Buscando la luz de la mañana, abrí mis ojos a la vida, desde la oscuridad de la nada materialice mi existencia en las entrañas de tu vientre materno.
 
Aturdido y confundido, llegue llorando, alzando las manos para buscar entre los rostros disfrazados la felicidad.
 
Mi corazón palpitaba al ritmo de tu amor, como un diminuto hombrecito me senti acurrucado sobre tu pecho, tus brazos me daban calor, tu respiración me daba aliento, todo tu cuerpo era mi planeta entero.
 
Sentir, ver, oír, saborear, llorar de alegría, eso es la vida, de eso se trata la vida.
 
Porque más allá del tiempo y el espacio seguiremos siendo vida, porque más allá de nuestros cuerpos, nuestros sentimientos seguirán unidos por el amor que nace del milagro que nos creo.
 
Aunque el planeta desaparesca y quedemos sin forma, sin sentidos, sin materia, somos la existencia que sobrevive y revive de la muerte.
 
 
 
                                                                                                         Juan Morillo  30/06/2012
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