Ya Hidratado el pincel en degradé de negro
comienza el grito y  suplicio del lienzo,
que solloza  y goza por los golpes concretos
de tu pulso firme  y tu concepción del infierno
 
El óleo extraído de donde nace tu fuego,
tu aguda percepción y el corte certero,
destrozan  la musa cómplice, en silencio
entregada  a la orgásmica profanación de su cuerpo
 
y cuando de esencia  agotó todo resto
y  su  cuadro logró superar  al espejo
revivió la musa de rojo en el negro
y reclamó su alma robada en el lienzo.
10840

Cargando comentarios...