La magia en él cada día me sorprende más;
la belleza de su sonrisa me enternece.
Un atardecer no es tan bello si no lo veo a través de sus ojos,
con ese brillo tan peculiar que me estremece.
 
Él es como las olas,
tan natural, tan lleno de vida.
Y sólo es que con su piel,
encuentro mi dicha. 
 
 
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