Un día, cuando estaba atravesando el bosque buscando mandrágora y la extraña seta del amor eterno, encontré un gran libro enterrado profundamente en la tierra. Pocos libros encuentran su camino hacia mi parte del mundo, así que lo recogí y le quité el polvo de su gran portada. Bajo la suciedad apareció la fotografía de una joven mujer...
 
 ...La joven mujer era yo.
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