Salvani..
Sin preguntar el reloj sigue marcando las horas y aun no supero tu partida, quiero pensar que la inalterable primacía del destino es mentira, y que de pronto alguien me despertaría de esta pesadilla.
Lo difícil es abrir los ojos y recordar que nunca más regresarías, porque seguir la cotidiana vida sin ver tu venida, es mi mayor reto cada día ...
¡No te vayas! Eso me decía aferrada a una esperanza viva…
No sabía lo reacio que sería un pensamiento hasta que se volvió realidad tu despedida ... pareciera que alguien te esperaba con ansias en su guarida, porque fue muy efímera tu callada sonrisa.
Pero, aunque duela, tu misión en esta tierra al parecer fue cumplida.
Gracias por enseñarme que el silencio puede hablar y enmudece a cualquiera sin fallar. Por tu camaleónica capacidad de desdoblar tu persona simplemente por agradar.
Fueron protagonistas en tu caminar: la humildad, la lealtad y la valentía, como amigos jugaban entre tu mirada aparentemente vacía pero llena de vida… Era una travesía saber que sentías, pero a la vez tus pasos firmes descifraban tu gran osadía.
Hasta luego hijo, hermano, amigo y compañero… Solo espero aquel día en que mis brazos puedan abrazar los tuyos, y poder decirte todo lo que quería. Mientras me encargo de superarme para alcanzar ese estado de supremacía hasta elevarme hacia ese lugar prometido por el Mesías.
Lo difícil es abrir los ojos y recordar que nunca más regresarías, porque seguir la cotidiana vida sin ver tu venida, es mi mayor reto cada día ...
¡No te vayas! Eso me decía aferrada a una esperanza viva…
No sabía lo reacio que sería un pensamiento hasta que se volvió realidad tu despedida ... pareciera que alguien te esperaba con ansias en su guarida, porque fue muy efímera tu callada sonrisa.
Pero, aunque duela, tu misión en esta tierra al parecer fue cumplida.
Gracias por enseñarme que el silencio puede hablar y enmudece a cualquiera sin fallar. Por tu camaleónica capacidad de desdoblar tu persona simplemente por agradar.
Fueron protagonistas en tu caminar: la humildad, la lealtad y la valentía, como amigos jugaban entre tu mirada aparentemente vacía pero llena de vida… Era una travesía saber que sentías, pero a la vez tus pasos firmes descifraban tu gran osadía.
Hasta luego hijo, hermano, amigo y compañero… Solo espero aquel día en que mis brazos puedan abrazar los tuyos, y poder decirte todo lo que quería. Mientras me encargo de superarme para alcanzar ese estado de supremacía hasta elevarme hacia ese lugar prometido por el Mesías.
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