Percibo el vacío y la soledad en mis piernas amargas
que transitaron por valles revueltos en sequía y por los capiteles del oásis desértico.
Camina mi estructura en contracturado vilo
sobre las cimitarras de las tierras eléctricas en las que, de improviso, hay chopos levadizos
y puentes que transitan hacia nada y hacia nadie: Sólo son arcos rotos que implantó mi camino.
Veo la roca opaca, el viento de alas miserables y la vil canallada del guijarro cayendo
desmoronado y ciego desde colinas rígidas.
Existo y coexisto entre helechos y sombras y mis pies transcurren por rísperos arrabales.
Oscilo entre magmas y tiempos de ceniza previendo el desacato de las colinas ásperas:
Caminante nací y moriré errante, bebiendo el agua oculta que sorbo del olvido.
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