que la espada que tienes ahí es la misma espada con la que tu padre lucho...-Seth observa la espada por un momento -cuando sientas que encuentras la conexión puedes atacar.
Seth decide intentarlo una vez más, se lanza contra Aza con gran determinación  y logra acercarse demasiado para un ataque, Aza responde haciendo que ambas espadas choquen y resuenen en todo el bosque, ambos empiezan a forcejear un momento hasta que Aza hace caer a Seth con una patada.
Seth se levanta rápidamente y vuelve al ataque, esta vez cuida todos sus movimientos y logra hacer que el encuentro se torne emocionante y un poco difícil para el elfo, pero de nuevo Aza logra hacerlo caer, esta vez aprovechando la fuerza que Seth había puesto en su ataque.
Seth cae más de cincuenta veces y en todas ellas se levanta con una gran sonrisa en su rostro animado por que cada vez se acercaba mas a Aza, quien se asombraba con la fuerza de Seth, muchos otros se habrían rendido antes pero él era  diferente, tenía una razón, debía rescatar a su hermana y nada lo impediría.
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Entre tanto, Margoth se encuentra recostada sobre las barras de la celda donde estaba, coge una roca y comienza a limar las cadenas que la tenían prisionera, su inútil esfuerzo hace que se lastime la mano, intenta llorar pero un rápido vistazo alrededor se lo impide, junto a ella habían tres prisioneros mas, el guardia del príncipe, una mujer que había sido capturada junto con ella y otro hombre de aspecto extraño, de nuevo levanta la roca y continua haciendo inútiles intentos de romper la cadena
-Te dije que es imposible- dice el guardia del príncipe tratando de ser sarcástico
Margoth lo mira detenidamente y decide ignorarlo y continuar con su labor, después de otro fracaso lanza la piedra lejos.
-se que tarde o temprano saldremos de aquí- dice Margoth tratando de dar animo a la mujer que se encuentra a su lado
-seguramente, cuando vengan a matarnos- dice el guardia rascándose la barba -...apropósito, no te conozco...-la observa de arriba abajo- claro, tu eres la enamorada del príncipe, mi nombre es Kah, guardián del reino...
-lo sé, tu ropa te delata... donde tienen a Aral- dice Margoth un tanto preocupada
-  lo mantienen en otra celda alejado de nosotros, mucho más vigilada
-espero que este bien...
- no te preocupes por él, créeme que es  un prisionero valioso y no se atreverían a lastimarlo, nos capturaron ya hace dos días, estaba cuidando la habitación del príncipe, fue cuando el trato de escapar por la ventana de su alcoba, lo seguí para averiguar adonde se dirigí, debí detenerlo, entonces unos hombres lo acorralaron a las afueras del castillo trate de defenderlo pero eran demasiados, desperté y estaba aquí en esta jaula... debemos considerarnos con suerte de seguir con vida
Margoth se queda mirando la puesta de sol, hasta que uno de los soldados abre la puerta de la jaula, señala a Margoth y enseguida dos soldados entran a la jaula, Margoth tenía miedo de lo que pudiera pasarle así que cierra un momento los ojos y al abrirlos observa que los soldados se han llevado a la otra mujer, todos en la jaula se preguntan por la suerte de la mujer, era probable que la hayan dejado libre o que la hayan alejado del grupo para sacarle información, de cualquier modo Margoth sentía que nunca más la volvería a ver.
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Los guerreros continúan enfrentándose en el bosque Azulo, Seth luce demasiado cansado y lastimado en sus brazos pero su rostro reflejaba una fortaleza increíble, dejaba ver que no se rendiría, las cosas parecían muy parejas entre él y aza, repentinamente Aza se aleja y guarda su espada mientras Seth lo mira sin entender porque dejaba la pelea
-es suficiente- dice Aza, Seth comienza a entender y se arrodilla apoyándose en su espada
-suficiente?, no te entiendo
Aza no hace caso y da un silbido que se escucha en todo el bosque, después de un rato llega un caballo blanco muy hermoso, su crin se mecía con el viento y parecía brillar en medio de la oscuridad del bosque
-Seth, este es Thuc y desde ahora el será tu compañero más fiel... espero que sepas cabalgarlo - dice Aza entregando a Seth las riendas del animal
-Gracias Aza- dice Seth levantándose y recibiendo al caballo, en ese momento Aza se desvanece como lo había hecho Anila antes, Seth se marcha sobre Thuc en busca del lago Azulo.
Al anochecer Seth se encuentra con un camino formado por los cadáveres de los soldados que habían enfrentado al ejército negro, sobre ellos los cuervos se diputaban sus restos, muchos de ellos llevaban mucho tiempo allí lo cual se evidenciaba en el estado de los cuerpos, Seth observa con ira que un gran número de los cadáveres pertenecen al reino de Eleath aun conservaban sus armaduras intactas; Seth continua su camino a través de los cadáveres sentía miedo pero su deseo de recuperar a Margoth lo hacía olvidar sus demás sentimientos.
El bosque termina justo frente al lago Azulo, un enorme manantial de agua pura en el cual la luna llena se reflejaba iluminándolo completamente, era la primera vez que Seth observaba la luna de ese tamaño, parecía estar a unos cuantas millas de distancia, Thuc se detiene a beber un poco de agua, Seth decide hacer lo mismo y observar un rato la luna que tanta impresión le había causado
-juro ante ti gran luna, que mientras me quede energía luchare para rescatar a Margoth y que con mi último esfuerzo acabare con todo el ejercito negro, y no moriré hasta ver mi labor terminada...
Un frío intenso recorre el cuerpo de Seth, quien monta de nuevo su caballo y se marcha hacia el norte a continuar su búsqueda.
CAPITULO 3
LA GRAN PUERTA
  
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Finalmente el joven llega, una gran puerta cerrada lo separaba de su destino, junto a ella dos soldados del ejército negro hacen guardia,  al percatarse de la presencia del extraño deciden atraparlo e interrogarlo era muy extraño ver a alguien solo y a tan altas horas de la noche en es lugar
                -soy Seth- dice el joven- he venido a hacer parte de sus tropas
                -no confío en este sujeto-dice uno de los guardias
-lo sé - dice el otro soldado -debemos llevarlo ante el Grande y que el decida que hacer con él
Un soldado se lleva a Seth de los brazos y otro toma el caballo, Seth es atado de las manos por seguridad, según le explico uno de los guardias al otro, escalón por escalón, muy lentamente, Seth fue llevado por una escalera destruida, por donde se alcanzaban a ver los restos del castillo que alguna vez fue el hogar de Obreon, rey de Munach cuyos herederos fueron asesinados por el ejercito negro, apenas quedaban algunas paredes y las celdas de los prisioneros donde presuntamente tenían a Margoth.
Finalmente Seth llega ante el jefe del ejercito, el grande lo llamaban sus subordinados debido a su tamaño descomunal y a su fuerza
                -mis hombres dicen que quieres verme -dice el grande levantándose de su trono
-así es señor- dice Seth levantando la cabeza, al hacerlo siente haberlo visto antes, sus ojos color marrón fueron lo que más le llamaron la atención
-porque has venido- dice el grande en un tono enternecedor
-venganza -dice Seth sin siquiera pensar un segundo
-¿venganza?,¿ de quien quieres vengarte?
-del ejercito del rey... hace dos años mataron a mi padre y ahora quiero hacer que paguen por eso
El grande le hace señas a un soldado, poco después llega el hombre que anteriormente había cuestionado al grande
-si deseas hacer parte del ejercito negro debes demostrarlo, peleen entre ustedes y el ganador se quedara aquí.
Enseguida un hombre desata a Seth y lo lleva a un espacio abierto en donde se iba a llevar a cabo el enfrenamiento, casi de inmediato se forma un circulo de soldados quienes esperan que su compañero derrote al extraño rápidamente y le dé una lección.
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Seth y el soldado se miran fijamente, ambos sabían que debían ganar o terminarían muertos, el soldado es el primero en atacar, lanza un ataque a toda velocidad el cual Seth rechaza con facilidad, Seth no quería hacerle daño pero debía derrotarlo para poder entrar en el ejército, todos los soldados gritan aclamando la muerte de alguno.
Seth desenvaina su espada ferozmente y espera a que su adversario se lance al ataque nuevamente, mientras lo hace se da cuenta de que se encuentra en una terrible desventaja, debido a que su contrincante se encuentra protegido por una armadura negra, el soldado se lanza al ataque esperando acabar con el encuentro de una vez por todas, Seth esquiva el golpe dándose cuenta de que tenía muchas posibilidades de ganar; cada minuto de la pelea se torna interesante para los espectadores, todos se daban cuenta de la agilidad del forastero y empiezan a gritar porras a favor de Seth.
La algarabía se alcanza a escuchar en las celdas, Kah trata de observar lo que sucede
                -no alcanzo a ver nada-dice Kah tratando de ver por entre los barrotes
                -que pasa-pregunta Margoth a uno de los soldados que hacen guardia allí
-están probando al recién llegado para ver si tiene suficientes agallas para....-el soldado caya  al darse cuenta de que no debía estar hablando con ellos y se marcha
De repente Seth se distrae al ver hacia las jaulas donde presuntamente esta Margoth lo cual es aprovechado por el soldado quien de un golpe manda a volar la espada de Seth muy lejos, desarmado y sin un lugar para donde huir, Seth decide enfrentar a su enemigo sin arma, de manera ágil esquiva todos los golpes que su adversario lanza, sin darse cuenta, Seth llega justo al lado de su espada, con un rápido movimiento la recoge y vuelve de nuevo al ataque, ferozmente ataca al guerrero y lo deja tirado en el suelo, todos los soldados piden la muerte de su contrincante pero Seth lo piensa mucho y justo cuando iba a asestar el golpe final el Grande detiene la batalla.
-detente- grita el grande ante la mirada atónita de los demás - has probado ser digno de pertenecer a este ejército, Ciryo, trae una armadura para Seth...- le dice a un soldado a su lado
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El grande continuo con su discurso mientras Seth se coloca la armadura, pieza por pieza, Seth se daba cuenta de que la armadura estaba desgastada, justo cuando termina de vestirse, Ciryo le pide que lo siga
                -es muy tarde ya, debes descansar...-dice dirigiéndose a su tienda de campaña.
En el camino pasan por las celdas, Seth no puede evitar echar una rápida ojeada buscando a Margoth, allí esta, durmiendo dulcemente sobre una cama de paja, esta imagen da a Seth mas valor para no desistir en el rescate.
                -me estás oyendo - dice Ciryo   
-lo siento estaba...que estabas diciendo- dice Seth recordando la promesa que había hecho a Aristma, pero desistiendo de decir algo ya que al dar el mensaje estropearía su misión
-debes dormir en mi tienda, mañana te explicare las normas básicas...
El resto de la noche fue muy difícil para Seth, no podía conciliar el sueño debido a la emoción de encontrar a su hermana y a los aterradores aullidos de los lobos en el bosque, en el momento que pudo dormir soñó con su aldea, destruida completamente y con los espíritus de los aldeanos que vagaban entre los escombros pidiéndole ayuda.
Con la salida del sol empiezan a levantarse los soldados, uno a uno van saliendo de las tiendas preparándose para el resto del día.
                -niño-dice suavemente Ciryo - debes levantarte, hoy debemos ir a Boreng
                - a Boreng? - pregunta Seth levantándose de un salto - que debemos hacer allí?
-reabastecernos, ayer atacamos a   Fruddy y no logramos obtener mucho... por eso hoy debemos atacar a Boreng
Por un momento Seth recuerda lo que había visto en su aldea y se llena de rencor, pero logra apaciguarlo al salir de la tienda y ver hacia las celdas, Margoth estaba allí, observando cómo los soldados asaban alrededor sin siquiera ponerle atención a los prisioneros, Seth quería acercarse pero sabía que no debía hacerlo, debía seguir a cabalidad las ordenes del grande si quería hacerse con su confianza, así que antes de hacer cualquier cosa decide presentarse ante el Grande.
Las filas de soldados eran impresionantemente ordenadas, no más de 100 hombres conformaban el grupo, muy pocos para un ejército de tal reputación pensaba Seth, el Grande encabezaba el grupo montado sobre un caballo negro de aspecto demoniaco.
                -señor, estoy listo para recibir órdenes - dice Seth presentándose ante el grande
-toma tu caballo y síguenos...-dice el grande mirándolo fijamente a los ojos
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El grande parecía ser un hombre bueno, pero sus actos decían todo lo contrario, cada vez que lo miraba, Seth sentía que podía confiar en él, que a pesar de ser un asesino había algo que se podía rescatar pero aun no sabía que era pero con el tiempo iba a descubrirlo.
Seth va enseguida a recoger a su caballo, el cual se encontraba justo al lado de la prisión donde tenían prisionera a Margoth, no había ningún soldado vigilando por allí, sin embargo se coloca el casco tratando de cubrir su cara, Margoth y los demás lo observan tratando de descifrar lo que quería
-Margoth - dice Seth en voz muy baja, haciendo que los demás prisioneros se cuestionen aun más sobre la identidad del extraño
-me has llamado a mi... como me conoces - dice Margoth con un toque de inseguridad
-muy pronto te sacare de aquí... - dice marchándose de ese lugar
-Seth- dice Margoth para sí misma, llenándose de esperanza y al mismo tiempo de miedo de que descubrieran a su hermano.
En el camino Seth se estrella con un hombre gigante, ambos quedan mirándose fijamente con gran odio hasta que el extraño toma Seth del cuello y lo pone contra la pared, Ciryo observa desde lejos
                -mira niño, no te interpongas en mi camino...- el hombre deja caer a Seth y se marcha
Uno a uno van saliendo los soldados, Seth en su caballo se queda atrás esperando a Ciryo, su nuevo amigo, mientras esperaba, el hombre con quien se había estrellado en las celdas pasa por su lado arrojándole una mirada penetrante.
-él es Drag- dice Ciryo justo atrás de Seth -el es hijo de el grande, su sucesor y por lo que a mí concierne el guerrero más poderoso de este ejercito
-hijo del grande?-pregunta seth sin dejar de mirar a Drag, cuya armadura parecía ser más grande que la de todos hombres juntos, su espada parecía ser tres veces el tamaño de una normal, pero no había nada en su aspecto físico que dejara ver que era hijo del grande, lo único en común que tenían era su tamaño y aun así  Drag era más grande.
En un estricto orden cada soldado cruza la gran puerta, unos pocos se quedan cuidando a los prisioneros, Seth y Ciryo van al final del escuadrón hablando acerca del ejército negro
                -como es que se formo el ejercito negro?- pregunta Seth ansioso
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-deberías saberlo...-dice Ciryo -hace 15 años el rey de este castillo formo un ejército con la escoria de los demás reinos, era un grupo mortal, capaz de acabar con cualquier enemigo, este reino se considero el más peligroso de la región hasta que apareció el ejercito del rey principal enemigo de nosotros, el ejercito negro desapareció completamente, pero 2 años después de haber sido exterminado resurgió, el grande fue quien logró esto, engaño al rey y tomo su lugar, luego organizo al ejército mucho más mortífero que antes destruyó el reino y sigue reclutando personas para continuar con este infierno
-infierno?, pensé que estabas de acuerdo
-lo estaba, pensé que el grande iba a renunciar, hace 1 año sufrió una enfermedad que casi acaba con él, todos creíamos que iba a morir pero se recupero milagrosamente, quiso dejar de lado el ejercito negro y reconstruir de nuevo la familia que alguna vez tuvo pero su hijo Drag lo convenció de que continuara con él...
-claro, como único hijo del grande heredaría todo esto...
La conversación termina allí al llegar a una especie de campamento en medio del bosque, donde otra parte del ejército negro esperaba, todos los soldados empiezan a descender de los caballos, el grande por su parte tiene un pequeña charla con uno de ellos, al parecer recibía un informe de la situación en Boreng, al parecer iban a hacer la misma estrategia que habían implementado en Fruddy, según lo que había escuchado Seth, Drag y otro grupo pequeño iban a bloquear el camino para impedir que el ejercito de Ibinosh pudiera contra atacar.
-no es el momento apropiado para atacar- dice el grande en voz alta para que todos los soldados escucharan- tendremos que permanecer aquí hasta mañana en la madrugada.
Seth se aparta un poco del grupo para pensar un rato, quería abandonar todo en ese momento pero un aroma ya conocido por él llena el ambiente, Anila aparece en frente de él llevando el mismo vestido de seda de la primera vez
                -que haces aquí, podrían verte - dice Seth viendo a los alrededores
                -he venido para evitar que te rindas- dice Anila- además no te preocupes, nadie me vera
                -debes ayudarme a detenerlos, ellos van a invadir Boreng..
                -no puedo interferir, el destino debe correr su rumbo
-destino... siempre es lo mismo, vine a salvar a mi hermana y veo que ahora se perderán más vidas, mucha gente inocente morirá.
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-gente inocente moriría aun si tu no estuvieras aquí - dice Anila, Seth calla dándole la razón - joven Seth, muy pronto tendrás muchos enfrentamientos, debes tomar las mejores decisiones  y sea cual sea el reto, afróntalo con valentía nosotros estaremos allí...
-a que te refieres? - pregunta Seth
-a que me refiero de que? - Responde Ciryo a su espalda haciendo que Anila desaparezca de inmediato - tu caballo está amarrado, hoy acamparemos aquí...-dice mirando hacia todos lados buscando a la persona con quien Seth estaba hablando.
Ambos van de vuelta al campamento, todos están en torno al grande quien parece estar dando el plan de batalla, iban a entrar directamente a la aldea y acabar con todo lo que se les cruzara en frente mientras que otro grupo liderado por Drag iba a bloquear el camino, era definitivo, Seth tendría que obedecerlos si quería rescatar a su hermana.
Mientras tanto en las ruinas del castillo, Margoth intenta ayudar al otro hombre de la prisión, se llamaba Deoh, sus orígenes eran desconocidos al igual que el motivo por el que estaba allí
                -como te has hecho esto- dice Margoth envolviendo la herida con un trozo de su vestido
 -trate de huir antes de que llegaras pero fui inútil, me atraparon y me hicieron esto con sus espadas
-no te preocupes, estarás bien. Muy pronto seremos liberados - dice Margoth mirando al techo
-como lo sabes...
-mi hermano esta aquí, vino a salvarnos.
-eso crees- interrumpe Kah quien había puesto atención a la conversación - pasara poco tiempo hasta que el sea descubierto
Margoth lo ignora y continúa vendando a Deoh, quien trata de no quejarse del dolor, Kah por su parte decide verlos sin decir palabra alguna.
Al anochecer los soldados cuentan historias de su vida alrededor de una fogata, acerca de sus familias, de las heridas de guerra y de criaturas fantásticas, la que más llama la atención de Seth es la que cuenta el hombre que se había enfrentado a Seth, hablaba de cómo en una oportunidad se había encontrado con una especie hada, nadie le creyó, por supuesto esos seres habían desaparecido mucho tiempo atrás y nunca nadie había visto uno, por supuesto Seth podía desmentir aquello pero al hacerlo dejaría en evidencia su misión; pronto es el turno de Seth quien se ve obligado a contar una historia debido a la insistencia de sus compañeros.
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-hace mucho tiempo - comienza Seth ante la mirada curiosa de los otros - cuando era niño, Salí con mi hermana hacia el bosque, no habían dicho que en el medio de él podríamos encontrar una ninfa para pedirle un deseo, queríamos que nuestro padre volviera de la guerra así que nos aventuramos a encontrar a este ser. Llegamos al rio azulo donde se suponía debía estar la ninfa y esperamos un largo rato hasta que anocheció, la ninfa nunca apareció pero aun así seguimos esperando, la noche llego muy rápido y le dije a mi hermana que la ninfa no llegaría entonces regresamos a casa y a medio camino fuimos emboscados por un pequeño grupo de lobos hambrientos nos creíamos perdidos pero justo en ese momento la vimos, la ninfa del rio azula apareció ante nosotros espantando a los lobos, mi hermana inmediato le hizo la petición pero ella desapareció al instante...-Uno de los hombres se ríe pero Seth continua su historia - al regresar a la aldea fue cuando nos dieron la noticia de la muerte de mi padre...-culmina Seth con melancolía
El grande quien había escuchado la historia escondido en la oscuridad interrumpe a los soldados para darles nueva información, Drag se marcharía inmediatamente para bloquear el camino con algunos árboles que habían talado con anterioridad los demás deberían dormir para el ataque el día siguiente.
A media noche Seth se da cuenta  que Ciryo permanece despierto observando el horizonte, era probable que estuviera pensando en su familia, quería confiar en él y contarle su plan pero solo llevaba un día exactamente y era muy pronto para juzgar, hasta el momento Ciryo era a quien más se había acercado y sus comentarios le daban a entender que quería terminar con esto, aun así prefirió observarlo en silencio hasta que quedo profundamente dormido.
                 
               
  
CAPITULO 4
LA BATALLA
  
Justo al amanecer, tal como lo había dicho el grande, los soldados avanzan lentamente hacia Boreng, poco a poco el sol comienza a descubrir esta aldea un poco olvidada por el reino de Tion, al verla Seth recuerda a Fruddy, su aldea natal, y no puede dejar de pensar en el daño que causara, pronto una mujer que salía a recoger agua del pozo se da cuenta de la presencia de uno de los soldados y comienza a gritar y acorrer por toda la aldea alertando a los demás, enseguida los soldados comienzan a salir de sus escondites y a atacar la aldea.
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                -escoge una casa y asáltala - dice Ciryo a Seth al mismo tiempo que corre
Seth no entendía, sin embargo entra a la primera casa que logra ver, ya dentro cierra la puerta tratando de ignorar los gritos de los aldeanos siendo torturados por el ejercito negro, luego de un leve suspiro se deja caer al suelo apoyando su espalda contra la puerta, había corrido demasiado y su respiración estaba entrecortada, a pesar de esto se levanta rápidamente a para explorar la casa y encontrar cosas que pudieran servir para el ejercito, cerca de él había un caldero negro sobre la hoguera, al acercarse a ver que era lo que contenía el caldero se alerta al escuchar el crujir de la madera a unos cuantos metros de él, enseguida busca la fuente del sonido el cual provenía de una mesa de madera tirada en el suelo, antes de acercarse lo piensa dos veces, podría ser una trampa del ejercito contrario o quizás algún aldeano que quisiera proteger sus bienes, la imagen inmediatamente lo sorprende, una mujer aferrada con fuerza a sus hijos que lo miraban a los ojos rogándole que los dejara con vida.
-shiiii- dice Seth colocándose el dedo sobre la boca, luego va y abre la puerta rápidamente y da una ojeada para asegurarse de que nadie venga, luego de un rato vuelve con la mujer -no se preocupen- dice con una voz dulce - no les hare daño, tomare algunas cosas y me iré... no hagan ningún ruido ni salgan de aquí o los encontraran, cuando nos marchemos de la aldea les daré una señal...
-Gracias joven - dice la mujer en voz baja - como podemos agradecerte- Seth lo piensa un     rato pero no responde, entonces toma algunas cosas y antes de salir le dice a la mujer con un tono serio- reza para que pueda acabar con este infierno
Fuera de la casa el panorama es un tanto diferente, casas ardiendo bajo las brazas provocadas por las flechas de los soldados, cuerpos tirados en toda la aldea y los soldados saliendo de las casas con un gran botín entre sus brazos, Seth, inmóvil al ver esto, deja caer las pocas cosas que había podido tomar, aquella imagen era la misma que había visto antes de dejar su aldea, el grande, quien lo observa con preocupación, se acerca a él.
                -que te pasa niño- dice sin bajarse de su caballo
                -nada señor - dice Seth tímidamente recogiendo rápidamente las cosas
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                -debe ser tu primera vez, con el tiempo te acostumbraras
                -si señor- dice Seth mirando hacia el suelo
                -dile a Ciryo que venga a verme- dice el grande marchándose lentamente sobre su caballo
Seth sale corriendo rápidamente en busca de Ciryo pasando en medio de los cadáveres de los aldeanos que prefería ignorar, repentinamente un hombre sale de la nada y se estrella con él, al parecer estaba huyendo de uno de los soldados.
                -mátalo- dice un soldado que iba persiguiendo al aldeano
Seth saca su espada y acorrala al aldeano contra una casa
                -finja su muerte - dice Seth en voz muy baja
                -que? - dice el hombre comprendiendo de inmediato el plan
La espada se entierra lentamente en la casa, desde el punto de vista del soldado parecía haber sido un golpe limpio, rápidamente Seth saca su espada y la guarda sin dar tiempo de verla, el aldeano cae y se hace el muerto.
-Buen trabajo-  dice el soldado que no había alcanzado a ver la espada de Seth sin sangre
Seth continua en busca de Ciryo, justo cuando lo encuentra un soldado empieza a gritar, enseguida todos se ponen alerta, al parecer se habían visto soldados del ejército diamante en la zona, enseguida todos tratan de ocultarse, pronto un gran número de soldados de armaduras blancas comienzan a aparecer por una de las entradas principales del reino a la aldea, la batalla entre ambos ejércitos comienza, Seth, quien estaba escondido detrás del pozo, observa todo sin tratar de intervenir, Ciryo se enfrenta a varios soldados al tiempo y logra vencerlos a todos sin esforzarse mucho. A medida que pasa el tiempo van cayendo más soldados del ejército diamante, a pesar de ser un gran número eran inexpertos y muy jóvenes; Seth sale de su escondite al ver que un enemigo iba a atacar a Ciryo por la espalda, con una gran destreza logra detenerlo y salvar así a su amigo
                -gracias - dice Ciryo mientras peleaba con otro individuo
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Seth termina involucrado en la pelea, luchando hombro a hombro con Ciryo logran acabar con varios hombres, lo único que pasaba por la cabeza de Seth era no dejarse derribar y terminar con  el enemigo tan rápido como fuera posible, era extraño que el ejercito diamante hubiera llegado hasta allí, Drag se iba a encargar de bloquear los caminos que conducían hasta la aldea y obviamente había fallado en su misión. Seth quería volver a su escondite, la sola idea de tener que matar a alguien más le causaba escalofríos, pero el camino hasta el pozo estaba lleno de soldados enemigos que le impedían regresar.
Al caer el último de los enemigos el grande da la orden de retirada, todos se van corriendo de vuelta al campamento cargando las pocas cosas que habían podido robar, Seth va de ultimo y antes de adentrarse al bosque golpea la puerta de la mujer que había conocido minutos atrás, luego da un último vistazo a la aldea destruida llena de cuerpos de los aldeanos y de soldados que aun se movían luchando por sobrevivir.
Los soldados van llegando poco apoco exhaustos por el combate del cual no estaban preparados, sus corazones latían rápidamente debido al cansancio, seth estaba realmente asustado y al ver esto Ciryo decide acercarse
                -como sabían que estaríamos allí- dice Seth sin mirar a la cara a Ciryo
-no lo sé, quizás tomaron algún otro camino del que nosotros no teníamos conocimientos... es verdad, te debo la vida
-que?, no te preocupes por eso, tu hubieras hecho lo mismo, no?
-no lo sé- dice Ciryo tratando de ser sarcástico -nunca habías matado a alguien verdad?- Seth lo mira fijamente y sonríe - mírate las manos, estas temblando- termina Ciryo con una carcajada
Justo en ese momento llegan Drag y sus hombres heridos, lentamente van desfilando hacia el lugar donde se encuentra el grande, quien llevo la peor parte fue Drag quien se aprieta fuertemente el brazo que chorreaba sangre sin parar.
-Lo siento padre,  mis hombres y yo tratamos de detenerlos pero eran muchos- dice Drag tratando de causar lastima
-no te preocupes hijo, tuvimos el mismo problema, los soldados llegaron hasta la aldea y nos atacaron
-fue nuestra culpa padre, por favor perdónanos
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-debemos marcharnos ahora, toma mi caballo y trata de descansar. oigan- dice dirigiéndose a todos los hombres- regresamos al castillo, hoy fue un día difícil, por suerte ninguno de nosotros cayó lo que demuestra que somos el mejor ejercito...-todos los hombres gritan a favor de él
Enseguida todos comienzan a empacar las cosas del campamento y se marchan, antes de salir, Seth se da cuenta de que Drag habla sospechosamente con uno de sus hombres y se quita la mano del brazo herido cuya sangre había dejado de brotar misteriosamente, no le da mucha importancia en el momento y se marcha junto a Ciryo.
-maldita sea - dice Ciryo montándose en su caballo- debimos haber llevado los caballos a aquella aldea, estoy muy cansado, solo espero que no nos sigan
-seguirnos?, crees que nos sigan-responde Seth montando a Thuc
-no lo sé, es ejército se caracteriza por tener la mayor cantidad de soldados y lo que vimos en la aldea eran quizás los nuevos reclutas, el ejercito original tiene miles de hombres...
-amigo-interrumpe Seth- creo que Drag tiene que ver con el ataque
-debes estar bromeando, sé que no te cae muy bien pero esa es una acusación muy grave.
-yo lo vi hablando sospechosamente con uno de sus hombres y la herida en su brazo...-Seth decide callar al ver a Ciryo marchándose delante de él.
Mientras tanto en las montañas, uno de los guardias saca al príncipe de su celda, un joven de rasgos muy suaves, los demás prisioneros se quedan mirándolo, Margoth logra reconocerlo y se lanza contra la puerta llevada por un sentimiento que hacía poco había dado por perdido, su mirada se mantenía fija en el príncipe, deseaba con todo el corazón poder salir y darle un abrazo pero sería imposible dada la situación en la que se encontraba, después de un grito ahogado el joven y su captor voltean a ver, los ojos del príncipe se llenan de ilusión al darse cuenta de la persona que estaba allí en aquella celda no muy lejos de la suya, quería acercarse mas pero el soldado se lo impedía
                -debes dejarme ir allá- dice el príncipe mientras es llevado a un riachuelo que pasa por allí
-su alteza - dice el soldado en tono sarcástico- no puedo dejarlo ir allá, no confió en los miembros de la familia real...
-te prometo que no escapare, te daré riquezas, todo lo que quieras
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El soldado se queda pensándolo un segundo y luego llama a uno de sus compañeros, discuten un poco y luego el otro soldado se marcha
-les daré 5 minutos, y no olvides lo que prometiste, los dejare encadenados y si tratas de escapar la mujer sufrirá las consecuencias
Pronto el otro soldado llega con Margoth encadenada, no era como el príncipe la recordaba, esta nueva mujer estaba completamente sucia, su ropa estaba desgastada pero aun así sabía que era ella y sin importar nada se lanza y la tiene entre sus brazos por un momento y le da un beso en la frente
-podrían dejarnos solos - dice el príncipe a los soldados quienes se alejan a unos metros de distancia, no mucho para no perderlos de vista
-Aral, estaba preocupada por ti, estas bien?- dice Margoth sin dejar de abrazarlo
-no te preocupes por mí, estos hombres no me matarían, soy muy valioso...-se detiene al ver la boca de Margoth - debes haber sufrido mucho, hare lo que más pueda para sacarte de aquí,  aunque tenga que perder la vida
- no digas eso, mi hermano nos sacara de aquí- dice en voz baja- se vinculo al ejercito negro para rescatarnos, muy pronto estaremos en libertad
-tu hermano, el puede sacarnos de aquí?, no estoy seguro, son muchos hombres y todos ellos son los mejores guerreros en la región
-mi hermano también, el aprendió muchas cosas con mi padre, no solo el oficio de herrero, el conoce el manejo de la espada y es muy hábil con ella.
El príncipe toma a Margoth de las manos y le entrega uno de los anillos que había escondido para que los soldados no lo tomaran, delicadamente lo pone en su dedo medio y le pide su mano en matrimonio, Margoth estaba a punto de responder pero los soldados vuelven de inmediato y los regresan a sus celdas, un poco después llegan los demás soldados, con muy pocas cosas entre sus manos y agotados por la batalla que habían tenido antes, al final de ellos aparece Seth sobre su caballo blanco.
A la caída de la noche, el grande aparece en frente de Seth quien se encuentra sentado contra los cascotes del castillo y comienza a hablarle, al principio Seth no entendió sus palabras debido al cansancio físico que tenia
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-hoy fue un día muy difícil para ti, ahora debes ir con Ciryo hacia el campamento del ejercito del rey-Seth se sorprende por aquella petición, sin embargo continua escuchando sin demostrar preocupación -nuestro contacto allí tiene información de lo que planean hacer, Ciryo conoce el camino toma tu caballo y vete
-si señor- dice Seth levantándose -ahora mismo iré a traer a mi caballo
-está bien, debo salir ahora, Drag queda encargado.
Ambos se marchan hacia diferentes direcciones, seth pasa por la prisión y al ver a Margoth no resiste y se acerca a la celda
                -Margoth, muy pronto esto acabara, quiero que estés preparada
                -debes sacar también a Aral, el príncipe, se encuentra en la otra celda
Seth se queda callado y se marcha sobre su caballo, Ciryo aparece detrás de él y se adelanta rápidamente sin hablarle. Después de pasar por la gran puerta se dirigen hacia el bosque Azulo, queda muy poco tiempo para que oscurezca y el bosque es muy peligroso en la noche, ambos se apresuran a llegar al lugar señalado, Ciryo se detiene repentinamente, ya habían llegado, Seth se encarga de asegurar los caballos, Ciryo lo espera sin decir nada hasta que Seth termina su labor.
Luego de caminar un poco, ambos guerreros encuentran el campamento montado por el traidor del ejercito del rey, dos hombres de armaduras plateadas cuidan los alrededores mientras Ciryo y Seth entran a la tienda donde se encontraba su contacto, Seth se sorprende al ver de quien se trataba, el general del ejército del rey era el traidor, un hombre muy conocido en Eleath ya que había guiado al ejercito en varias victorias, Ciryo saluda al general muy cortésmente, Seth hace lo mismo
-me alegra que hayan llegado - dice el hombre con su tradicional voz de mando -quien eres tú?- dice dirigiéndose a Seth y tomándolo del rostro- tus ojos, son como los de mi amigo el grande, acaso eres su hijo?
-no señor- interrumpe Ciryo, es un novato en el ejército, quiere vengar la muerte de su padre
-ya veo...- dice dirigiéndose a la mesa, mientras Seth los observa en silencio, el general saca varios pergaminos con mapas de la región y los coloca sobre la mesa -Eleath se ha enterado de su posición, no sabemos cómo, el ataque es inminente
-que?- dice Ciryo sorprendido - debemos avisar lo más pronto posible al grande, tenemos que prepararnos... cuando piensan atacar?
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-hay dos escuadrones justo aquí- dice el general señalando un punto en uno de los mapas  - el primer grupo se moverá a través de éste punto y llegara a las ruinas...
-por la llanura-interrumpe Ciryo, allí es el lugar perfecto para una emboscada
-tienes razón, atacaran en aproximadamente una semana - continua el general - el segundo grupo esperara la confirmación para atacar, ambos grupos son muy grandes deben tener cuidado, marque varios puntos importantes en los mapas pueden llevárselos, deben marcharse pronto, los demás guerreros están a punto de llegar
Ciryo le entrega al general una bolsa llena de monedas y se marcha junto a Seth, llevando los mapas con él, los soldados que hacen guardia y el general se quedan observándolos mientras se van
                -ese muchacho-dice el general a uno de sus hombres- parece ser el hijo del grande.
Mientras tanto, en una cabaña en medio del bosque se encuentra el grande junto a una vieja sentado en una mesa adornada con un cráneo al parecer humano, en las paredes las telarañas y en el piso de madera velas encendidas dan un poco de luz en tan oscuro ambiente, las ratas iban y venían de un pequeño agujero en la pared, las cortinas hechas de seda negra se movían al ritmo del viento que entraba por los agujeros del techo, el grande parece no temer a este ambiente, posiblemente ya había estado varias veces en aquel lugar, se decía que aquella mujer era capaz de hablar con los espíritus, preguntarles acerca del pasado, del presente y del futuro
-Enciende esto - dice la anciana alcanzándole unas hojas secas en un platón de barro y una ramita encendida, el grande enciende las hojas, las cuales se consumen en un abrir y cerrar de ojos llenando la habitación con humo, formando figuras extrañas alrededor de la vieja - al parecer el fin del ejercito negro está muy cerca- continua la vieja señalando las nubes de humo en la habitación -tu hijo le dará fin a toda la barbarie que has cometido, has causado daño y estas consciente de ello
-lo sé, debo pagar por todo lo que he hecho
                -todas las cosas que pasaran están muy claras, no puedes escapar a tu destino
El grande sale de la cabaña y se marcha sobre su caballo, alborotando la niebla de aquella parte del bosque
Durante el retorno a las ruinas, Ciryo parece estar inquieto por lo que había dicho Seth
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                -pienso lo mismo - dice Ciryo desconcertando a Seth
                -de que hablas - responde Seth sabiendo que le daría la razón acerca de lo de Drag
-desde hace poco Drag ha estado actuando de una manera muy sospechosa, lo he visto hablando con sus hombres de confianza, el grande también lo ha notado pero se resiste a pensar que Drag sea un traidor
-debemos detenerlo, quien sabe que trae entre manos, quizás fue gracias a él que el ejercito diamante sabría que atacaríamos la aldea, no sé que mas puedo pensar de él
-muy pronto llegaremos -dice Ciryo cambiando completamente la conversación -debemos entregar la información que tenemos y prepararnos para una guerra, quizás la peor que hayamos tenido en la historia
Seth asiente y lo sigue hasta las ruinas, la luz ya es escasa y apenas si puede reconocer el camino, en el fondo Seth está feliz porque su amigo le había vuelto a dirigir la palabra, pero aun tenía miedo de las cosas que pudieran venir sin embargo quería aprender a ser como Ciryo, sin temor a la muerte, preparado para lo que el destino aguardara para el sin importar lo que viniera.
Al caer la noche todo en las ruinas está muy calmado, los juegos y peleas que solían verse entre los soldados negros habían desaparecido, todos estaban agotados para poder hacer algo, este silencio desparece con la llegada del grande, todos los soldados van a recibirlo, aun lo consideraban su héroe a pesar de haber sido atacados por el ejercito diamante en la aldea
                -Ciryo y Seth?- pregunta el grande a uno de los hombres
-aquí estamos - dice Ciryo que acababa de llegar junto a Seth- traemos información importante
Todos los soldados se dirigieron a una de las mesas que aún conservaban del viejo castillo, una mesa gigante que en otras ocasiones se utilizaba para las cenas reales y ocasionalmente para reuniones entre los ministros del reino, pero ahora servía para planear las guerras del ejército mas temido de la región que ahora estaba punto de ser destruido. Cada vez más soldados se acercaban a escuchar lo que Ciryo tenía que decirles y las opciones que daba el grande, a la luz de las antorchas Ciryo comienza a desenvolver los pergaminos y a colocarlos sobre la mesa
Tenemos muy poco tiempo señor-comienza Ciryo- según lo que me dijo el general del ejército negro, podría decir que tenemos menos de una semana para prepararnos, dos grupos vendrán a atacarnos
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-eso es suficiente tiempo- dice el grande - podremos entrenar durante estos días y planear un contraataque - todos los soldados se agitan un poco al oír esto
 -señor - dice Ciryo preocupado -cree que podríamos contra ellos, son muchos y muy fuertes, quizás deberíamos...-Ciryo para al ver la mirada seria del grande -...señor estoy con usted
-muy bien, debemos guardar energía así que no asaltaremos mas aldeas, en vez de esto iremos al bosque azulo a cazar y a practicar con las espadas, aquellos que piensen que no podremos contra el ejercito negro se puede marchar con libertad pero deben hacerlo ahora, se irán con honra y no serán señalados... -ninguno de los hombres se marcha llenando de orgullo al grande -sabia que ninguno se marcharía, son fieles a su ejército y ahora sé que no le temen a la muerte- el grande se marcha a su tienda seguido de otros hombres, Seth se queda un rato observando a Ciryo mostrándole algunos puntos en los Mapas a sus compañeros, luego una lucecita que se esconde detrás de uno de los muros casi destruidos  llama su atención, entonces decide seguirla sabiendo de quien se trata debido al olor que despide, de un momento a otro la luz va tomando la silueta de una mujer
-que haces aquí - pregunta Seth vigilando que nadie se acercara
-debes seguirme - dice Anila con un tono de preocupación
-no puedo, notarían mi ausencia y sospecharían
-está bien, nos encontraremos a media noche en la gran puerta
-para que quieres que te siga?-pregunta Seth justo antes de que Anila desapareciera
  Seth se aproxima a Ciryo y espera un momento a que los soldados que estaban junto a él se marcharan, luego, aprovechando que se distrae, roba uno de los mapas y lo guarda en su cota sin que nadie lo note
-creo que el ejercito negro está a punto de desaparecer -dice Ciryo tomando los mapas restantes y guardándolos en su bolsa atada a la cintura
-debo salir de la fortaleza - dice Seth con un poco de miedo -mi caballo perdió una de sus herraduras de camino al castillo y debo buscarla
-está muy oscuro, llévate una antorcha y ten cuidado de alejarte demasiado, hay lobos merodeando la región
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Seth asiente y se marcha llevando una antorcha consigo, muy pronto iba a ser media noche y tenía que estar a tiempo en la gran puerta para encontrarse con Anila. Seth se las arregla para pasar desapercibido por los guardias de la puerta, esperando el momento exacto para salir y encontrar a Anila, al principio no logra encontrarla debido a la oscuridad que se aferra allí, solo cuando siente su fragancia sale corriendo hacia el lago azulo donde la encuentra junto a Aza, ambos esperan junto a la orilla del lago a que Seth se acerque
                -he venido, para que me quieren?-pregunta Seth con tono preocupado
-tú mismo encontraras las respuestas, solo debes escuchar lo que el bosque tiene que decir -dice Aza señalando hacia el bosque
-debes estar preparado para las cosas que vengan y no renunciar a tu búsqueda - dice Anila despareciendo junto a Aza
Seth se apresura a ir hacia el lugar que le había señalado Aza, al principio no pudo oír nada, lo único que se escuchaba era el arrullo del viento entre los árboles, pero luego de un rato varias voces se aproximan al lugar donde él se encuentra, de inmediato Seth reconoce una de ellas, Drag, quien al parecer estaba hablando con soldados del ejército diamante
-...en menos de una semana lucharemos contra ejército del rey, si conozco a mi padre sé que el combate se llevara a cabo en las colinas justo al oeste de este bosque, por allí el grupo más pequeño avanzara, según nos dijo Ciryo, su ejército podrá aprovechar y atacar en medio de la pelea, ambos ejércitos estarán debilitados y será el momento perfecto para acabar de una vez por toda con esto...-Drag parece estar muy convencido de lo que dice, enseguida uno de los soldados de armaduras blancas le entrega una bolsa con dinero y una capa color blanco en señal de su alianza, desde los arbustos Seth observa sorprendido al comprobar que sus sospechas son ciertas.
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Rápidamente Seth regresa al castillo sin saber que detrás de él viene Drag, la lluvia comienza extinguiendo la antorcha de Seth y consigo se acaba la poca luz que había. El crujir de una ramita alerta a Seth quien se esconde detrás de un arbusto que había allí, su corazón latía rápidamente, sabia quien había roto la rama caminando por allí, tras esperar un poco aparece una gran sombra en medio del camino, era Drag volviendo al castillo, Seth espera un momento con el corazón en la boca a que Drag se adelante para evitar encontrárselo.
Seth se apresura a llegar al castillo, de nuevo pasa la gran puerta sin problema, la lluvia ahora es más fuerte y los relámpagos mantienen despiertos a los soldados, el único que parece estar durmiendo es el grande al parecer está resignado a su suerte. Finalmente Seth llega al castillo y va inmediatamente a ver a Ciryo en una de las tiendas
                -tardaste mucho - dice Ciryo antes de que Seth empezara a hablar
-tengo algo importante que decirte, es acerca de Drag-dice Seth agotado y completamente mojado
-que pasa con él-dice Ciryo sin prestarle mucha importancia
-lo escuche hablando con unos soldados del ejército diamante en el bosque...
-un momento - interrumpe Ciryo -que estabas haciendo en el bosque, pensé que solo irías hasta la puerta principal
-...hay muchas cosas que no sabes...-dice Seth después de un leve suspiro -antes de contarte lo que oí, debes saber la verdad de porque estoy aquí -Ciryo se apresta inmediatamente a escucharlo - la razón por la que estoy aquí es para rescatar a mi hermana, ustedes la trajeron hace poco como prisionera de fruddy...
Ciryo saca su espada y la pone en el cuello de Seth
                -eres un impostor, como te atreviste a engañarnos...-dice Ciryo mirándolo a los ojos
-no le temo a la muerte ahora...-al oír esto Ciryo suelta a Seth - hace poco conocí a Aristma y a tus hijos... tu sabes que quieres volverlos a ver, ellos te necesitan y quieren que sepas que estas bien...
-gracias por traerme el mensaje...cuando me uní al ejercito no pensé que fuera ser así, ahora veo mi gran error, debí retirarme cuando podía pero ahora no puedo, luchare con el ejército y moriré luchando, se que ese es mi destino...
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-luchare junto a ti amigo, al principio me daba miedo morir, Sefora me dijo que algún día encontraría la forma de vencer ese miedo y ahora lo he vencido, nuestro principal enemigo ahora es Drag, le entrego información al ejercito diamante acerca de nuestra batalla contra el ejercito del rey, aprovecharan para atacar cuando estemos débiles, debemos avisarle al grande
-no lo haremos, esa pelea terminara de una vez por todas con el ejercito negro, lo que significa libertad, además si le dijéramos eso al grande el no nos creería y terminaríamos nuestra misino sin siquiera empezar... -Ciryo para de hablar al ver a Drag llegando -ese maldito pagara por todas las cosas que ha hecho, espero que sea alguno de los dos quien acabe con ese mal
-debemos prepararnos entonces para el enfrentamiento...-dice Seth terminando con la conversación.
CAPITULO 5
TRES EJERCITOS
  
La semana siguiente fue más dura aún, tal como lo había dicho el grande todos los soldados se habían internado en el bosque para cazar su comida, jabalíes y lobos especialmente, la poca comida que le tocaba a Seth, este la entregaba a Margoth y a los demás presos que la acompañaban en la celda. Los entrenamientos también se llevaban a cabo en el bosque, los soldados luchaban contra tablones de maderas que colgaban de los arboles, su meta era tratar de destruir cada uno  en el menor tiempo posible, otros soldado practicaban con el arco por primera vez, lanzaban flechas hacia blancos móviles, estos guerreros eran los encargados de buscar la comida. El entrenamiento es bastante duro incluso para Seth, quien nunca antes se había exigido tanto a excepción de la oportunidad que enfrento a Aza en el bosque, los demás soldados parecen estar acostumbrados a tales jornadas, bien se conocía al ejercito negro como uno de los mejores preparados.
Un  día antes de la batalla, casi todos los soldados salen del castillo y se ubican en las colinas al oeste del bosque, donde se suponía que iban a llegar los soldados del rey, solo 5 soldados se quedan en el castillo vigilando la puerta y a los prisioneros, todos juntos esperan a que el grande3 se exprese acerca del combate que pronto vivirían, pero las palabras de valor que esperaban de su líder no llegaron aquel día.
Seth no perdía de vista a Drag, trataba de seguirlo a todos lados buscando pistas que pudiera usar para mostrárselas al grande y así evitar una masacre, pero a pesar de su esfuerzo no logra encontrar nada
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                -debemos detener esto - dice Seth un tanto preocupado a Ciryo
                -hace poco una persona me dijo que no le tenía miedo a la muerte y al parecer...
-lo sé - interrumpe Seth -mañana enfrentare mi destino y estoy un poco asustado de cómo terminara esto
Ciryo suspira y se marcha a organizar su tienda de campaña, entre tanto Seth se toma el tiempo para hablar con el primer hombre que había conocido de este ejército, con quien se había enfrentado el primer día para ser aceptado, ni siquiera conocía su nombre o algo de su pasado y creyó ese como el momento perfecto para hacerlo
                -hola amigo - dice Seth sentándose a su lado
                -hola niño - dice el soldado mostrándole una pequeña sonrisa
                -por cierto, me llamo Seth y tú?
                -soy Adeth de Reoth, una pequeña aldea de este reino
                -lamento lo del primer día, yo solo...
-no te preocupes, perdonaste mi vida y eso es lo que cuenta, te prometo devolverte el favor cuando sea posible-dice Adeth de manera dura haciendo que Seth se retire, la presión del combate del día siguiente se sentía en el ambiente
Había sido el peor día para Seth desde que había comenzado su búsqueda, el temor de la pelea al día siguiente le causaba inseguridad, miedo, una sensación que había tenido por primera vez 10 años atrás después de la muerte de su padre, sabía que muy pronto todo terminaría, el infierno que había causado el ejercito negro llegaría a su fin, pero aun había algo mas, tras la destrucción del ejercito negro, el ejercito diamante se apoderaría de ese reino y continuaría con el imperio de maldad de la época, no lo podía permitir y se aseguraría de que eso no sucediera.
Finalmente llega el día, los soldados negros estaban ya preparados desde la madrugada, todos, incluyendo al grande y a Drag pelearían contra el ejercito del rey, Seth estaba aun asustado ya que durante la pelea podría encontrarse con su amigo Sefora
-trata de no asustarte niño - dice Ciryo tratando de ser amable con él, quien estaba muy tranquilo probablemente porque ya había participado  en situaciones similares
Seth mira hacia todos lados y se da cuenta de que no es el único asustado, soldados temblando y orando se preparan para quizás su última batalla defendiendo lo que eran y en lo que creían.
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Subiendo la colina van apareciendo soldados del ejército del rey, sus armaduras plateadas brillan con el sol que apenas está asomándose entre las nubes, trayendo consigo banderolas rojas atadas en las lanzas anunciando la guerra, uno de ellos se da cuenta de la presencia de soldados de armaduras negras y sopla con todas sus fuerzas un cuerno haciendo detener la marcha, por unos segundos todo queda en silencio hasta que el ejercito del rey comienza a correr al ataque tras la orden de uno de los generales, el ejercito negro permanece quieto esperando una orden, el grande no dice nada hasta que ve la totalidad de sus enemigos quienes los triplican en número, todos los soldados negros se asustan al oír el grito del grande, la orden de contraataque se había dado, Seth corre junto a sus compañeros, al frente de ellos van el grande y Drag sobre sus caballos, cada segundo que pasa es mas traumático, cada paso que dan los pone más cerca de su fatalidad, nadie podría decir con seguridad cuanto miedo había en el ambiente por parte de ambos ejércitos.
Finalmente el choque entre los dos ejércitos más poderosos de la región se da, cada soldado se entrega completamente a la batalla luchando cara a cara con alguien que nunca habían visto, pronto cae el primer hombre del ejército negro, su mirada queda perdida en el firmamento demostrando la debilidad del ejercito, sin importar cuantos caigan cada hombre sigue enfrentando su destino, las espadas resuenan en el aire, entonces la esperanza de ganar se hace más grande para el ejercito del rey, una mirada detenida al campo de batalla muestra varios soldados de armaduras negras caídos y tan solo 5 soldados de armaduras plateadas. Pronto llega el turno de Seth, un contrario se lanza  a atacarlo, forcejean un poco y Seth termina en el suelo, el hombre se prepara para dar el golpe y final pero justo a tiempo una espada atraviesa el torso del sujeto, detrás de él  estaba Adeth, el soldado que se había enfrentado a Seth el primer día, quien le deja ver su ultima sonrisa justo antes de ser asesinado por uno de los soldados del ejército del rey, Seth se levanta del pequeño charco de sangre, furioso se lanza y contraataca al hombre que había matado a Adeth, luego avanza derrotando a los guerreros que se le atraviesan, dejando un camino de cadáveres detrás de él.
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Con el paso de las horas van cayendo más hombres, de ambos ejércitos por igual, quedaban muy pocos hombres en el ejército negro pero eran los mejores guerreros en ese lugar, del ejército del rey habían caído ya sus generales y algunos de menor rango. El grande se baja de su caballo para luchar cómodamente, con su enorme espada acaba con dos hombres al mismo tiempo, lo mismo sucedía con Drag, quien era del doble de tamaño de sus enemigos, y a pesar de su gran tamaño se movía ágilmente evitando los golpes enemigos y matando a quienes se enfrentaban a él, ambos, padre e hijo, eran los más mortíferos del ejercito.
Por su parte Seth continua enfrentando su destino, tratando de no ser asesinado antes de cumplir su misión, por un segundo se detiene y gira a ver a su alrededor, un montón de cadáveres le hacen dar unas fuertes ganas de vomitar que logra contener con gran dificultad, había matado a muchas personas inocentes que quizás había conocido, el remordimiento se apodera de su cuerpo dejándolo completamente inmóvil, de pronto un rostro conocido se acerca lentamente
                -Seth...-dice un soldado del ejército contrario -  eres un traidor
Lo que tato había temido Seth se había vuelto realidad, estaba frente a Sefora, su mejor amigo, por un momento no supo que decir hasta que sefora se lanza a atacarlo levantando la espada que había pertenecido a él
-abandonaste la aldea para unirte a estos asesinos-dice Sefora esforzándose por atacar y hablar al mismo tiempo
-no es lo que crees -dice Seth tratando de responder a los golpes de su rival
-explícate - dice Sefora sin dejar  de atacar
-el mismo día que te marchaste, el ejercito negro ataco la aldea llevándose a mi hermana como su prisionera, vine aquí para rescatarla y a acabar con ellos
-no te creo- dice Sefora arrojando a Seth al suelo y amenazándolo con su espada -como creerte ahora que haces parte de un grupo tan ruin...
-vas a matarme?-pregunta Seth soltando su espada, dándose por vencido - hazlo ahora, hace días me aterrorizaba la idea de morir, pero ahora...ahora estoy listo
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Sefora lo mira a los ojos recordando su infancia, su entrenamiento arduo para poder servir a su reino, no podía creer que su mejor amigo ahora hiciera parte del peor ejército conocido en la historia. De repente, una trompeta se escucha en la montaña, el combate se detiene momentáneamente mientras todos los guerreros que quedan vivos voltean a ver, Seth se levanta aprovechando la distracción
                -es el ejército diamante, vienen a atacarnos - dice Seth mirando a Sefora
                -como lo sabes?
La colina estaba llena de cadáveres, el ejercito diamante superaba enormemente al número de soldados vivos, el miedo se apoderó de ellos quienes sabían que era lo que iba a pasar, para poder sobrevivir debían luchar hombro a hombro junto a sus enemigos o rendirse y entregar sus reinos a un rival que hasta ese momento había permanecido invisible, pronto el general del ejército diamante da la señal de ataque y cientos de soldados salen al encuentro.
Drag observa muy complacido, su plan había salido bien
-es todo - dice Drag  a su padre - por mucho tiempo estuve bajo tus órdenes, ahora seré el jefe de mi propio ejército, junto a ellos conquistare los demás reinos y hare lo que nunca pudiste hacer....derrotar al ejercito del rey
-sabia que eras un traidor-responde el grande mientras los soldados del ejército diamante pasan a su alrededor- se que hoy será mi fin pero mañana...mañana tu dejaras de existir
La batalla padre e hijo comienza, era un verdadero espectáculo ver a esos hombres con sus grandes espadas luchando para poder vivir. Entre tanto Seth y Sefora miran asombrados, y exhaustos por su combate, el gran número de hombres que se acercan
                -que dices - dice Seth mostrando su espada a Sefora -estás listo tu también?
                -perdona por no haberte creído -dice Ciryo esforzándose por respirar -estoy listo
Ambos guerreros sonríen e intercambian sus espadas, finalmente Seth estaba con la espada que había pertenecido a su padre y tenía más confianza para el combate.
-tenias razón niño-dice Ciryo detrás de ellos -debemos luchar ahora junto al ejercito del rey
-lo sé, la única forma de ganar es ayudarlos a vencerlos -dice Seth mirando a Sefora
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Justo en ese momento los soldados del ejército diamante comienzan a atacar a los demás aprovechando el cansancio de sus contrincantes, tanto el ejercito del rey como el negro luchan aprovechando las ultimas energías que les quedan, algunos se sienten incómodos al tener que luchar junto a sus enemigos pero debían hacerlo si querían evitar que el ejército diamante se apoderara de los reinos.
Uno a uno comienzan a caer soldados del ejército negro, el ejercito del rey logra mantenerse debido al gran numero que había de ellos al principio. Mientras tanto Drag continúa luchando contra su padre en una pelea a muerte, Seth alcanza a ver un poco de esto y se llena de deseos de ir a ayudar al grande pero la gran cantidad de enemigos que lo rodean hace imposible siquiera acercarse, de repente Seth se da cuenta de que la lluvia caía con mucha fuerza, quizás desde mucho tiempo atrás.
La batalla continuaba, los únicos soldados del ejército negro que quedaban vivos eran Seth, Ciryo y el grande, el ejercito diamante también empezaba a caer pero debido al gran numero de ellos la diferencia entre aliados y enemigos era grande, sin embargo se podía ver que los soldados del ejército del rey tenían la ventaja debido a su mayor preparación. Seth continúa peleando aportando sus últimos alientos al igual que Ciryo, quien trata de proteger a su amigo de ser asesinado.
En la montaña uno de los generales del ejército diamante da una señal levantando una bandera blanca, algunos soldados de ese ejército se marchan y Drag, quien continua luchando contra el grande, observa la señal y da una fuerte patada a su padre alejándolo un poco
-lo siento padre, debo marcharme, pero no te preocupes terminare con esto de una vez por todas- dice Drag con un tono irónico
Drag entierra su espada en el pecho de su padre con tanta fuerza que traspasa la armadura de lado a lado, el grande cae sobre el césped mojado sin dejar de ver a Drag marchándose hacia la montaña, tirado en el suelo se toma del agujero de su armadura por el cual fluye un chorro de sangre sin parar, piensa un momento en todo el mal que había causado y para corregir sus errores se levanta y continua luchando con los pocos soldados enemigos que quedan a pesar de su grave herida.
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La lucha se extiende por más de una hora, la lluvia había cesado y con ella, el último de los soldados del ejército diamante es derrotado, Seth cae sentado debido al cansancio, su respiración cada vez es más pesada pero aun así estaba feliz de seguir con vida, enseguida un pequeño grupo de soldados de armaduras plateadas lo rodean junto a Ciryo, sacan sus espadas y se preparan para atacarlos
-no les hagan daño - grita Sefora tratando de alejar a sus compañeros - podemos confiar en ellos
-quedamos solo seis soldados vivos- dice uno de los guerreros-hay algunos heridos y...
-recorran el lugar- interrumpe Sefora-debemos buscar sobrevivientes
Los soldados se ponen en marcha tratando de encontrar cualquier señal de vida, Seth continua en el suelo tratando de recuperar alientos, al mismo tiempo se queda observando a la innumerable cantidad de cadáveres en el suelo, guerreros del ejercito negro, del ejercito del rey y del ejercito diamante permanecen inmóviles permitiendo que los mosquitos se acerquen y alejen a su gusto
                -Seth- grita Ciryo no muy lejos de allí -debes acercarte rápido
A pesar de estar cansado, Seth se apresura a correr junto a Ciryo quien parecía preocupado, al pasar por los cadáveres tiene la misma extraña sensación que tuvo cuando se entero de que su padre había muerto, al llegar al lugar, Seth se da cuenta de que el grande estaba tendido en el suelo luchando por sobrevivir
                -debemos salvarlo- dice Ciryo con un tono de preocupación
-ya es muy tarde-dice el grande esforzándose en hablar -debo pagar por todo el mal que he hecho, Ciryo, déjame hablar con Seth a solas por favor -Ciryo se marcha a unos pocos metros respetando el último deseo del grande
-que desea de mi señor?- pregunta Seth arrodillándose junto a él
-te pareces mucho a tu madre...-dice el grande después de un momento de duda, Seth entiende inmediatamente y se mueve para atrás y comienza a negar con su cabeza
-¿porque?- dice Seth mientras una lagrima recorre su mejilla
-soy Gregorius, tu padre, debí habértelo dicho antes pero...
-traicionaste a tu reino, traicionaste a tu familia, nos abandonaste e hiciste mucho daño
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-lo lamento...hace 15 años cuando el ejercito negro había desparecido, un pequeño grupo de soldados del ejército del rey nos reunimos junto a un general del ejército negro que había quedado vivo, el nos prometió hacernos los hombres más poderosos de la región y luego del país, así que hicimos correr el rumor de nuestra muerte y desaparecimos por dos años tratando de planear la reconstrucción del ejercito negro, durante ese tiempo el general murió dejándome a cargo de eso. Fue cuestión de tiempo para que el ejército negro se reconstruyera, lo primero que hicimos fue destruir a todos los descendientes de la familia real de Munach, solo quedo un heredero vivo pero él nunca lo supo, Drag, a quien entrene y crie como mi hijo, ocultándole su pasado, después de acabar con ellos decidimos tomar el castillo como escondite, desde allí pudimos ganar el poder que tanto deseábamos...
-atemorizando a la región...- interrumpe Seth -pudiste habernos avisado que estabas vivo
-era muy tarde, cuando acabamos con la familia real de Munach ya éramos los criminales más buscados de esta zona, no quería involucrarlos
Seth continua escuchando lo que su padre tiene que decirle, los recuerdos llegan a su cabeza, los entrenamientos con su padre, el día que se perdió en el bosque junto a Margoth, la vez que le habían dado la noticia de que su padre había muerto y sobretodo recordó cuando conoció a Anila, ahora comprendía porque el nombre de su padre no estaba grabado en la roca.
                -te pido que me perdones hijo- continua el grande -antes de morir, quisiera saberlo
Seth abraza a Gregorius al mismo tiempo que llora, su mente le recordaba las cosas malas que había hecho pero su corazón le decía que debía perdonarlo, en ese momento el silencio se apodera de la colina y el olor a flores que Seth reconocía volvió a aparecer
                -debiste haberlo dicho- dice Seth sin soltar a Gregorius -pude haberlo evitado
-era el destino- dice Anila sin dejarse ver -tu padre lo sabía y aun así no hizo nada para detenerlo
-debo ir ahora a rescatar a mi hermana y a los demás, espero que esto termine aquí
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El olor de Anila desaparece y Seth deja el cuerpo de Gregorius en el suelo, se limpia las lágrimas con su mano y va hacia donde Sefora, Ciryo se acerca al cadáver de el grande, como él lo llamaba, se arrodilla junto a él y lo cubre con una capa del ejercito diamante, luego va junto a Seth
                -lo siento- dice Ciryo detrás de Seth
-debemos volver al castillo y rescatar a los demás, todo esto se acabara, sefora, debes volver al campamento junto a tus amigos y preparar la llegada de nosotros
-iré con ustedes- dice Sefora
-no, nosotros dos somos suficientes, además esos soldados te necesitan, confía en mí, llevare a todos al campamento antes de la media noche
Seth se marcha enseguida y Ciryo lo sigue, Sefora va junto a sus compañeros y los ayuda a llevar a los soldados heridos, antes de entrar de nuevo al bosque volta a ver a Seth quien sube la montaña lentamente
                -vas a dejarlos ir?- pregunta uno de los soldados
                -encontraran el campamento y llegaran allí al anochecer
               
CAPITULO 6
LIBERTAD
  
En las ruinas del castillo se encuentran tres hombres haciendo guardia en la prisión y otros dos en la puerta, todos se preguntan lo que pasa en el campo de batalla, la pelea se había extendido demasiado, en ese momento llega Ciryo, su armadura maltratada y llena de sangre deja ver que el combate había sido difícil, los guerreros que cuidaban las celdas se acercan a preguntarle lo que había pasado y se sorprenden aun mas al ver que no hay nadie más detrás de el
-todos han muerto -dice Ciryo al ver las miradas de duda en los soldados -fue el único que sobrevivió, ahora debo ir a liberar a los prisioneros
-¡que!- dice uno de los soldados interponiéndose en su camino -no podemos permitirlo
-sabia que esto no sería fácil- dice Ciryo con tono irónico, Seth sale en ese momento detrás de uno de los muros destruidos, ambos logran derrotar a los soldados fácilmente -ve y libera a tus amigos, yo iré por los caballos
Seth va rápidamente hacia las celdas, su corazón latía de emoción, vería a su hermana libre de nuevo, al llegar hace una pequeña sonrisa a Margoth pero logra ocultarla antes de que ella se diera cuenta, tres golpes de su espada son suficientes para romper las cadenas que mantenían la puerta cerrada, uno a uno van saliendo los prisioneros agradeciéndole a Seth por haberlos rescatado
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-ustedes dos- dice dirigiéndose a los hombres -tomen las espadas de esos soldados y esperen a mi señal para marcharnos- los dos sujetos se van inmediatamente a hacer lo que Seth les había pedido
-sabía que no me fallarías- dice Margoth dándole luego un abrazo -debes rescatar también a Aral...
Seth no responde, en lugar de eso comienza a quitarse pieza por pieza su armadura que ya no podía soportar más, primero su peto y enseguida las hombreras y los guardabrazos, Margoth lo observa en silencio hasta que finalmente queda vestido como el día en que llego, una camisa rasgada color azul, un pantalón oscuro y unas calzas ajustadas.
                -Cuando pensabas decírmelo- dice finalmente Seth
-sé que debí decírtelo hace mucho tiempo pero tenía miedo de lo que pudieras pensar, desaprobarías nuestra relación...
Seth abraza nuevamente a Margoth fuertemente y no la suelta durante un gran periodo de tiempo, sentía la necesidad de contarle lo de su padre pero no quería lastimar la imagen que ella tenía de Gregorius así que la suelta y se va junto a ella a la celda donde estaba el príncipe, una celda alejada de las demás, llena de ratas y pequeños insectos, Aral estaba sentado en una esquina pensando en las cosas que había dejado pendientes en el reino, su entrenamiento con la espada era el que mas el preocupaba, pero ahora eso no importaba. Seth utiliza el mismo método que había usado para abrir la celda de su hermana, esta vez bastaron 4 golpes para abrirla
-sígame señor, debemos marcharnos- dice Seth mientras observa al príncipe y a su hermana dándose un abrazo
-muchas gracias Seth- dice el príncipe sin soltar a Margoth
-¡Drag!- grita Ciryo no muy lejos de allí -están justo en la puerta con dos hombres...
Seth sale corriendo de inmediato hacia el lugar donde podía ver la gran puerta,  un pequeño risco formado de paredes derrumbadas que los soldados habían formado para vigilar la entrada al castillo, era cierto, Drag estaba en frente de la gran puerta tratando de abrirla junto a dos hombres de armaduras blancas
-ya no tenemos como escapar- dice Seth asustado, Ciryo lo observa y luego recorre con la mirada a los demás, a Margoth, al príncipe y a los otros dos sujetos
-síganme- dice Ciryo llevando a los otros hacia una pared gigante cubierta de maleza -esta es una salida secreta, solo el grande y yo la conocíamos, nunca hubo  la necesidad de utilizarla hasta ahora
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Seth comienza a arrancar la hierba que estaba aferrada a la pared, poco a poco descubre un cuadro del anterior rey de ese castillo, detrás de él hay una cueva secreta totalmente oscura
-tomen una antorcha y sigan el camino, los llevara directo al bosque Azulo- dice Ciryo -yo les daré el tiempo suficiente para que puedan escapar
-pero y tú?, que pasara contigo, con tu familia- dice Seth sabiendo de antemano la respuesta de Ciryo
-nos e preocupen, será cuestión de tiempo derrotar a Drag- dice Ciryo sin estar muy convencido
Seth le da un apretón de manos a Ciryo, este responde con una sonrisa y luego suelta a los caballos para que bajen las escaleras del castillo, Kah  y Seth cogen una de las antorchas que estaban en las celdas y entran cueva, primero entra Kah enseguida Margoth y el príncipe y luego Deoh, Seth se despide de Ciryo dándole las gracias y al entrar trata de poner el cuadro de tal manera que no se viera la entrada de la cueva, ya dentro de la cueva Seth entrega los mapas a Kah. Todos se marchan felices por su libertad, todos excepto Seth quien sabe que esto aun no terminaría.
Drag y otros dos hombres del ejercito diamante abren finalmente la puerta, al entrar se dan cuenta de los cuerpos de los dos guardias que la vigilaban, sin sospechar lo que pasaba comienzan a subir las escaleras sobre sus caballos
-el príncipe es la pieza más importante para obtener la rendición del ejercito del rey- dice Drag
-cuantos hombres vigilan- pregunta uno de los hombres
-solamente tres, pero son los guerreros más débiles que puedan existir- justo en ese momento varios caballos comienzan a descender las escaleras, Drag los reconoce y ordena a los hombres que se detengan y continua mirando el camino esperando a que alguien aparezca -pensé que todos habían muerto- dice finalmente mientras los otros observan el camino desconcertados
-nunca bajas tu guardia- dice Ciryo saliendo detrás de un pequeño arbusto a la orilla de la escalera
Los soldados se bajan de los caballos y desenvainan sus espadas, Drag los detiene y baja del caballo, los otros dos se retiran un poco esperando a observar el espectáculo
-veo que eres un valiente- dice Ciryo sacando su espada -que mas podía esperar del traidor más grande de la historia
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Drag se manda a atacarlo y Ciryo detiene el golpe con mucha dificultad, sabía que ese encuentro estaba decidido, sin embargo debía darle el suficiente tiempo a Seth y a los demás para que pudieran escapar.
Mientras tanto Seth y los demás continúan avanzando a través de la cueva, un lugar oscuro y siniestro adornado con lodo y rocas que sobresalían de todas partes, nadie decía ni una palabra y la respiración, a medida que avanzaban, se hacía más difícil. Luego de caminar por un largo rato llegan a una zona cubierta de agua
                -al parece estamos muy cerca del lago azulo- dice Kah
Seth observa en silencio, estaba al final del grupo llevando una antorcha, sentía temor de que Drag pudiera encontrarlos, sabía que Ciryo podría lograr distraerlos por mucho tiempo pero no estaba seguro cuanto, pronto el agua les llega a la cintura y el camino se divide en dos
                -ahora, ¿hacia dónde nos dirigimos?- pregunta Deoh un poco angustiado
Seth observa ambos camino tratando de recordar su ubicado con respecto al castillo, pero habían girado tantas veces que era imposible tratar de orientarse
                -debemos seguir este camino- dice Kah
                -como lo sabes- dice el príncipe tratando de buscar algo que pudiera orientarlo
                -se puede sentir un poco de aire de este lado
                -tienes razón, debemos seguir este camino- dice Seth
De nuevo comienzan a caminar, el príncipe se queda esperando a Seth para hablar con él, pero tarda mucho para atreverse a decir algo
                -gracias por rescatarme- dice finalmente aunque tímidamente
                -tenía que hacerlo señor, debo protegerlo y servirle- dice Seth seriamente
-no debías, pudiste haberme dejado en ese lugar pero...- se detiene al ver la cara seria de Seth- hacia dónde vamos?
-vamos al campamento del ejercito del rey, allí nos esperan...lamento que varios soldados murieran en el ataque del ejército diamante
-¡que!, ¿un ataque?, pero el ejercito diamante era nuestro aliado
-ya no lo son señor, las personas que dicen ser tus amigos no siempre lo son, en Eleath hay un traidor que nos dio la información acerca de...- un leve temblor sacude la cueva
-¿que pasa?- pregunta Margoth bastante asustada
-debemos salir rápido de este lugar, será cuestión de tiempo para que se derrumbe- dice Deoh observando las paredes -esta cueva no había sido usada en años y el agua...
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De nuevo un temblor sacude la cueva haciendo que una gran cantidad de rocas caiga y divida al grupo en dos, por un lado Margoth, Kah y Deoh y del otro lado Seth y el príncipe Aral. Desesperadamente tratan de quitar roca por roca pero es imposible
                -salgan de aquí tan pronto como puedan- grita Seth desde uno de los lados
                -no podemos separarnos- dice Margoth tratando de quitar rocas
-el príncipe y yo tomaremos el otro camino, ustedes adelántense, Kah, cuida de mi hermana
Kah y los demás avanzan  a través de la cueva rogando que Seth y el príncipe pudieran encontrar el camino hacia el campamento. Luego de caminar por un largo rato, Kah, Deoh y Margoth logran salir de la cueva,  lo primero que logran ver es al sol ocultándose por detrás de os arboles, lo que indicaban que habían pasado alrededor de tres horas dentro de la cueva, Kah desenvuelve los mapas y los coloca sobre el suelo, con la poca luz que se cola por los arboles logra ubicar algunos puntos clave, luego se levanta y se va junto a los otros por el camino que indicaba uno de los mapas. Entre tanto Seth y el príncipe Aral continúan avanzando en la cueva, habían tenido que volver y tomar el otro camino, el agua cada vez estaba más arriba, ahora les llegaba al pecho, caminar era difícil y respirar aun mas, de repente llegan a un punto donde el agua cubre totalmente la cueva
                -¿ahora que?- pregunta el príncipe al mismo tiempo que lucha por permanecer de pie
                -espéreme aquí señor- dice Seth entregándole la antorcha que llevaba
Seth se sumerge en el agua tratando de encontrar alguna salida, no tarda mucho en lograr ver una pequeña luz al frente, intenta nadar hasta ella pero recuerda al príncipe y vuelve por el
                -he visto una luz, quizás sea la salida...debemos arriesgarnos
                -si, iré contigo, debo ver a Margoth de nuevo...
Ambos desaparecen en el agua dejando la antorcha que inmediatamente se apaga, Seth trata de nadar lo más rápido que puede para llegar a la luz, lo mismo hace el príncipe pero la salida cada vez se hacía más lejos, ya no podían volver, se ahogarían, debían nadar hasta llegar a la luz celeste que brillaba al final de la cueva.
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Seth es  el primero en salir, estaba en el lago azulo, en un lugar que nunca había visto, después de tomar una gran bocanada de aire nada hasta la orilla esperando reconocer algo de tan extraño lugar, el recuerdo del príncipe llega repentinamente a la su cabeza, aun no había salido del agua, de pronto el miedo se apodera de él, mete su cabeza en el agua tratando de encontrar alguna señal de Aral pero no alcanza a ver nada, quizás se había quedado en la cueva o tal vez estaba en el fondo del lago, cualquiera de las dos opciones estremecían a Seth quien decide salir del lago para tener una mejor perspectiva de él
-pensé que no saldrías del lago- dice una voz delante de él, era el príncipe Aral quien había salido del agua antes que Seth
-¿estás bien?- pregunta Seth tratando de ocultar la alegría de haberlo encontrado                 -debemos movernos rápido, está a punto de oscurecer y hay animales salvajes en la zona
                -sí. ¿Sabes que camino debemos tomar?
                -por allí responde- Seth señalando un lugar al azar
Ambos se marchan siguiendo un camino que no los conduciría a ningún lugar, el príncipe se hace detrás de Seth esperando el momento perfecto para hablarle pero sentía temor de lo que pensara
                -espero que Margoth esté bien
-Margoth te quiere, cuando ella te ve se iluminan sus ojos, al estar cerca de ti la veo alegre, como cuando nuestros padres estaban vivos...
-entiendo, me rescataste para hacer feliz a Margoth...
La noche cae lentamente sobre ellos y el silencio se vuelve a apoderar del ambiente. Lejos de allí se encontraba Sefora, quien había llegado hacía mucho tiempo, junto a él está el general del ejército del rey que vendía información a los enemigos, por supuesto Sefora no tenía conocimiento de esto
-coronel, debemos estar preparados para la llegada del príncipe y los demás prisioneros, deben estar débiles
-no te preocupes, tengo todo preparado, hay tiendas en donde podrán curarse los que estén heridos, hace poco llegaron los hombres que había mandado a cazar y a pescar...
-alguien se acerca- grita uno de los soldados señalando una pequeña luz en lo profundo del bosque- deben ser ellos
-no se confíen- dice el general con un poco de escepticismo -podrían ser enemigos
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Todos los soldados se ponen alerta y se preparan apara una lucha si es necesario, al reconocer a una de las personas Sefora detiene a los hombres va hacia ella, era Margoth quien al verlo lo abraza con todas sus fuerzas avivando la esperanza de volver a su vida de antes, Sefora responde al abrazo un poco distraído observando a los hombres que la acompañaban
                -¿y Seth y el príncipe Aral?, creí que vendrían con ustedes- pregunta Sefora
-tuvimos un inconveniente- interrumpe Kah -tuvimos que tomar una ruta de escape secreta, una cueva, caminamos por largo rato y de repente se derrumbo y nos separo...
-comprendo, Seth tardara un poco más de lo planeado- sefora se marcha a informar lo sucedido al general, pero antes ordena a sus compañeros llevar a los recién llegados a una tienda para atenderlos
En un rincón del bosque Seth y el príncipe continúan caminando sin rumbo fijo, el príncipe comienza a notar que Seth no conoce el camino en realidad y se impacienta
                -no conoces el camino verdad?
Seth no responde y continua caminando, el príncipe se detiene esperando  una explicación y al no conseguir nada decide continuar junto a Seth. La niebla les cubre los pies y el frio se apodera del lugar, aun así Seth continua caminando sin tener idea de donde están, el príncipe se adelanta un poco y se atraviesa en su camino, esperando que esta vez Seth lo escuche
                -no me moveré mas hasta que me digas si conoces o no el camino
Seth saca rápidamente su espada y la coloca en el cuello del príncipe quien queda congelado por la acción de Seth
-no me cuestiones, el campamento queda muy cerca de aquí y tarde o temprano lo encontraremos, trata de calmarte y seguirme...
Una melodía salida de una flauta escondida en el bosque interrumpe a Seth quien parece conocer de donde provenía aquella música, el príncipe lo observa salir corriendo hacia donde suponía estaría el origen de aquel sonido y decide perseguirlo, de un momento a otro lo pierde de vista y decide parar esperando que Seth vuelva en su búsqueda, luego de un rato la música se detiene y Seth vuelve hacia donde está el príncipe
-¿donde estabas?, ¿Qué era ese sonido de hace poco?-pregunta el príncipe un poco asustado
-el sonido...un poco de suerte- dice Seth tratando de bromear -debemos irnos rápido, ya estamos cerca del campamento- Seth camina hacia la dirección contraria por la que habían venido
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-entonces no sabias el camino- asegura el príncipe
Mientras tanto en otra parte del bosque, Sefora y un pequeño grupo de soldados se alistan para ir a buscar al príncipe, Margoth sale inmediatamente de una de las tiendas y corre hacia los soldados para hablar con Sefora
                -prométeme que los encontraras y los traerás con vida- dice Margoth con tono de suplica
-estarán bien- responde Sefora tomándole las manos -conozco a Seth y sé que cuidara muy bien de el mismo y del príncipe
-suerte- dice Margoth observándolo partir en medio de la niebla
-ese Seth...- dice una voz detrás de ella -...es un verdadero héroe
-Deoh, pensé que estarías durmiendo- pregunta Margoth sin dejar de ver a Sefora
-no puedo, tenía que preguntarte algo...
Margoth se sorprende y gira para mirarlo frente a frente, al verlo se da cuenta de lo que él tenía que decirle era importante.
-hace poco, cuando intentaba escapar, alcance a oír algo que había dicho el jefe del ejército negro- Margoth se lleva al hombre a una de las tiendas y continúan hablando allí
-que sucede- dice Margoth al ver que Deoh tenía miedo de hablar
-cuando estaba hablando con uno de sus hombres, mencionó algo acerca de ti, hablo de tu madre y...- Deoh se detiene al observar el rostro de Margoth, estaba llorando
-tenía el presentimiento de que..., el primer día que llegue a la prisión del ejercito negro, ese hombre me miraba sin parar, al principio pensé que trataba de hacerme algo malo pero con el paso del tiempo me di cuenta de la verdad, ese hombre que tanto daño había causado era mi padre...
-porque no lo enfrentaste?
-no era el mismo padre que conocí, su mirada estaba llena de odio, había hecho muchas cosas malas y no podía perdonarle eso
-¿tu hermano lo sabe?
-quizás- dice Margoth apretando su vestido -no quería que yo lo supiera para no crear una mala imagen sobre mi...
-lo lamento- dice Deoh colocando su mano sobre la de ella -tu padre estaba muy arrepentido- Margoth lo observa rápidamente -antes de que me encontraran, tu padre dijo que el ejercito negro desaparecería de nuevo, él deseaba nunca haber conocido al hombre que lo había dejado como sucesor en el ejercito...
               
               
CAPITULO 7
REENCUENTRO
 
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Seth continua llevando al príncipe a través de un camino que había descubierto justo después de haber oído la flauta, el príncipe aun se preguntaba el origen del sonido y porque ahora Seth conocía el camino, sin embargo no hablaba porque estaba seguro de que muy pronto llegarían al campamento, la luz de la luna llena era la que los ayudaba a guiarse a través del bosque, de pronto un frio intenso recorre el cuerpo de Seth quien se detiene repentinamente frente a una gran sombra negra , en ese momento dos hombres toman al príncipe de los brazos
                -¡Seth!- grita el príncipe desesperadamente
Seth no hace caso a los gritos del príncipe, continuaba aun observando la sombra que estaba frente a él, nunca antes había sentido tanto miedo
                -¿cómo pudiste?....- dice finalmente -nunca pensé haberte encontrado en este lugar
La sombra da una gran carcajada mostrando sus dientes, al acercarse a Seth, su identidad queda al descubierto por los pequeños rayos de luz que se cuelan en medio de las ramas de los arboles
                -finalmente los encuentro- dice Drag mientras uno de los hombres toma a Seth
                -deja ir al príncipe, esto es entre nosotros dos
                -en realidad es él quien me importa...
Seth hace un gesto al príncipe y rápidamente ambos se zafan de sus captores, a pesar de que los guerreros están en problemas, Drag no hace nada para ayudarlos, después de acabar fácilmente con los hombres, Seth y el príncipe se quedan mirando a Drag, el príncipe toma una espada de los guerreros caídos y se prepara para atacar, Seth lo detiene alargando el brazo
                -no debemos confiarnos- dice Seth -somos dos pero él es muy peligroso
El príncipe asiente, sin embargo se lanza contra Drag esperando acabarlo de un solo golpe, su intento es inútil, al llegar a su lado recibe un fuerte contraataque que lo manda expulsado varios metros atrás, como si nada hubiera pasado, el príncipe se levanta y vuelve junto a Seth
-debemos hacerlo juntos- dice el príncipe tratando de ocultar el dolor que le había producido el golpe
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Esta vez, Seth y el príncipe arremeten juntos pero Drag logra detener sus ataques utilizando su gran espada; Seth observa que podrían debilitar la defensa de Drag si lograran que éste los atacara, en un vano esfuerzo, Seth se lanza a atacarlo, Drag lo derriba con una fuerte patada, nunca había sentido tanto dolor en su vida, ese hombre tenía una gran fuerza, sin embargo, ambos guerreros tratan de atacarlo al tiempo. Ahora es Drag quien ataca, solo con batir su enorme espada logra debilitar la defensa de ambos, seth intenta forcejear un poco mientras el príncipe ataca por debajo, Drag lanza a un lado a Seth y bloquea el golpe del príncipe con su espada
                -que hacemos- dice el príncipe agotado
Seth mira a Drag de arriba a abajo tratando de encontrar un punto débil pero es imposible, una muralla como él sería difícil de derribar, entonces Seth se para derecho y comienza a hablar
-tal vez mi padre, Gregorius el grande, nunca te lo dijo- dice ante la sorpresa de Drag -tú, príncipe de Munach, acabaste con todo el reino...
-de que demonios hablas- dice Drag poniéndose un poco impaciente
-hablo de ti, cuando termino la guerra, el grande acabo con tu verdadero padre, el rey de Munach, te encontró a ti y decidió "conservarte"- continua Seth con un poco de ironía en su historia- sin saberlo, renunciaste a lo que por derecho te pertenecía y para que?
Drag se lanza para atacar a Seth, que era lo que había esperado, el príncipe y Drag deciden esperar a que se acerque para responder, Seth logra detener con mucha dificultad la gran espada mientras que el príncipe logra golpearlo, a pesar de ser muy fuerte, Drag retrocede después del ataque. Sin aliento, seth y el príncipe tratan de mantenerse de pie, el príncipe se da cuenta de que en los pies de Seth se había formado un pequeño charco de sangre, al subir la mirada, se da cuenta que Seth tenía una herida profunda en un costado, no sabe en que momento pudo haber ocurrido, en lugar de sentir dolor, Seth suelta una pequeña sonrisa mientras señala a Drag, estaba herido en uno de sus brazos
-es el momento que habías esperado- dice Seth sin dejar de señalar el brazo de Drag -debemos aprovechar  que está herido y atacarlo lo mas rápido que podamos
-pero estas sangrando- replica el príncipe
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-es solo un pequeño rasguño, lo que en realidad está herido es mi orgullo y la única forma de curarlo es acabando con este demonio... ¿estás listo para dar todo en esta batalla?
El príncipe respira profundamente tratando de recobrar energías, esperando la señal de Seth se prepara para atacar, esta vez trataría de ser mas rápido
                -no se rinden- dice Drag preparándose para defenderse
De nuevo se presenta un choque entre los tres guerreros, tratan de presionar a Drag lo suficiente para agotarlo, Seth había recuperado su energía, el recuerdo de la muerte de su padre lo mantenía firme, de pronto, gracias al esfuerzo de ambos guerreros, Drag suelta deja volar su espada hacia un árbol debido al dolor en su brazo derecho, viendo que no tenia mas opciones, Drag se arrodilla
-vamos mátame- dice demostrando valentía -hazlo justo como yo lo hice con el grande- Seth se queda viéndolo mientras mantiene su espada en el aire
-¿Qué vas a hacer?- pregunta el príncipe
Seth se queda pensándolo un segundo observándolo a los ojos, después de eso, un chorro de sangre sale despedido del cuerpo de Drag
-eso es por mi padre- dice Seth guardando su espada -es hora de irnos- dice dirigiéndose al príncipe- estamos cerca del campamento
Sin decir nada mas, ambos se marchan dejando en el suelo a Drag, Seth temblaba tal como la primera vez que se había enfrentado al ejército diamante, después de dar dos pasos, Seth se agarra del costado presionado por el dolor
                -¿estas bien?- pregunta el príncipe tratando de ayudarlo
Seth no responde y luego de un rato cae inconsciente, el príncipe rápidamente se lanza a sostenerlo, luego de agitarlo varias veces sin repuesta, alza su mirada y al frente se encuentra a un caballo blanco, sin  pensarlo demasiado levanta a Seth con mucha dificultad y lo lleva hacia el caballo
                -debes darte prisa- dice una voz femenina detrás de él
                -¿quien eres?- pregunta el príncipe mirando rápidamente
-me llamo Anila, sigue ese camino, llegaran rápido -dice señalando una dirección y desapareciendo
El príncipe se marcha de inmediato sobre Thuc, el caballo blanco que había encontrado, esperando que aquella extraña mujer tuviera la razón y pudiera encontrar el campamento para poder volver a su reino.
Luego de una hora de cabalgar, Set abre los ojos e intenta ver hacia arriba tratando de encontrar la luna que permanece oculta entre las nubes, el príncipe alcanza a sentir sus movimientos
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                -me asustaste amigo- dice el príncipe con una gran sonrisa
                -donde encontraste a Thuc- pregunta Seth aun desubicado
-¿el caballo?, el nos encontró, estaba junto a una mujer muy extraña- Seth sonríe al saber de quién se trataba -me dijo que por este camino llegaríamos al campamento
Thuc se detiene, el príncipe se baja de él un tanto preocupado, Seth se baja también y a pesar de su herida desenfunda su espada preparándose para una nueva pelea, las herraduras de los caballos se escuchan acercándose, el príncipe saca la espada que había tomado de uno de los soldados con quienes se habían encontrado antes, Seth se sostiene la herida con una mano y con la otra sostiene su espada, pronto aparece el primer caballo, Seth baja la guardia al reconocer al jinete, poco a poco aparecen los demás caballos, el príncipe deja caer su espada al ver el escudo de armas de una de las banderolas de los soldados
-señor, Seth, ¿están bien?- pregunta Sefora bajándose inmediatamente del caballo al ver la herida de Seth
-debemos llevarlo de inmediato al campamento- dice el príncipe montándose sobre su caballo -hace poco nos encontramos con algunos soldados del ejército diamante y lo dejaron gravemente herido
Dos hombres ayudan a montar a Seth en uno de los caballos, uno se va junto a él,  los demás soldados los siguen cerrando el grupo el príncipe y Sefora.
La lluvia llega de nuevo, en el campamento Margoth habla con Deoh en una de las tiendas
                -ya ha pasado mucho tiempo- dice Margoth
                -no te preocupes- dice tomándole las manos -ellos estarán bien
                -lo sé, es solo que algo me tiene intranquila
                -¿que sucede?
-no lo sé, cuando era niña tuve esta misma sensación, justo cuando Seth y yo volvíamos del bosque, al llegar a la aldea nos dijeron que nuestro padre estaba muerto, mi madre no paraba de llorar...
-¿crees que algo malo les pudo haber pasado a Seth y al príncipe?
-espero que no, no se que haría si Seth no estuviera a mi lado...
Los gritos de los soldados hacen terminar la conversación, Margoth y Deoh salen rápidamente de la tienda sin importarles la lluvia, algunos soldados reciben a Seth y lo llevan a una de las tiendas para atenderlo, el príncipe es recibido como un gran héroe, Margoth lo mira fríamente y se marcha junto a Seth, Sefora se dirige a hablar con el general para informarle los pormenores de la misión.
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Uno de los soldados quita cuidadosamente la camisa de Seth y la deja a un lado de la pequeña cama improvisada, Margoth observa en silencio como el hombre aplica algunas infusiones sobre la herida de Seth, este se queja un poco del dolor, después de curarlo, el hombre saca una venda y la envuelve alrededor de la cintura de Seth
                -es una herida muy profunda- dice el soldado -perdió mucha sangre pero se recuperara
Cuando sale el soldado de la tienda Margoth se acerca a Seth quien yace tendido en la cama debido al dolor, después de decirle algo en el oído sale de la tienda para dejarlo descansar, al salir se encuentra frente a frente con el príncipe, que intenta abrazarla pero ella lo esquiva
                -te extrañe tanto- dice el príncipe
-no parecía hace un momento, creía que aun estabas recibiendo los cumplidos de los soldados
-lo siento, es solo que...-Margoth lo abraza y entra junto a él a la tienda
-espero que se recupere pronto- dice Margoth mirándolo con ternura
-lo hará, el es un hombre muy fuerte, una simple herida no lo detendrá, cuando estábamos en el bosque, el acabo con el último soldado del ejército negro, según él el mas peligroso
-y tú, ¿te encuentras bien?
- el también fue muy valiente- interrumpe Seth tratando de levantarse, Margoth intenta detenerlo pero al llegar ya estaba completamente de pie -entre los dos acabamos con él
-esa pequeña herida no te detendrá eh- dice Margoth alcanzándole la camisa -cuando volvamos a casa volveremos a empezar
-no, tú debes ir junto al príncipe, ustedes dos se aman y no quisiera intervenir entre ustedes, se que él te cuidara muy bien, señor, hay algo importante que debo decirle, a usted y a Sefora
Margoth y el príncipe salen inmediatamente de la tienda tratando de encontrar a Sefora, de repente, dentro de la tienda, el ambiente se llena de un aroma floral
                -aun no ha terminado- dice Anila sin dejarse ver
-tenía ese presentimiento- dice Seth colocándose la camisa -sabia que este infierno aun no terminaría
-tienes razón, por ahora debes comunicarle al príncipe que el ejercito diamante atacara a Eleath en pocos días, y hay algo mas...- en ese momento entrar Sefora y el príncipe
-vine tan pronto como pude- dice Sefora un tanto agitado - ¿que sucede?
-el general del ejército del rey...fue quien vendió información al ejercito negro
-eso es imposible, el es el hombre mas fiel al reino- interrumpe sefora
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- yo vi cuando él entrego los mapas con sus posiciones marcadas a Ciryo y...- seth calla al ver la expresión del príncipe- que sabe acerca de esto señor?- el príncipe lo mira a los ojos y luego da un pequeño suspiro de resignación
-el general en persona me lo ha dicho- dice el príncipe dándole la espalda a Seth -un grupo de soldados lo llevaran al castillo, será juzgado por el tribunal del reino...
Los gritos de los soldados los obligan a terminar la conversación, rápidamente salen de su tienda esperando saber por que el ruido, Seth no logra ver nada, un grupo de hombres bloquea su vista, sin embargo sabe que algo malo ocurre, poco a poco logra abrirse paso entre los guerreros y al darse cuenta de lo que sucede queda petrificado, Drag amenaza con matar a Margoth, la sostiene con sus brazos llenos de sangre y una daga pegada al cuello
-pensé que estabas muerto- dice Seth  sin dejar de ver la aterrorizada expresión de Margoth
-debes saber que la muerte no puede vencer a un demonio como yo- dice Drag mostrando sus dientes manchados de sangre
-déjala por fuera de esto, me quieres a mi...
-quisiera dejarla ir pero ella es mi seguro, si la suelto, todos estos soldados no tardaran en matarme
-déjala ir- dice el príncipe abriéndose paso entre sus hombres -que es lo que quieres
-venganza- dice Drag observando a Seth fijamente mientras acerca cada vez más el cuchillo al cuello de Margoth
                -¿Por qué?- pregunta Seth con un grito de desesperación
                -mírame, estoy mas muerto que vivo y ustedes son los culpables de eso
Seth mira a Margoth a los ojos, al ver que una lagrima acaricia su mejilla no resiste mas y toma la decisión mas difícil de su vida, armándose de valor se acerca un poco mas y se arrodilla frente a el
                -mátame y suéltala- dice mirando hacia el suelo
-no lo hagas- interrumpe Margoth -sacrificaste todo por buscarme, ya haz hecho suficiente por mí, debes continuar...
-es un precio razonable- interrumpe Drag -justo a la media noche ve a buscarme al lago azulo, debes venir solo, si veo a algún soldado acercarse no dudare en matarla...
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Drag desaparece en la oscuridad del bosque llevando consigo a Margoth, algunos soldados intentan seguirlo pero Seth los detiene levantando su varazo, aun no se recuperaba de su herida pero debía ir por Margoth, lentamente se levanta y se devuelve a la tienda ante la mirada atónita de los soldados.
En la tienda, seth recoge su espada y se prepara para salir en busca de Drag, no parece preocuparle la herida, Sefora y el príncipe entran a la tienda en completo silencio dispuestos a ayudarlo en su misión
                -no puedes ir solo- dice Sefora
-ya oíste, si va alguien mas, ese sujeto matara a Margoth y ese es un riesgo que no estoy listo para tomar- responde Seth
-si vas solo Drag los matara a los dos- interrumpe el príncipe
-es algo que simplemente debo enfrentar yo solo, ustedes dos ya han hecho suficiente, príncipe Aral, si algo me pasa, quiero que prometa que cuidara de Margoth...
El príncipe asiente y sale junto a Sefora, seth queda en la tienda atormentado por los pensamientos
-no lo dejaremos solo- dice sefora al príncipe -esperaremos a que se aleje un poco y luego lo seguiremos
Seth sale al fin de la tienda y da un último vistazo alrededor, no podía evitar sentir un poco de miedo por la mirada de los demás soldados, la mayoría de ellos lo observaban como un gran héroe, algunos como un simple aldeano que había perdido la cordura al ir a buscar al ejercito negro, en realidad a Seth no le importaba esto, quería salvar a su hermana y poder dar fin a esta pesadilla.
 
 
 
 
 
 
 
 
CAPITULO 8
EL FIN DE UNA LEYENDA
La media noche estaba a punto de llegar y Seth estaba ya en el lago, sobre él la luna llena brillaba con gran fuerza y se reflejaba en las ondas que producían las gotas de lluvia al caer allí, todo esto le recordaba el inicio de su travesía, la promesa que había hecho estaba presente en su mente, un grito de Margoth lo hace despertar de su sueño, estaba cerca pero no podía verla en ninguna parte, probablemente estaba escondida entre los arboles pero ir a buscarla sería muy peligroso, en cualquier momento Drag podría salir y atacar, de pronto, amarrada a un árbol, seth logra ver a Margoth y alrededor de ella no había rastro alguno de Drag
                -donde esta él?- pregunta Seth mientras desata a Margoth del árbol
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                - no lo sé, me dejo aquí y se escondió, creo que es el mejor momento para huir
-no, tú debes volver al campamento, yo aun tengo que cumplir con mi palabra, le prometí mi vida en cambio de la tuya y es lo que voy a hacer
Justo cuando Margoth es desatada, Drag aparece al lado de ellos tan lentamente que parecía un espectro saliendo de los arboles
-sabia que eras un hombre de palabra- dice Drag sínicamente -ahora yo cumpliré con mi palabra- dice mirando a Margoth
Seth rodea a Drag tratando de mantener a Margoth detrás de él, entonces, ambos guerreros sacan su espada y se miran fijamente
                -vete Margoth, me encargare de este monstruo y luego iré tras de ti
-cuídate por favor...- dice Margoth antes de salir a correr por el camino por donde había llegado Seth 
Drag ríe mientras Margoth corre, seth no lo perdía de vista, cuando Margoth desaparece, ambos se preparan para la pelea
Drag comienza a reír -mírate, tú tienes las energías intactas, en cambio yo estoy a punto de morir y ni siquiera me puedo mover- entonces saca una espada que llevaba escondida en su capa y se la enseña a Seth quien inmediatamente la reconoce
                -eres un demonio- dice Seth lanzando a atacarlo
Durante la carrera al ataque Seth alcanza a notar el estado tan lamentable de su enemigo y al ver que este no intenta siquiera responder se detiene a unos cuantos metros de él
-ni siquiera un gusano como tu merece morir de esta forma, tus heridas te mataran en un día o dos- dice Seth guardando su espada
-no me mataras ni siquiera sabiendo que mate a tu padre y a tu mejor amigo?
Seth aprieta sus puños de rabia pero trata de controlarse, de repente comienza a reír lo cual irrita a Drag
-haz enloquecido?- dice Drag -al fin entendiste, el dolor que le cause al grande y a Ciryo te lo causare a ti
-no te das cuenta- responde Seth dándole la espalda -pagaras por todos los crímenes que haz cometido, pobre de ti...
Drag se lanza en contra de él y ataca utilizando la espada de Ciryo, pronto ambos entran a una batalla muy diferente a la anterior, los movimientos de ambos eran realmente lentos y un poco torpes debido al dolor que les causaban las heridas, después de darse cuenta de esto, ambos se separan
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-parece que ya no te queda ni una gota de energía- dice Drag limpiándose la saliva de la boca con la mano
-tu igual- responde Seth tratando de respirar con dificultad -aun así, acabare contigo
Drag se vuelve a lanzar contra Seth, este logra detener el ataque aunque siente un gran dolor en el estomago pero decide continuar, con un movimiento rápido logra enterrar su espada en el pecho de Drag, la sangre sale sin cesar manchando la ropa de Seth
                -he cumplido con mi promesa- dice Seth sacando la espada del cuerpo de Drag
Drag cae de espaldas sobre un charco de sangre que se había formado, su enorme cuerpo hace temblar un poco el suelo y provocando un pequeño eco en todo el bosque, Seth guarda su espada y camina un poco antes de caer arrodillado por un fuerte dolor en el estomago, al ver sus manos llenas de sangre se da cuenta de lo que había pasado, con un movimiento brusco saca una pequeña daga que Drag le había enterrado a último momento
-eres un maldito- dice Seth con cierta ironía mirando a Drag, entonces se recuesta sobre el césped húmedo  mirando al cielo mientras quede su herida sale sangre sin parar, a pesar del dolor, una gran sonrisa se mantiene en su rostro, al fin había podido cumplir con su promesa, el ejercito negro había desaparecido y Margoth estaba a salvo. La lluvia comenzaba a cesar lentamente mientras Seth seguía tendido en el suelo, en ese momento llega Margoth junto al príncipe y Sefora, al verlo acostado corren a recogerlo, el príncipe es el primero en darse cuenta de que aún estaba vivo
                -al parecer terminaste con el trabajo- dice el príncipe mientras Margoth se acerca
-debemos ir al campamento a curarte esa herida...-dice Sefora
-no!- interrumpe Seth -ya he cumplido con mi misión, ahora puedo dejar este mundo sin ninguna preocupación
-que dices?- grita Margoth -no puedes dejarme sola
-nunca estarás sola, Aral- dice dirigiéndose al príncipe -prométeme que cuidaras de ella, y la harás feliz
-lo prometo- responde el príncipe tomándolo de las manos
Margoth levanta el torso de Seth y lo coloca sobre sus muslos, suavemente comienza a acariciar su cabello, el príncipe y Sefora se retiran un poco para dejarlos hablar
                -debes ser fuerte- dice Seth tratando de animar a Margoth -siempre estaré a tu lado...
                -no puedes abandonarme...
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-recuerdas este lugar?- dice Seth observando hacia el lago -fue aquí donde llegamos cuando buscábamos a la ninfa del lago, queríamos pedirle que la guerra terminara para poder ver a nuestro padre de nuevo...
-tienes razón, no lo recordaba...
-quisiera poder a aquel momento y poder estar más tiempo junto a ti, nunca fui el hermano que debí ser, nunca estuve cerca de ti lo suficiente para conocerte mejor...perdóname
-no digas eso...- dice Margoth abrazándolo fuertemente mientras llora -debes aguantar hasta que lleguemos al campamento
Margoth no recibe respuesta, entonces deja caer suavemente a Seth sobre el césped, de pronto un olor dulce se apodera del ambiente y un fuerte viento hace que los arboles se muevan y se desprendan gotas de rocío que danzan suavemente alrededor del cuerpo de Seth, el príncipe se aproxima y coloca una capa color rojo sobre él.
               
EPILOGO
  
10 años han pasado desde la destrucción del ejército negro, el reino de Eleath se encuentra finalmente en paz luego de 5 años de guerra contra Tion, el ejército del rey era considerado uno de los más poderosos de la región, en manos de Sefora quien los había llevado a la victoria contra el ejército diamante. El reino ahora está bajo las ordenes del rey Aral, quien heredo el titulo después de la muerte de su padre, Margoth, la reina, vivía junto a él y a su hijo, ambos trataban de olvidar el infierno que habían vivido 10 años atrás.
En el bosque de Fruddy, un pequeño niño camina sin un rumbo fijo, en sus ojos se ven las lagrimas de terror, el pobre niño estaba perdido, su ropa estaba hecha de las mejores sedas del reino, al parecer era el hijo del rey Aral. Después de caminar un rato en línea se encuentra en un lugar demasiado extraño, justo al frente de él había una esfera gigante de piedra cubierta por un espeso musgo, el niño con curiosidad saca su daga y comienza a raspar logran roca y al hacerlo se da cuenta de que varios nombres estaban grabados en la gran roca, al quitar un poco mas de musgo se da cuenta de uno que le llama la atención, SETH.
                -viste algo interesante?- pregunta un hombre detrás del niño
El hombre había aparecido de la nada y había asustado al niño, era un hombre con armadura negra, barbado y de cabello largo, de aspecto un poco descuidado, sin embargo el niño no le tenía miedo
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                -que es?- pregunta el niño sin dejar de raspar
                -eres el hijo del rey, no es así?
-Si, mi nombre es Gregorius, heredero del reino Eleath, tu quien eres?- al no obtener respuesta, e niño continua leyendo los nombres grabados en la roca -podrías ayudarme- prosigue Gregorius -me perdí en el bosque y no encuentro el camino de vuelta al castillo
-lo hare, pero antes respóndeme algo, ¿Cómo fue que llegaste hasta aquí?
-no lo sé, estaba recorriendo el bosque cercano al castillo y sin darme cuenta termine aquí, frente a esta gran roca
El guerrero de armadura negra se acerca a la roca y comienza a leer los nombres de la esfera, entre ellos el de Gregorius y Seth, luego se queda mirando al niño quien también lo estaba mirando fijamente con sus grandes ojos color marrón, este niño era muy parecido a su padre, el rey Aral
                -esta gran roca es un homenaje a los grandes héroes de la guerra...
-mira, está el nombre de mi abuelo y de mi tío, mi madre me puso Gregorius en honor a mi antepasado- interrumpe el niño -tu quien eres?- vuelve a preguntar
-soy el guardián de este lugar- dice el extraño vacilando un poco -debes irte, el sol está próximo a ocultarse y en las noches, extrañas criaturas aparecen en el bosque
El guerrero pega un silbido que se escucha en todo el bosque y luego de unos segundos aparece un gran caballo blanco
                -tómalo, su nombre es Thuc, el te llevara hasta el castillo
-de veras- dice el niño con cierto asombro
-sí, y hay algo mas...- el sujeto saca un bulto envuelto en una capa roja y se lo entrega al niño -consérvalo, es un tesoro invaluable
-gracias- responde el niño desenvolviendo ansiosamente el misterioso obsequio, era un regalo muy extraño
-es la espada de tu tío, con ella él derroto a todo el ejercito negro...
El niño observa la espada detenidamente maravillado de su belleza, luego de dar varias vueltas con ella en manos vuelve a buscar al extraño para preguntarle algo más, pero este ya ha desaparecido.
Gregorius monta con dificultad sobre el caballo y rápidamente se marcha de vuelta al castillo, estaba seguro de que volvería a encontrarse de frente con ese extraño pero no estaba seguro cuando, le había agradado pero luego de pensar un poco se había dado cuenta de que ni siquiera ese sujeto había dicho su nombre.
FIN

  
  
  
  
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