Otra vez con tu rimel esparcido en tus mejillas,
otra vez con tu maleta,
otra vez con tus preguntas,
y yo, con las mismas respuestas.
 
Otra vez que pasaré noches en vela
esperando tu regreso,
otra vez, y aunque duela,
lloraré a mares, lo confieso.
 
¿Pero qué le debo al destino
que se aferra a terminarme?
tal vez yo sea sólo un peregrino
de tu risa, de tus besos, de tu carne.
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