Prisión de luz
 

Amor mío, los ojos son las ventanas del alma,
pero los tuyos son dos puertas que me liberan,
encerrándome en el interior de tu belleza,
para volverme un reflejo en tu mirada.
 
Por ti floto en una lágrima que se derrama,
y tras su arcoíris veo al Mundo entero.
Así, cada color de la luz blanca yo cosecho,
para pintar cuentos que no se leen, sino se cantan.
 
No te asustes, pues mi distancia es sana.
Cruel destino nos separó antes de conocernos,
y nos hizo amigos para que lo enfrentemos,
cuidando que nuestra brasa no cree la llama
que del hogar que construiste haga llamarada.

Cegados por la pasión, nuestros besos enemigos
ahogarían a tus retoños con gotas saladas.
Mejor en esta prisión de luz sin tocarte te bendigo
con este poema prístino, cual lluvia en la mañana
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