Para mi amigo Textalero: Rodrigo Gutiérrez
 
 
Cuando consideraban que la anciana bailarina recordaría sus días de gloria danzando alguno de los temas flamencos que la caracterizaron décadas atrás, esta dijo, remataré mis días con O fortuna. La acompañaron por la solitaria avenida. El tema de Carmina Burana estaba sólo en la memoria de la mujer, escuchándolo mientras trastabillaba por la avenida. Muchas veces cayó y otras tantas se levantó con entusiasmo. O fortuna circulaba por sus arterias dándole elasticidad a sus  músculos y llenando de aire sus pulmones, impulsada por la versión de Apotheosis.

 Pronto aparecerían los automóviles de quienes a esa hora apostaban carreras.

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