El sonido de su respiración se ha convertido en una melodía para mis oídos. Su sonrisa es la razón que me permite sonreír sin motivo alguno cada día. Sus ojos son las ventanas que me permiten ver el paraíso más deseado por el mundo. Aquel paraíso donde vives con plenitud cada uno de tus días, en el que sientes que ya tienes todo lo que podrías desear.
Cada momento que vivo a su lado es maravilloso, lleno de risas, sin complejos. Sólo somos él y yo, siendo nosotros mismos. Todo con él es tan espontáneo, casi nada es planeado o contemplado. Sólo él, yo y nuestros instintos y corazones listos para comenzar a desarrollar un sentimiento tan hermoso que solamente nosotros tengamos noción y podamos explicar.
Jamás había sentido tanta comodidad al estar con alguien de manera casi instantánea, mas que con él. Él simplemente ha llegado a mi vida y, ahora, deseo que jamás se vaya de ella.
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