¡OH, pobre TEXTALE!
“Soy demasiado bueno para leerlos,
Y ustedes muy malos para entenderme”
He allí el dilema por el que, corrientes de letras,
de las que nadie toma ni un trago,
se desparraman al silencio de un solitario,
se interiorizan, provocan un autosuspiro
y en un intento esperanzado para que hallen otra alma,
se vuelcan sin saber a un abismo de soberbia y pereza;
se dan un traspié con el ocupado que ríe y calla
y siguen cayendo al olvido insondable que,
les arrancan un eco que solo descifra su creador.
Y su forma es inmutable, diamante bruto, fortuita…
Como la palidez de una planta que no toca el sol,
que crece sin sustento de la tierra, la sal, el agua…
Y la voz ciega sigue clamando a los sordos
en un panorama cada vez más gris
donde lo falso, a veces ilumina.
Y ustedes muy malos para entenderme”
He allí el dilema por el que, corrientes de letras,
de las que nadie toma ni un trago,
se desparraman al silencio de un solitario,
se interiorizan, provocan un autosuspiro
y en un intento esperanzado para que hallen otra alma,
se vuelcan sin saber a un abismo de soberbia y pereza;
se dan un traspié con el ocupado que ríe y calla
y siguen cayendo al olvido insondable que,
les arrancan un eco que solo descifra su creador.
Y su forma es inmutable, diamante bruto, fortuita…
Como la palidez de una planta que no toca el sol,
que crece sin sustento de la tierra, la sal, el agua…
Y la voz ciega sigue clamando a los sordos
en un panorama cada vez más gris
donde lo falso, a veces ilumina.
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