Notificación fantasma.
Muchas veces miré el teléfono, esperando un mensaje tuyo. Cada notificación encendía en mí la esperanza de iniciar una conversación contigo. No sabía lo que éramos; la confusión en tus palabras crecía cada vez más, pero como toda alma enamorada, ahí estaba yo, con el móvil en las manos, aguardando un mensaje que parecía nunca llegar.
Te llevaba siempre presente, mientras tú solo me pensabas en ocasiones. Es absurdo intentar sacarte de mi mente cuando no puedo arrancarte de mi corazón. Comprendo, como dijo Mario Benedetti, que no hay mayor error que esforzarse en olvidar con la razón lo que nace del corazón.
Y así aprendí que el silencio también habla,que la ausencia también marca,y que el amor, aunque no sea correspondido,sigue siendo la más valiosa de las mentiras que uno pueda decirse.





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