La primavera llegó y con la nueva estación tambien el estreno de la moderna "nave", una camioneta en la que Mauricio no solo se sentía un "tipo de suerte', sino que cumplía su ilusión postergada de pueblear. Pueblear consistía en su pasatiempo favorito, ir a veces sin rumbo fijo y otras con mano en mano recorriendo pueblos en busca de ocio, contacto con la Naturaleza y siempre algo de aventura.
Finalizaba el mes de mayo, y el Festival Taurino de la localidad de Ulapan, en el Estado de Hidalgo, bien merecía invertirle unos kilómetros de ruta. En la plaza de toros no cabía ni una alfiler y la gente disfrutó de su feria, ya que la fama de los matadores y su despligue aquel sábado de sol, despertaron no solo aplausos sino gritos de los fanáticos. De hecho, en la prensa del domingo, la describieron como "
una faena de total entrega".
Y como toda fiesta, tambien hubo delicias para los invitados y la gastronomía de origen no se hizo esperar. Improvisadamente pero con gran maestría, unos lugareños prepararon uno de los típicos platillos de la cocina mexicana, que resultó el deleite del grupo de amigos. La última vez que había probado barbacoa de borrego fue en el famoso "Taco de Hichilopoztli", durante la única visita que Mauricio hizo a Ensenada, en Baja California. Pero, indudablemente y como dicen el refrán: "cada maestrillo con su librillo" y la tecnica allí en Hidalgo estaba perfeccionada ya que si bien se aplicó la usual estrategia del hoyo en la tierra, esta vez tenía un poco más de un metro de profundidad y casi dos metros de ancho, y aparte de piedra la leña en forma de cruz dibujaba no tanto una pirámide como es la costrumbre, sin algo así como una irregular estrella.
"No me puedo perder este manjar", pensó. "
Pero aún me espera un tramo de carretera hasta Queretaro, y no es conveniente que la noche me encuentre solo, en esa ruta solitaria". Y con esa idea rondándole en la cabeza y cierto sudor frío deslizándosele por la espalda se subió a su camioneta en esa tarde trazada por los ocres del atardecer.
El perfil de la Sierra HIdalgo-Puebla parecía la única compañía real. Seducido por esa nueva autopista y con la certeza de estar casi inaugurándola, fue que tomó con gran seguridad el volante para conducir por el único y nuevo tramo habilitado, que luego de un largo trayecto lo volvería a conectar con la "civilización".
Con los vidrios bajos y la música en el volúmen justo para permitirle escuchar el silbido del viento en la tarde, Mauricio lamentó nuevamente no tener su cámara de fotos.
"Esta carretera es digna de conservarse en mi album de viajes", pensó. Y continuó con la grata sensación de esar solo en esa inmensidad que esperaba poder conservar intacta en su memoria y en su retina. De repente, esbozando una sonrisa pícara, paró a un costado de la ruta para eliminar algunos líquidos, escondido entre unos sugerentes arbustos.
Sobrevolando, un ave de color oscuro..negro profundo, de dimensiones irreales y garras amenazantes, comenzó a observarlo. Sin poder disimular su intranquilidad, Mauricio dio una vuelta en sí mismo, y protegiendose de la resolana con su mano sobre los ojos alcanzó a divisar un destello en la pata derecha del pajarraco.
"Que es eso?", pensó. "Lo único que falta es que este animal se encuentre en su hora de almuerzo y pretenda utlizarme de botana!".
El atardecer había empezado a recibir los primeros minutos de la noche. Rápidamente, Mauricio subió a su camioneta, y con la decisión acertada una vez que se empieza a sentir el miedo, emprendió la retirada acelerando hasta encontrar el cruce de la autopista Queretaro-Mexico.
Más calmado, no dudó en hacer un alto en el camino, y divisando un restaurante rutero de esos que resultan familiares a los camioneros, decidió parar para tomar un cafe con leche humeante, antes de proseguir su camino de regreso a casa. Hojeando el periódico que arrugado reposaba sobre el mostrador, encontró cierta explicación sobre el episodio de la solitaria autopista. La nota periodística era clara y concisa. Explicaba que "
científicos del Centro de Investigaciones de la Sierra de San Pedro Mártir, se encontraban aún en la búsqueda del Cóndor de California que mantenían en cautiverio y monitoreaban a traves de un censor de alta complejidad instalado en una de sus extremidades. Este ave, cuya especie suele recorrer amplias distancias en vuelos de hasta 400 kilómetros por hora, podría estar desorientada sobrevolando muy lejos de Baja California..." "
Es un ave de gran magnitud, y una característica particular es que forman pareja para toda la vida...".
Pero el alma le volvió al cuerpo con las últimas líneas de la nota periodística que explicaban : "...la dieta del cóndor de California consiste, principalmente, en la ingesta de otros pájaros...".
Dando pequeños sorbos a su cafe con leche, se repitió para sí mismo una docena de veces..."
comen otros pájaros...Por supuesto, por supuesto que soy un hombre de suerte".
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