No dejes de vivir
Hoy me levanté…
como todos los días.
Hice mí rutina…
como todos los días.
Pero…
cuando quise despedirme como todos los días,
recordé que desde hace tiempo no estás conmigo.
Te extraño y no sabes cuánto daría
por tenerte siquiera un día más a mí lado.
Y lloro.
Lloro porque de nuevo recuerdo el vacío
que dejaste y lo injusto que te hayas marchado tan pronto.
Y mientras estoy en el frío suelo,
recuerdo tus palabras.
"El día que deje de existir,
no guardes el dolor, déjalo salir.
Flaquea las veces que quieras,
pero nunca dejes de vivir.
Ríe como me gustaba que rieras.
Goza cómo me gustaba que gozaras.
Comparte cómo me gustaba que compartieras.
Se feliz cómo cuando me gustaba verte feliz.
Y vive como cuando me gustaba verte vivir.
El día que ya no esté,
llora mí partida como quieras,
pero nunca…
nunca dejes de vivir".

Cargando comentarios...