Obscura, Helada.
Siento la penumbra de un bosque olvidado,
la oscuridad del invierno eterno, la belleza sin descubrir,
alzo mis pies al cielo y siento su calor  reconfortante,
no sé si es el paraíso o el infierno,
el agua fluye a través de mi cuerpo, cada vez más fría,
ya en mi pecho se siente  como la nieve, y al tocar mis labios,
siento el beso de buenas noches del mundo, del fin del mundo
al sur, al sur, hacia mis ojos,
tormenta y mar sereno a un tiempo, llorando hielo ardiente.
Un alma que se alza hacia el infinito, que recorre el viento en un suspiro,
que no conoce límites del tiempo ni del espacio,
donde todo se vuelve un palpitar,
y todo vuelve a nacer.
y al abrir los ojos, ventana hacia la verdad,
el frío ya se ha llevado mi cuerpo, derretido al compás del corazón.
Luces centellantes atraviesan mi espíritu, y todo se torna claro.
Ahora puedo sentirlo, en la calidez de la gente,
escondida en el fondo de sus almas que luchan, como la mía,
contra el llamado del invierno,
contra el sueño eterno del eterno enamorado.
 
 
                                                                                                                         Aeria 
1500

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