Refugios de azúcar
La Esperanza juega con tu alma.
Pero te ciega de lo que eres,
impulsándote sólo a lo que deseas.
Pagas caro esa ceguera
cuando miras de nuevo,
de cerca, tu realidad.
Te matan tus propias quimeras.
Una irrealidad...
Refugio que se disuelve como el azúcar.
No puedes escapar.
Y tienes que aceptar la verdad:
todo es tu culpa.
¿Habrá retroceso?
Hace mucho existe esa pregunta,
y el retroceso nunca apareció en el horizonte
ni como una posibilidad.
Para cuando termine de escribir este poema,
todo continuará igual.
Ya no creo que mis pensamientos
hagan la diferencia.
Tan sólo me queda ser un juguete triste
de una Esperanza sin fundamento real.
Y seguir nadeando en la Nada,
más allá de la muerte en vida
y de la vida como fantasma,
anhelando una salvación que nunca llega...
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