Sentires
Salpica tus pies con verano, mujer, márchate del lugar intempestivo y poco a poco desaprende dolores. Ya infausto fue el día en que amarraron tu viento y cosieron los pájaros de tu inocente locura.
Poco de inicuo queda en tus pasos, algunos jirones de olvidos y la esperada lluvia celebrante. Extraviarás la hebra que trenzó desmanes dentro de las fauces de un lobo parido por tu entraña, te entregarás a él, quién te duerme entre nanas. Él. Él, esencia cotidiana donde tu boca alcanza el vino que derrama en su vientre. Él, donde, mujer, cantas sus poemas, fecunda substancia inagotable.
Poco de inicuo queda en tus pasos, algunos jirones de olvidos y la esperada lluvia celebrante. Extraviarás la hebra que trenzó desmanes dentro de las fauces de un lobo parido por tu entraña, te entregarás a él, quién te duerme entre nanas. Él. Él, esencia cotidiana donde tu boca alcanza el vino que derrama en su vientre. Él, donde, mujer, cantas sus poemas, fecunda substancia inagotable.
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