Del viento que trae su nombre ni noticias,
solo anticipos molestos, que rozan la piel,
evocando caricias.
Las malas lenguas invaden el silencio, se alistan
a penetrar defensas, paraísos del dolor donde lloran
letras de fiebre intensa.
Tenía que volver a refregar sus aires de fiesta,
su triunfo aguerrido, en este mal momento que digiere
el devenir de la derrota, soportar su persistencia
como prueba de fuego para  seguir aprendiendo.
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