No hace falta tocarte para dejarte el rastro,

para aprenderte de memoria bajo el peso del deseo.

Hay una urgencia muda, un incendio que se cocina en la pausa,

mientras te obligo a sentir cómo mi voz recorre, sin permiso,

cada rincón donde escondes lo que no te atreves a nombrar.

Te leo despacio, como quien descubre un mapa en la penumbra,

sintiendo cómo tu piel se humedece de una espera que no busca salida,

solo el roce lento de este verso que te entra por el pensamiento

y termina provocando ese temblor, esa rendición exacta

que te obliga a cerrar los ojos y reconocerme en tu abismo.

Juan Carlos Rodríguez Soriano

Escritor, poeta y creador de Bitácora del Alma.

© 2026 Juan Carlos Rodríguez Soriano

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