Con el descubrimiento del inconsciente por Sigmund Freud en los comienzos del siglo XX, cambia en redondo la visión de los mecanismos que mueven al hombre y su grupo social.
Muestra que el ser humano es materia hecha de los símbolos del lenguaje. El francés Dr. Jaques Lacan, leyendo a Freud construye las leyes del lenguaje – junto con Sausurre y Jacobson – describiendo como funcionan estos símbolos de sangre humana, a los que llama teoría del significante.
La concepción del hombre pasa del “pienso luego existo” de Descartes, al “soy hablado” de Lacan.
El primero es la síntesis de una filosofía de la conciencia. El segundo cambia las tornas a una filosofía del inconsciente. En términos coloquiales se pasa de entender la mente como pura consciencia, a verla armada entre la consciencia y el inconsciente, dando a este último el valor determinante.
Todo se resume en la armazón de la mente como una relación entre símbolos. Estos símbolos son parecidos a los elementos de la química que según como se posicionen unos respecto a los otros, así resulta la sustancia. Se combinan de una forma y sale una sustancia grasa, se posicionan de otra y sale un metal. El ejemplo de la química nos es familiar, en cambio el de la mente no tanto, porque estamos acostumbrados a pensar que se lleva por el pensamiento voluntario y no por un pensamiento inconsciente.
A un siglo de Freud, el inconsciente sigue siendo algo muy discutido y al mismo tiempo no ha podido ser dejado atrás por la ciencia, la filosofía y la psicología. El descubrimiento del inconsciente ha dejado atrás la filosofía de los valores, que tomaba como fundamento la moral. A partir de Freud el fundamento no tiene nada que ver con el sentido sino con un proceso de combinación mecánico de símbolos del lenguaje.
Desde que el inconsciente no es un mecanismo de búsqueda de sentido, el sentido queda remitido a la relación que tiene el sujeto con la realidad. El sentido es necesario para manejarnos en la realidad. Es mejor esta marca o tipo de automóvil que aquel. Si es para utilizarlo en el campo será mejor un tipo, para la ciudad otro, para las autovías sin límite de velocidad de algunos países, otro diferente. Toda la relación con la realidad está en el mundo del sentido.
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En esto, la filosofía de los valores, la moral, la ética, el sentido común, el sentido de la vida en sus múltiples dimensiones, es necesario. Nadie puede vivir ignorándolo. Cuando se habla por ejemplo, en el campo de la educación, en “formar en valores”, estamos hablando de esto, lo cual es una necesidad.
Lo que nos enseña la existencia del inconsciente es que no todo es sentido en la vida humana. Y esto ha sido tomado por las corrientes post modernas, como un vale todo, en lo cual en nuestra opinión resultan criticables por exceso.
Que haya una determinación psíquica que es fundamental y que está en otro universo, no significa que no haya que tener en cuenta las prioridades del sentido impuestas por la realidad material.
En el fondo, lo que nos permite existir materialmente es una combinación de fuerzas, y una vez combinadas, tenemos que trabajar el sentido. Es como cuando decimos que una persona tiene una determinada personalidad, unas determinadas tendencias en sus relaciones personales o laborales, o en su propia sensibilidad, en su forma de sentir. Estas tendencias no son malas, sino que requieren una sabiduría para utilizarlas sin daño. Por ejemplo una persona susceptible, se fija mucho en los detalles con que los demás la tratan. Por una costumbre de sospechar del otro. Dentro de cierta medida esto no es un problema. Pero será un problema si no somos conscientes de nuestra disposición a la sospecha porque nos vamos a confundir y sospecharemos en muchos casos de alguien que no lo merece. Por el contrario, es una buena herramienta para evitar caer en manipulaciones de los demás, ya que estaremos más alertas que otros tipos de personalidad con rasgos de ser muy confiados. Y nos evitará meternos en problemas.
La combinación inconsciente nos da una forma de ser y la consciencia nos permite tener un esquema de comportamiento y de valores adecuados a la realidad exterior y a nosotros mismos. El inconsciente nos produce como sujetos y  define en nuestra forma, mientras que la consciencia nos relaciona.
Lo que se ha dado en llamar Filosofía de los valores, anterior a Freud y su concepto de inconsciente, corresponde por entero al registro del sentido y sigue teniendo  ahí su valor.
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En este sentido puede decirse que el exceso post moderno, ha llevado a una especie de vale todo sentido, o de vale cualquier sentido, generalizando el descubrimiento de un mundo sin sentido inconsciente que permite funcionar al sujeto, se modera poniendo en su sitio el sentido con su teoría de los valores, l inconsciente y su combinación mecánica que permite existir al sujeto, y la Teoría del significante de Lacan, que explica los mecanismos inconscientes a partir de su estudio del lenguaje.
 
 
Tomando ejemplo en una frase, podríamos decir:
1. Yo
2. Yo te
3. Yo te quiero
4. Yo te quiero matar
Entre la tercera y la cuarta sucesión de palabras que van armando la frase se ve que el sentido se va armando de la última palabra hacia atrás. Cada palabra que agreguemos puede cambiar el sentido.
Podríamos agregar otras palabras así:
5. Yo te quiero matar de amor
Donde vuelve a cambiar el sentido anterior de la frase, ya que ahora no se sabe sí se le desea al otro la muerte o un dulce abrazo en que nos fusionamos en la mayor felicidad.  Y así puede seguirse al infinito. El sentido se construye perpetuamente en el sujeto a medida que su inconsciente articula frases. En este se trabaja la articulación de símbolos, de palabras, de significantes, que es la parte sonora de la palabra. El inconsciente es ese mecanismo lógico que permite que las palabras se sucedan. Como quien dijera, el inconsciente es el software, el programa sobre el que podemos ordenar el sentido, el Word sobre el que podemos escribir la carta que resuelva la cuestión del negocio que tenemos en la realidad.
POSTMODERNIDAD: Parte del sinsentido esencial del inconsciente y su abuso está en negar toda trascendencia al sentido.
TEORÍA DE LOS VALORES: Idea de que todo es consciente en la mente del sujeto. Anterior al descubrimiento del inconsciente.
TEORÍA DEL SIGNIFICANTE: Explicación de la lógica del inconsciente a través del lenguaje.
 
Luis Schnitman
Madrid. 26.4.2009
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