Gritó la calma al frenesí:¡Tanto alboroto para tan poco viento y encima edecanes del tiempo! ¡Y aunque con artimañas hagan correr las manijas del reloj no harán que avance más rápido el día! En cierta ocasión, mientras navegaba el Ucayali en un bote motor, una voz cruzó al viento por mi mente, y me habló directo al alma, diciéndome que el hecho que mis ojos solo alcancen a adueñarse de una parte del universo no significa que la otra parte no sea mía.
Y me adueñé de mí misma.
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