Rockmánticos acordes de guitarra
resuenan en mi corazón, en mi cabeza
recordando al rápido compás de esa balada
que un día sonaba entre las estrellas.
Todas esas notas formaban en el pentagrama
las palabras que esperabas oír, las más bellas;
las únicas que seguían la melodía del alma
de ese loco guitarrista que tocabas sus penas.
Y que esperaba por ti hasta ver el alba,
porque tú eras la única que su corazón llena,
porque eras única a quien ama,
eres la única luz que tiene la tierra.
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