...Solo el tenía...
burbujas en los ojos
un clavel en los labios
la risa de la mañana
diez dedos dictadores
y unas manos desnudas
que se miraban extrañadas.
Los dientes de la ironía
un corazón funerario
dos clavos en el vientre
un sexo inválido,
y la blancura de la mente
que aporrea la piedra
besando después la frente.
 
...y yo sola...
con el puñal en mis manos
sigo bebiendo tu voz
condenada a tu féretro
con el peligro de vivir de nuevo
entre tus hórridos volcanes
de metal preñado.
 
...y yo sola...
acomodaré mis senos contra el espejo
con el hambre vivo aún
con la brasa del deseo,
que para vivir en el infierno
necesito de lo que quise tanto y se reía
porque tu mano valía mi vida
porque cuanto más hielo más me hiero.
 
...!Oh, Dios!...
¡si mi propia pena con mi risa insulto!
¡ Maldito demente!
nunca hiciste un hogar entre mis venas
y despidiéndome de tus manos
construyendo imperfectos altares
hoy juro que tal amor no existe
y si quisiera encontrarlo
buscaría mi tumba en otras iniciales.
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