Aquel momento que relataba lo vivido
encendiéndole matices a la siesta,
hoy me es devuelto por la nada,
desnudo de risas y de fuego
en cada pequeño recreo de mi alma,
en cada precario intento de pretender jugar con aquella eternidad...
 hoy,
 el recuerdo se hace relato arrastrandome lejos sin salir de mi 
y aquel momento que relataba lo vivido
hoy necesita andamiajes para sostener su fé
y esta espada del tiempo que me tira por la borda
y las versiones que me propone el olvido
y las sombras que vagan débiles sobre mis flores muertas
solo van volcando en este luto el único acto de estar despierta...
 aquel momento que relataba lo vivido
hoy deberá hacer llover detrás de los cristales del silencio
y de las manos que acunan esta taza de café, 
para que el espejo de lo sufrido 
deje de mostrarme sin mostrarme
dentro de un grito con forma de ahogo presentido
que me aleja de mi y del cansancio,
pero no así de las lágrimas...
 
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