Historia de ausencias
El caminaba hacia atrás,
no quería abandonar
los lugares donde había estado.
“Uno está donde su mirada”.
Ella se movía en la tierra nadando,
como si el suelo fuese agua
y las lomas olas coronadas de espuma y sal.
Se encontraron sobre
las ardientes arenas
del desierto de Gobi.
En un templo de Shiva buscaron refugio.
El tiempo fue eco de soles y lunas.
Permanecieron sentados frente a frente,
en la oscuridad del lenguaje sin palabras.
Él, antes de marcharse, habló:
“Acá, bajo el sol de un mediodía,
hice el amor con tu sombra”.
Ella antes de sumergirse
escribió en uno de los muros:
“Entre estas paredes, bajo la atenta mirada de Shiva,
dos ausencias se hicieron compañía.”
no quería abandonar
los lugares donde había estado.
“Uno está donde su mirada”.
Ella se movía en la tierra nadando,
como si el suelo fuese agua
y las lomas olas coronadas de espuma y sal.
Se encontraron sobre
las ardientes arenas
del desierto de Gobi.
En un templo de Shiva buscaron refugio.
El tiempo fue eco de soles y lunas.
Permanecieron sentados frente a frente,
en la oscuridad del lenguaje sin palabras.
Él, antes de marcharse, habló:
“Acá, bajo el sol de un mediodía,
hice el amor con tu sombra”.
Ella antes de sumergirse
escribió en uno de los muros:
“Entre estas paredes, bajo la atenta mirada de Shiva,
dos ausencias se hicieron compañía.”
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