Mi historia no fue historia sólo ilusión de ciego:

No me albergaron líneas ni preceptos perfectos

y pasé lejos de tildes y de comas donde jamás me recogiera algún tintero.

Totalmente inútil mi albedrío no pudo beber agua castalia...

Me detuvieron potestades en persona

que fueron estrechando mis caminos, poniendo rigideces.

Más mi hemisferio mental fue a los vastos

reservorios donde gorjeaba el viento

y las muchachuelas dan migas de pan a las palomas

mientras en sus sonrisas van liberando mundos

adornando todo y quitando lianas tristes

de las que siempre me amarran y me trenzan.

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