Cuando se dice te quiero, se escucha el silbar de un jilguero orquestado por el viento. 
Cuando se dice te quiero se acompaña al sol de amaneceres y atardeceres en las pupilas de tus ojos.
Siempre es posible... un tal vez... Un quizás, un te quiero... En la dulce palabra de tu boca, se pierden mis húmedos pensamientos... Sueños, remembranzas de tu cuerpo,  caricias ancladas en el puerto de tu vientre, transfugas inclementes, forajidas de mis dedos.
Cuando se dice te quiero, a solas, en silencio.. me pierdo una vez más entre sueños, vaivenes de penumbras y deseos.
Quizás un día te atrevas, quizás un día.. me atreva. Quizás...
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