Siempre a destiempo
se abren
los paréntesís del tiempo
en los que existo y naufrago
cual pequeño esparadrapo
literalmente quemado
por posesivos naufrágios.
Yo nado en un mar pequeño
que desafía a mi ensueño.
Y muero como se muere con las botas del soldado:
Siempre de tez acerada
y boca que tragan balas.
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