En las laderas sur orientales del Valle de Atriz aproximadamente a 3 km del centro de la ciudad, se encuentra localizada la otrora vereda de Cánchala, nombre quechua dado al emplazamiento y que quiere decir “Rincón encerrado”; hoy, por el vibrante desarrollo y sobre - población de la ciudad capital, este lugar se ha convertido en un barrio de la periferia. Cuando hablamos de Cánchala, indudablemente tenemos que hablar de la venerada imagen del Señor de la Buena Muerte, efigie que domingo tras domingo atrae a propios y visitantes a su templo, en una romería sin fin, en busca del milagro o la bendición requerida.
Ya para el año de 1541 tenemos noticias del pueblo de los Mocondinos, cabecera del hoy corregimiento de Mocondino del que hacen parte Puerres, Canchala y Dolores; y para comienzos del siglo XVII aparece por primera vez en registros documentales el poblado de Canchala, perteneciente a la encomienda de Juan Rodríguez López quien tenía en la forma de encomienda, 70 indios tributarios.
Es importante hacer claridad que la mayor parte de poblados que circundan la ciudad de San Juan de Pasto, nacen de la necesidad de crear reservas agrícolas y ganaderas para la manutención del poblado central, correspondiéndole a cada sector el cultivo de productos específicos o la manofactura de otra clase de productos, para el sector de Canchala, indudablemente estos productos fueron la papá, algunas hortalizas, las flores y también la fabricación del adobe y después del ladrillo; actividades que hasta ahora se realizan pero ya con un menor impacto.
La creación de los nuevos poblados indígenas se vio también apoyada por la Iglesia, quien buscaba la evangelización de los naturales de estas tierras, es por esta razón que el 1 de marzo 1541, expidió Fray Gaspar de Carvajal, visitador de los curatos de Quito, por comisión del padre Vicente Valverde Obispo del Cuzco, el titulo de Cura de Pasto para el bachiller Diego Gómez de Tapia, dándole como primeras instrucciones, al igual que para los demás curas del territorio americano bajo la tutela de Obispado de Cuzco “procurar con diligencia como en cada repartimiento, en el pueblo principal donde está el principal cacique que comúnmente es el mayor concurso del pueblo, se haga una iglesia conforme a la cantidad de gente de él, en la cual se administren los sacramentos y procura el tal sacerdote de adornarla de arte que entiendan la dignidad del lugar y para lo que se hace… y en los demás pueblos pequeños, haya una casa pequeña a manera de ermita, donde pongan un altar adornado con una imagen o imágenes; donde fuere tan pequeño al menos señalen un lugar decente con una cruz, donde les digan las doctrinas y practique las cosas de fe”.
Página 2

A partir de la información anteriormente mencionada, podemos inferir que este proceso también se llevo a cabo en Canchala, pues si para comienzos del siglo XVI, ya existía dicho poblado en su forma de encomienda, y una parte esencial de la encomienda era la evangelización, se podría vislumbrar en el horizonte histórico que Canchala no permaneció ajena a al devenir social y religioso de su época; lastimosamente se carece de documentos que ratifiquen dicha aseveración, pero en base a los textos recopilados para la realización de esta reseña se puede tomar como acertada esta asociación histórica.
Como en la mayor parte de trabajos históricos realizados en nuestras tierras, una de las herramientas más valiosas para su formación, es la memoria histórica de los habitantes del sector, son los mismos quienes han visto la transformación de este poblado los que brindan apuntes históricos importantes para la reconstrucción histórica del emplazamiento,
Según los mismos pobladores del sitio, existe concilio frente a la construcción y reconstrucción del templo del Señor de Canchala, para los mayores, han existido 3 templos, el primero, fue una ermita pequeña, que según la leyenda, fue construida por 3 presos, quienes durante una de sus noches de encierro, sintieron la presencia de un anciano quienes les pidió que lo siguieran, pisando donde el pisaba, es así que los presos salen de la cárcel y llegan hasta un loma, a las afueras de la ciudad, allí el anciano desapareció, los presos, que estaban condenados a muerte, en agradecimiento por este milagro, se propusieron la construcción de una pequeña ermita; al no tener agua en la cercanía, los presos fueron montaña arriba en busca de este liquido, después bajaron al poblado, hicieron barro pisado, levantaron los muros de bareque y techaron la construcción con paja de monte, es desde este momento que el lugar se vuelve centro de veneración; desde el comienzo de la obra evangelizadora en la ciudad de Pasto, Mocondino y los pueblos circundantes eran evangelizados por los Mercedarios, para 1797, la comunidad a cargo del cuidado religioso de este sector cambio a manos del convento de San Agustín; es en este clima religioso es que los pobladores del sector miran la necesidad de construir una capilla de mayor proporción, muy parecida a la capilla del Señor del Amor Divino de Puerres, esta construcción se hizo con muros de adobón y techo de teja, según documentación, Manuel Delgado, hijo de Blas Delgado y Juana Burbano, testo el 29 de noviembre de 1793 haber construido la espadaña de Canchala, cuya teja dio el Padre Fernandez de Cordoba, ayudando también a comprar la primer campana, también en este tiempo Cristano Guerrero ayudo a construir los paramentos, sin olvidar su donación de campanillas, vinajeras de plata, el tabernáculo dorado, la Virgen de Dolores y San Juan;  de este templo se conserva hasta el momento el altar, bello en su constitución, con tres nichos, que al parecer siempre han sido ocupados por las tres imágenes que hasta ahora sacramente adornan el culto divino.
Página 3

Este antiguo templo hizo parte de la jurisdicción en primer lugar del convento de de Santo Domingo, cuando se erigió la Diócesis de Pasto, este templo paso a ser parte de la parroquia de San Sebastián.
Ante la cantidad de milagros del Señor de la Buena Muerte, sus devotos aumentaron considerablemente, animados por la fe y el espíritu comunitario los habitantes de Canchala emprendieron la gran obra del templo que hoy conocemos, donaron animales, terneros, ovejas, cuyes, gallinas etc, para ser rifados y reunir asi los fondos necesarios; promocionaron eventos comunitarios, cafés, festivales visitas a las viviendas, mingas, todo a favor de la construcción del nuevo templo. La vía carreteable llegaba hasta el barrio la Mercedes, de ahí hasta la capilla de Canchala había un camino empinado de a pie fraccionado por tres puentes construidos con dos palos rollizos.
 
El párroco de San Sebastián, parroquia a la que hacia parte Canchala  era el Padre Julio Coral, las personas o maestros que construyeron la iglesia ya fallecieron  ellos son Gonzalo Guacas, Elías Guacas de la Vereda el Rosario; en la cubierta trabajo Aureliano Naspiran de la Vereda Mocondino, Benjamín Jojoa, Carlos Jojoa, Rosendo Jojoa, Felipe Ortíz, Bolívar Ortiz de Canchala y varias personas. El Ingeniero se llamó Bolívar Santander quién falleció antes de terminar la construcción. Cómo no existía carretera, todo el material lo dejaban en el Barrio las Mercedes, se pedía a los devotos que colaboraran trayendo ladrillo, sacas de arena, cemento, piedra o cualquier material que ayude en la construcción del templo; y al ver que era necesario la construcción de la vía el Señor Juan B. Ortiz gestionó y gracias a la colaboración por parte de los dueños la Señora Irma Velazco y Braulio de la Rosa concretando la construcción de la carretera que hoy es la que conduce al Barrio Betania, pudiendo así subir mas fácilmente los materiales hasta lo que es ahora la plaza de Canchala.
Página 4
La energía la hizo colocar del Barrio Santa Bárbara el más cercano que existía el dueño del Café Kalifá el Señor Antonio Moreno por un milagro concedido, de igual forma hizo colocar las estaciones, los postes que fueron traídos de Tumaco. La construcción del cielo falso la realizaron tres maestros que eran hermanos y venían de Cuenca, Ecuador , trabajaban con guangos de cabuya, juco y yeso su sitio de trabajo era la parte de atrás de la iglesia de tal forma que no se podía observar la manera como lo elaboraron. La cruz de piedra que está en el cementerio se encontraba en el centro de lo que es la plaza ahora.
Fernando Pedro Jojoa regaló la primer Custodia que esta hasta ahora, vendió una yunta que costó 70 pesos, hasta ahora se puede observar las dimensiones del templo antiguo en el templo nuevo y corresponden a cortes en el suelo de lado y lado, el templo viejo, por otro lado distaba del cementerio por lo menos unos 6 metros, terreno que fue utilizado para hacer el presbiterio y ubicar el altar al que se le tuvo que hacer una base nueva para soportarlo y hacerlo más preciso a la envergadura del nuevo templo; la construcción del templo nuevo comenzó en el año de 1944 y termino a finales de la década de los 60, poco después se corono la edificación con la torre que se encuentra a lado derecho de la edificación, en la misma están dos campanas, una de ellas data de finales del siglo XIX.
Al finalizar la construcción del templo, este sector hacia parte de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen que fue creada en el año de 1961 y solo es hasta el año 2009 cuando monseñor Julio Enrique Prado Bolaños erige la nueva parroquia de María Madre del Redentor, teniendo como centro parroquial el templo del Señor de la Buena Muerte de Canchala.
Página 5
Iguales luces y sombras se ciernen sobre la imagen del Señor de la Buena Muerte, la leyenda lo ubica ya desde la primera ermita en este lugar, según los relatos de los mayores, la imagen apareció en medio de una mata de rosas que se encontraba en el cementerio del lugar, otros relatos ubican la imagen, que se conoce como talla española, junto con un embarco proveniente de España en el que vinieron con el Cristo dos imágenes de la Virgen de Visitación, una de las cuales, según la tradición se quedo en Mocondino y la otra fue ubicada en Ancuya, si tomamos este dato como cierto, debemos tener en cuenta la fecha de 1544, pues este es el año, según los historiadores, en el que la imagen de Nuestra Señora llega a Ancuya. La idea de que la talla es española es una de las más propagadas entre la población, pero a ciencias ciertas se desconoce el año de llegada del Cristo a Canchala, el único documento que validad la antigüedad del mismo, es una declaración de indulgencia proclamada desde el Obispado de Popayán que daba 300 días de indulgencia a quien “subiera a visitar al Cristo milagroso de Canchala”,  este documento se tuvo que haber expedido entre 1835 y 1860, tiempo en el que la ciudad de Pasto fue jurisdicción eclesial de Popayán, antes de convertirse en Diócesis independiente.
A partir de este documento se puede deducir que por lo menos la imagen del Cristo ha estado en el sector de Canchala mas de de 150 años, sin tomar en cuenta la construcción del segundo templo, hecho que se llevo a cabo hace más de 210 años según los datos anteriormente citados.
Las fiestas del Señor de Canchala se llevaba a cabo durante el Martes Santo, este dato es sustentado por documentos de 1950 en los que se cita la fiestas como “unas fiestas celebradas con gran brillo y pompa”, en estas fiestas salían en procesión las imágenes del Cristo de la Buena Muerte, la Virgen del Rosario y San Antonio, para estas fiestas no solo se pedía la ayuda de los visitantes de Canchala y sus alrededores, sino de los pueblos circundantes quienes lo hacían con el mayor agrado; después de la construcción del nuevo templo, se prefirió no sacar en procesión la imagen del Cristo para evitar su deterioro, las fiestas en la actualidad se celebran el 3 domingo de Noviembre, fecha dada por decreto diocesano el día de la fundación de la nueva parroquia.
Página 6
También es de gran importancia los 7 lunes que antiguamente se hacían en honor del Señor de Canchala, día en que la romería de Pastusos y forasteros al templo era mayor que el mismo domingo, esta tradición se ha comenzado a retomar en los último años dándole un carácter de acercamiento al señor Jesús en el misterio de su Muerte.
El templo al igual que el Cristo, han sido víctimas de varios intentos de robo, en el primer robo registrado, antes de la construcción del nuevo templo, los ladrones se llevaron la imagen de la Virgen del Rosario y la del niño Jesús ,en el segundo robo, registrado el 12 de Abril de 2002, los ladrones sustrajeron del templo las imágenes del niño Jesús de los nichos centrales, San Antonio y la venerada imagen del Señor de Canchala, imagen que milagrosamente aparece después de algún tiempo en una finca del sector sur – oriental de la ciudad, guardado en unas sacas y en medio de desechos de construcción.
En la actualidad el templo se ha beneficiado por diferentes cambios en su fachada y en su interior, cambios que hacen más dignos la casa del Señor de la Buena Muerte quien seguirá en este lugar acogiendo con sus brazos abiertos a sus peregrinos que domingo tras domingo le rinden culto recordándonos lo que el mismo Cristo dijo a sus discípulos “Cuando yo sea levantado en lo alto, atraeré a todos hacia mi”.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
AUTOR: Mauricio Fernando Muñoz Mazuera
Comunicador Social - Periodista
 
1010

Cargando comentarios...