No existe nadie
en la faz de la tierra
que sólo haga obras de arte
en sus poemas:
Y menos yo
engendrado de arenas
y siempre asustadizo
al ver las zarigueyas.
Jamás palpé
tenores trascendentes
y bajo todo jazmín
posé mis ruedas.
Y fue la ruda en mi pecho
como helecho
cuando intenté
enderezar endechas
y dar palabras trémulas al viento
que desfigurara mis praderas.
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