Hay días en que las sombras
giran como remolinos
a mi alrededor,
y bailan un vals entre ellas,
parado en  el centro
de la  pista del baile de la tristeza
miro como todos tienen pareja,
solo,  no me muevo, miro,
solo,  simplemente, quieto.
Hay días en que el cielo
es un reflejo de los pensamientos,
días soleados, días luminosos,
días grises y lluviosos.
Hay días en que camino
por el solo hecho de caminar
y dejo que mis zapatillas
me lleven a donde quieran llegar,
y siempre me llevan a Ella,
por más que esté lejos
por más que esté cerca.
Volviendo del cementerio
vi un perrito abandonado
flaco, pulguiento,
solo, triste y callejero,
lo miré a los ojos,
su mirada fue un espejo.
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