NOCHE
Moribundo el crepúsculo en urente ocaso,
despide con acongojado abrazo el poniente;
agoniza ela brasa que revista las nubes en su paso,
mientras el sol, reclinado sobre la serranía, sucumbe valiente.
Flutúa el relente bañando el torso de una estrella.
Convergen, la galaxia ignota y el cometa remoto,
los amantes concurren a la rosaleda en serenata bella.
un piano, un violín y un saxo, un solo maremoto.
Donde el ulterior gorgeo de un estornino,
aria consuetudinaria, voz con tesitura de trino, loa esta...
membrana de peltre bruno que aloja portento!.
Desbandada inmiscible de moléculas humanas.
Domo lóbrego, yacija de constelaciones romanas,
griegas y urbanas, bengala impredecible.
-Trapecio que pende del dia-
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