Si los clavos oxidados sirven siempre,
si la fe mueve montañas,
si la esperanza es lo último que se pierde
¿por qué me siento aislada en el mundo
con la fe perdida 
y la esperanza mustia?
¿A qué se debe este bajar los brazos con resignación
y dejar que me invada el pesimismo?
Me cuesta, me cuesta tanto, trasponer el límite
liberador de la angustia y la dezasón.
Cuando más la quiero quitar de mi vida,
ella se entroniza cada vez más, 
invade mis espacios...me desequilibra.
Intento llevar una vida normal,
pero el nudo fatal está allí presente
tensando sus cuerdas que mueven
las marionetas de mis sentimientos.
Mi vida transcurre así, nada más que así
mitad alegría, mitad incertidumbre.
Soy lo que soy...pero anhelo
más y más y más....
sin motivación ni ambición,
sólo acumulando , recibiendo, guardando.
                                                      CIELO
 
 
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