Bastó un segundo enamorarme de ti.
Y me está costando la vida olvidarte.
 
El tiempo no fue más que un sueño
de ilusiones desvanecidas.
 
No fui las lágrimas que derramaste,
sino una esperanza de tu mar de amor.
 
Y no es, esta herida, que dejó tu corazón
con este vacío de la promesa para siempre.
 
Para siempre…siempre para.
D.I.A. ®
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