La frazada oscura de la noche cubrìa la hùmeda playa lejana. - Verdes algas se trenzaban en la rubia barba revuelta.   Cientos de horas, dìas, semanas eternas habìan pasado. Perdiò la cuenta. El hùmedo abrazo era su ùnica realidad.
 Sus manos como garras se aferraban a los granulos ambar, y le daban forma  o  se formaba sola gràcil,  esbelta y delgada.   Blanca espuma peinaba con  luminosidad a su cabellera sostenida por almejas.   Color miel eran los  guijarros de sus ojos y su sonrisa desdibujada se perdia constante.  Aterrado cada vez se unìa màs.   La fria y mojada  soledad le angustiaba. Uno y otro se fundìan en  empapado abrazo sin beso ni calor.
El vaiven ya no le mareaba, simplemente le acunaba para un sueño indoloro.   Ella se escurrìa entre sus dedos en una caricia àspera   y con suaves lengüetazos le lavaba el rostro pàlido y sucio.     Arenas doradas y cuerpo maltrecho se fundìan al golpear las rocas salientes.   Soledad y abandono en ese arrullo sepulcral.
En la bruma del rosado amanecer los asustados isleños rescataron el macilento cadáver.
*
 
 
 
 
 
Mar
Vaivèn de olas
Mar
Rocas y arena.
 
 
Cuerpo
Algas y barbas
Cuerpo
Falsa imagen.
 
Ilusiòn
Sueño de agonìa
Ilusiòn
Muerte al alba.
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