Hace un tiempo volví a creer en el amor. Por primera vez, comencé a sentirme amada. Sin embargo, con el tiempo, algo cambió. De un día para otro, dejó de comunicarse conmigo como antes. Solo respondía a mis preguntas, pero nunca iniciaba una conversación. Me di cuenta de que, en realidad, siempre fue así. Cuando llegaban los fines de semana, debía adivinar si quería verme, y cuando lo hacía, parecía que solo le interesaba la intimidad. Hasta que ocurrió... y, como temía, después de eso, su único interés fue ese. Nunca pensó en tener una cita romántica. Las pocas veces que salimos fue porque yo lo planifiqué, o porque simplemente yo no estaba disponible para lo otro.
Hoy, al mirar hacia atrás, me da pena reconocer que realmente no lo conozco. Nunca me habló de sus metas, de sus sueños, ni siquiera tuvimos conversaciones sin sentido, de esas que fortalecen los lazos. Me siento extraña a su lado.
Lo quiero mucho, y eso me entristece aún más. ¿Será que siempre seremos vistas así? ¿Solo como un objeto sexual? Ojalá supieran que deseamos ser vistas como algo más que un cuerpo. Anhelamos una conexión profunda, emocional, sincera. Queremos sentirnos amadas, valoradas, comprendidas.
Si tan solo entendieran cuánto duele sentirse usada por alguien a quien estarías dispuesta a entregarle todo, incluso tu vida. Me encantaría que algún día nos amaran de forma pura, honesta, y sin condiciones. Que nos vieran como compañeras, no como un deseo pasajero.

 
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