SENTIR QUE TE VAS
Te siento nadando en la cama con las sabanas revueltas como olas de mar, aferrada a la almohada como si fuese tu única ancla.
Y te puedo sentir vacía y filosa, atravesada por ese abismo que ni las constelaciones pueden llenar porque tu infinito es más caprichoso que el universo mismo y nada parece satisfacerte, ya nada parece alcanzarte.
Sentirte rígida esta noche es saber que te vas a quebrar y aunque te levantes a fumar y camines por el living y murmures tus mantras, no creo que nada te haga parar.
Te siento la euforia, como si en tu plexo se anidara el ojo de un huracán, haciendo pausas y silencios para vestirte creyendo que no me despertas.
Te siento irte lenta, rascando tu memoria para saber donde encontrar lo que imaginaste un momento atrás que podías ir a buscar.
Cerras la puerta, te vas.
LA CHICA DEL CORANDOS REPLICAS Y UNA DESESPERACIONDRACULA ANONIMOFRAGMENTOSEl anecdotario del escribano - Cuento 2oksoy muy consentidaTe siento nadando en la cama con las sabanas revueltas como olas de mar, aferrada a la almohada como si fuese tu única ancla.
Y te puedo sentir vacía y filosa, atravesada por ese abismo que ni las constelaciones pueden llenar porque tu infinito es más caprichoso que el universo mismo y nada parece satisfacerte, ya nada parece alcanzarte.
Sentirte rígida esta noche es saber que te vas a quebrar y aunque te levantes a fumar y camines por el living y murmures tus mantras, no creo que nada te haga parar.
Te siento la euforia, como si en tu plexo se anidara el ojo de un huracán, haciendo pausas y silencios para vestirte creyendo que no me despertas.
Te siento irte lenta, rascando tu memoria para saber donde encontrar lo que imaginaste un momento atrás que podías ir a buscar.
Cerras la puerta, te vas.
SENTIR QUE TE VAS
2 de febrero de 2009·1 min de lectura
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