Fragmento del cuento "Sangre en las dunas (Arica y la desterrada)" LAS TRIADAS
-En fin-. Tomó aire. Asentó su abdomen sobre el desierto helado, y
repitió las triadas antiguas que al amo escuchó recitar:


Un dibujo en las arenas del desierto:
el trato con vos,
basta soplar para disolverlo.

Escuchar los recuerdos,
es el reflejo de los sueños
de hadas y duendes. Una canción dormida.

Áspero. Aumentando la capacidad de discernir,
elijo la virtud de la paciencia.
Elijo no elejir, y navegar la inútil levedad del desconocimiento.

Memorias del futuro;
imágenes de intranquilas sonatas.
Añoro la música del arroyo inmutable.

Degusto el sabor de esta última quema.
La invade el incienso místico de papel de biblia,
y la incomparable sensación de lo blasfemo.

Se incinera de a poco. Casi puedo oír el crepitar
de las palabras. La tinta de los salmos, estridente,
llegando al punto de máximo calor.

Una seca de maldad se atribuye la mejor de las delicias.
Irresponsabilidad hecha humo, blasfemia
enrollada y sin creyente a quien culpar.

Aunque negra es la sub-vida en esta torre,
negra la experiencia que me hace cambiar;
el sufrir solitario solo acumula más poder.

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