Not Heard
El dolor intenso que sentía por no poder hacer nada en ese momento. Congelado en el sitio, miraba fijamente a dónde quería llegar, pero no podía. Se hacía visible lo invisible, un manto de energía que parecía impedir que las acciones se tomaran acabo. El manto creaba incerteza, y duda. ¿Cómo no esperar así cuando se duda tanto? Alguien dijo alguna vez que atreverse, o lanzarse a lo desconocido, podría dar frutos inesperados y satisfacciones que superaban las expectativas más bajas. No sé si será verdad, y tampoco quería saberlo en aquél momento; un nudo se formó en mi garganta cuando simplemente imaginé y soñé en ese mismo instante tomar acción ante lo que se erigía ante mí.
Y sentí como todo el peso de mi cuerpo desaparecía momentáneamente. Me recordaba a aquél momento, hace mucho tiempo atrás, cuando la tensión de todo mi cuerpo bajó hasta los niveles innecesarios e indeseables, sentí mi cuerpo dividirse y separarse en varias capas una más fina que la otra y de repente todo el peso y la fuerza que en algún momento tuve desaparecía de un solo suspiro de mí. Ya no tenía control absoluto de nada.
Ahora mismo siento eso. El (No) control de nada. Y lo que quiero está ahí mismo, enfrente de mí y no puedo tomarlo, aunque quisiera. Eso tiene que darme permiso a que lo pueda tomar y poseer, tiene que darme el sí, sin ningún tipo de dudas. Y ni siquiera con eso, pienso que podría hacer algo. Y es aquí donde mi verdadera frustración empieza a tener justificación.
Mí inacción es elección mía y de nada más. No se le atribuyo a nada más que a mí. Nota como digo “nada” porque es lo que siento que soy. No soy persona, ni mucho menos cosa. Si al pensar ser, soy, pues…mejor no pensar nada y dejar de existir o no ser, o no soy. Ese mismo hilo inconstante representa mi pensamiento. Es más, representa mi pensamiento en ese momento. Un choque de contradicciones en busca de un sentido que no existe siquiera en ellas mismas. Ni en la misma palabra sentido existe. Entonces ¿Qué queda? Nada, nadie, yo.
Todo momento es decisión, o toda decisión existe en cada momento. Yo elegí no elegirme, ignorarme a mí mismo en aquél momento que tuve lo que más quería cara a cara(con un poco de distancia) ante mí. La impotencia solo le agrega combustible a todo. Y la inacción es la mecha con que se termina de incinerar hasta la oportunidad más mínima, incluyendo la esperanza.
Así que aprende de mí, y no cometas el mismo error que elegí cometer.Cuándo lo tengas ahí, tómala en tus manos y abrázala. No la dejes ir. Y ámala como siempre lo habías imaginado, lo habías soñado, lo habías fantaseado. Y observa como el sentido le da vida a tú vida…una vez…más.
Gracias por escuchar.
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